Despliega el menú
Sociedad

¿Por qué el pan se pone duro y las galletas se quedan blandas?

Están hechos casi de los mismos ingredientes, pero su comportamiento es muy diferente si los dejamos al aire muchas horas.

Por cada kilo de comida, Pastelería Tolosana entregaba el pan especial Chusco solidario.
Crujiente y delicioso... pero hay que darse prisa o acabará como una piedra.
Pixabay

Abres un paquete de galletas. Te comes unas cuantas y el resto quedan olvidadas al fondo de la estantería. Cuando las descubres, una semana después, hay que tirarlas porque han adquirido una desagradable textura blandengue.

Con el pan pasa todo lo contrario. En apenas un día -o dos, si la barra es de muy buena calidad- nuestro delicioso y crujiente pan se convierte en un ladrillo.

¿Por qué dos productos hechos con harina y agua tienen una reacción tan diferente?

La respuesta está en el distinto nivel de humedad que contienen las masas de uno y otro producto. El pan tiene un nivel de humedad alto y la pierde cuando está en contacto con el aire. Las galletas, por el contrario, tienen muy poca humedad y captan el agua del ambiente, lo que les da esa textura gomosa que adquieren con el paso de los días.

¿La solución? Mantener el pan y las galletas bien tapados para evitar que estén en contacto con el aire. No hace milagros, pero sí alarga un poco la vida útil de ambos productos.

Etiquetas
Comentarios