Sociedad

La familia castor y su 'casita' en el Ebro

Una cámara oculta en la maleza capta las imágenes nocturnas de una familia de castores en Zaragoza, y el susto que les da una gineta.

Un ejemplar de la especie castor europeo captada por el naturalista Jorge Martínez

La cámara del naturalista Jorge Martínez ha descubierto la ajetreada vida de esta familia de castores, habitantes de la cuenca del Ebro, en un punto situado dentro de la provincia de Zaragoza. Han sido captadas con una cámara de observación nocturna, ya que estos ejemplares de la especie ‘Castor fiber’ o castor europeo, desarrollan su vida preferentemente de noche. En la grabación puede verse cómo el macho adulto es el que sale del cauce donde la familia desarrolla su vida, para conseguir comida. Para ello, explica Martínez, “busca un árbol que se encuentre cerca de la orilla, lo corta con sus dientes y lo desarma para ir sacando las ramas. Estas ramas son las que va arrastrando poco a poco al río y su corteza y sus hojas serán el alimento de la familia”.

Todas estas ‘escenas familiares’ pueden verse en el vídeo que registra además otro momento muy divertido, como es el instante en el que una gineta salta sobre el castor, al que da un susto. “Seguramente trata simplemente de jugar, porque castor y gineta no son animales que compitan por el alimento”, explica Martínez. Al castor no parece gustarle nada el juego, y le hace marcharse para poder seguir con búsqueda del sustento familiar.

Un solo árbol dará alimento a todo el grupo familiar durante bastante tiempo y son siempre los castores adultos, habitualmente el macho, quienes salen del cauce del río para conseguir el alimento, mientras que la cría permanece dentro del agua. Habitualmente la comida se realiza dentro del agua “probablemente por seguridad, ya que el momento de comer es un momento de gran vulnerabilidad para los animales pues están menos atentos a los peligros que puedan venir del entorno –explica Martínez-, pero es muy posible que también se deba a que deben mojar las ramas para favorecer el proceso de deglución de la corteza del árbol”.

Un informe realizado en 2015 por las comunidades de Aragón, Navarra y la Rioja, habla de unos 15 a 20 ejemplares detectados en territorio aragonés, mientras que las cifras detectadas en La Rioja y sobre todo la comunidad navarra eran más bastante más altas.

“En Aragón sólo se han detectado en zonas que son de dominio público, justo en las riberas de los ríos, por lo que no han causado afecciones significativas”, afirma Manuel Alcántara, jefe del Servicio de Biodiversidad de Aragón.

“Se trata de animales afables y poco temerosos ante la especie humana, pero se han acostumbrado a la vida nocturna, como lo hacen otras especies silvestres que no son nocturnas por naturaleza, como el lobo”, explica Alcántara. 

Sobre la gineta que también se ve en el vídeo, Alcántara señala que se trata de una especie “muy abundante, aunque nadie se dé cuenta porque es nocturna y no se deja ver”. Es un animal que trajeron los fenicios, que lo tenían como animal doméstico. Al parecer su fuerte olor hizo que progresivamente la gente prefiera sustituirla por los gatos.

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