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Sociedad

"Me enamoré de un refugiado y terminó en la cárcel"

La periodista del programa de Cuatro '21 días', Meritxell Martorell cuenta su historia de amor con un refugiado que acabó en prisión por querer estar con ella.

Sandra Pelegrín Actualizada 22/11/2016 a las 13:59
Meritxell y Harud, en una imagen de archivo.www.vice.com

Meritxell Martorell, la periodista que protagoniza el programa de Cuatro '21 días', nunca se hubiera podido imaginar, hace un año, cuando se embarcó camino a Lesbos para experimentar la experiencia de los refugiados, que su vida iba a dar un giro de 180º. Según cuenta en Vice, ese programa que se emitió en mayo y sus protagonistas, le cambiaron la vida para siempre.

Alucinada por la dura situación que estaba viviendo, en medio de "colas interminables de personas que esperan algo para llevarse a la boca. Familias destrozadas, sueños rotos y sueños todavía por cumplir", como ella misma cuenta en su relato, Meritxell conoció en el trayecto entre Colonia y Lesbos, a Harud, un refugiado que se manifestaba al comprobar que Macedonia había cerrado su frontera.

En otras circunstancias, el flechazo entre la guapa presentadora y el manifestante, un joven "alto a la par que exótico y atractivo", podría haber sido inmediato. Pero en medio de tanto dolor y desesperanza, su única relación fue profesional ya que ella se encargaba de filmar el largo y duro camino del grupo de refugiados

Él le ayudó a "sujetar mi cámara para obtener un plano más picado, soy demasiado bajita, me dice divertido. Se interesa por mi historia, le sorprende que una periodista esté durmiendo en el mismo autobús que los refugiados, no había visto antes ningún programa de periodismo vivencial. No deja de interrogarme", recuerda.

A esa conversación le sigue otra y otra. Y es entonces cuanto Meritxell descubre que él  también es un periodista que "tuvo que huir de Irán por miedo a ser ejecutado".

Cinco días después del encuentro, se produce la primera separación porque el autobús de la periodista había sido elegido para cruzar la frontera y aunque pidió al conductor despedirse de Harud sus peticiones cayeron en saco roto.

Sin embargo, en la llegada a Idomeni, Martorell y Harud volvieron a encontrarse y en aquel momento prometen seguir en contacto.  "Cada noche hacemos una videoconferencia, me cuenta su periplo y me enseña las literas de los campos mientras yo le enseño mi apartamento y le presento a mi compañero de piso. Hablamos de todo, de nuestro pasado y de nuestros planes de futuro. Él quiere seguir formándose en derechos humanos, yo seguir viajando y haciendo reportajes que merezcan la pena. Este, sin duda, me ha cambiado para siempre".


En España, el joven no salía de la mente de Meritxell, y cuando recibe la noticia de que Harud "ha llegado a Hannover, Alemania, No lo dudo ni un segundo, me compro un vuelo a Alemania", cuenta la reportera, quien se encontró con Harud en la estación de trenes. "Cuando lo veo me tiro a sus brazos de un salto, está sano y salvo", narra, antes de contar que vivieron su historia intensamente.

A partir de ese momento, el tiempo se hace eterno para la pareja y en lugar de esperar los seis meses necesarios para que Harud pueda  completar los trámites para viajar a España, Meritxell decide intervenir. "Veo que hay un coche que sale mañana de Hannover hacia Barcelona. Sin duda alguna es el destino", narra la periodista, quien reconoce su inconsciencia.

Ya en Barcelona, su madre, preocupada, le intenta aconsejar a Meritxell de que hagan las cosas con prudencia pero ella se marcha con Harud a Madrid. "Una vez en la capital pido cita con una abogada de CEAR, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, y me informo acerca del asilo en España. La cosa pinta mal, aparentemente España ahora no da asilo político a iraníes y menos aún cuando descubran que Harud ya había sido destinado a Alemania. Ha incumplido la normativa y, al tenerlo en casa, yo también lo estoy haciendo. Pasamos dos días en casa, escondidos en nuestro refugio y entendiendo que la situación se nos ha ido de las manos. No sólo por incumplir las normas, sino porque ni siquiera nos conocemos". 

En este caso la cordura llega de la mano de Harud que decide volver a Alemania pero el destino quiso que lo detuvieran en la frontera y fuera encarcelado. "No sé nada de él durante los siguientes 21 días. Cada noche me voy a dormir arrepentida como nunca, castigando mi inexperiencia, mi impulsividad. Entendiendo, por fin, que la cooperación es un tema complejo y que no todos estamos preparados para ello", señala en  su artículo.  

Pero como no podría ser de otra manera, esta historia tiene un final feliz, al menos para una de las partes, y después de ser excarcelado,  la pareja se reencuentra en Francia. "A día de hoy Harud vive en Lyon, trabaja en Amnistía Internacional y cumple su sueño de trabajar en Europa como representante de Derechos Humanos", concluye la protagonista del programa de Cuatro quien asegura que a Harud "le gusta más este país, habla algo de francés y le será todo más sencillo".




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