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Sociedad

¿Por qué es difícil dormir en la alta montaña?

El sueño del ser humano es muy sensible al medio ambiente que lo rodea. En la alta montaña, la presión barométrica y el déficit de oxígeno afectan al proceso de sueño.

Los integrantes de expediciones en alta montaña tienen problemas para dormir
Los integrantes de expediciones en alta montaña tienen problemas para dormir

Las condiciones ambientales que nos rodean influyen en nuestro sueño hasta el punto de modificar los patrones a la hora de dormir. La exposición al calor y al frío; la altitud; el ambiente hiperbárico en inmersiones subacuáticas; o el cruce rápido de zonas horarias en avión afectan a nuestro descanso.

En una expedición de alta montaña, la condiciones de altitud influirán de manera directa en la capacidad para dormir de los expedicionarios. Con la altura se produce un efecto negativo sobre «el desarrollo de

la respiración periódica durante el sueño», explica el doctor Mario Martínez Ruiz, profesor en la Universidad de Alcalá de Henares y autor de varias publicaciones científicas en este ámbito.

Circunstancias como la mencionada pueden acabar en insomnio. Conseguir una sana rutina de sueño dependerá «de la capacidad del aclimatación, de la velocidad de ascenso y del nivel de actitud alcanzado», añade el doctor Martínez Ruiz.

Pero en la alta montaña existen otros riesgos: «La presión barométrica disminuye con la altitud. A unos 2.400 m la presión parcial arterial de oxígeno baja hasta un valor crítico», explica el facultativo. La respiración se hace poco profunda y se ralentiza, llegando incluso a la apnea, con lo que la ventilación que realiza el cuerpo sería insuficiente; un déficit que, al estar dormidos, no podríamos detectar ni controlar. Suele ocurrir, sin embargo, que los episodios de apnea se agudizan tanto que el sujeto despierta. Lo que significa que no descansa bien, especialmente si acaba apareciendo el insomnio.

«El insomnio, como tal, aparece a altitudes a partir de los 2.000 metros -explica el doctor Martínez-, aumentando con elevaciones durante las primeras semanas de aclimatación».

Los trastornos del sueño van desde «una disminución de tiempo total de sueño, con numerosos despertares, a una disminución o desaparición del sueño de ondas lentas», aclara el experto.

Tipos de sueño

REM. El sueño de movimientos oculares rápidos, conocido como sueño REM (Rapid Eye  Movement) o sueño profundo.

NO REM. El sueño de ondas lentas, también conocido como sueño No-REM (Non Rapid Eye Movement).

FASES. El sueño de ondas lentas o No-REM lo componen cuatro estadios, que se hallan relacionados con los distintos grados de profundidad del sueño, según la Guía del Sistema Nacional de Salud). Aparecen así, sucesivamente, estadios 1 y 2 o de sueño superficial o ligero; y los estadios 3 y 4, que corresponden al sueño profundo. Durante el mismo, disminuye la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y el flujo sanguíneo cerebral, aumentando el flujo sanguíneo muscular y la secreción de hormona del crecimiento.

El sueño REM se caracteriza por movimientos oculares rápidos, atonía muscular y un electroencefalograma muy parecido al del estado de vigilia. La frecuencia cardiaca y la tensión arterial son fluctuantes. El flujo sanguíneo cerebral es similar al de vigilia, con marcada actividad neuronal y metabólica.

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