Sociedad

Contra las toneladas de tareas que los alumnos llevan a casa

Un profesor de la Universidad de La Rioja vaticina "un cambio de paradigma" en la enseñanza.

El profesor de Ciencias de la Educación de la Universidad de La Rioja (UR) Raúl Santiago defiende que los alumnos "dejen de hacer toneladas de tareas" en casa, que en su opinión, son "irrelevantes, porque supone lo mismo que ya se ha hecho en clase".

Santiago es coautor de la obra "Metodologías inductivas: El desafío de enseñar mediante el cuestionamiento y los retos", publicado en formato eBook (libro electrónico) junto con Alfredo Prieto y David Díaz.

Ha explicado que su obra vaticina "un cambio de paradigma" en los centros de enseñanza, donde hasta ahora se ha utilizado un método deductivo, que consiste en que "el profesor explica una materia, los alumnos reciben esa información, la asimilan y después aprenden".

Sin embargo, el auge de las nuevas tecnologías ha propiciado que se modifiquen las formas de enseñar, de modo que el estudiante sea quien tiene aprender por sí mismo, ha subrayado.

Así, ha citado otro libro suyo publicado el mes pasado, 'The Flipped Classroom: cómo convertir la escuela en un espacio de aprendizaje', publicado por Grupo Océano también en eBook, cuyo objetivo es que "el alumno aprenda, con independencia de que el profesor explique un tema".

La finalidad de las metodologías inductivas es "plantear un problema o un reto al alumnado", ha indicado Santiago, "siempre se le propone una cuestión relativa al mundo real, como por ejemplo, si habrá alimentos suficientes para una población de 10.000 millones de habitantes".

Después, "para solucionar ese problema", se deben establecer conexiones con el currículum académico del alumno, de modo que tendrá que tener conocimientos de demografía, geografía, cultivo de alimentos, nutrición, consumo y ética, entre otras materias.

En definitiva, "se trata de dar la vuelta a la tortilla y plantear al estudiante problemas que son relevantes, significativos y que le afectan, y después, establecer las oportunas conexiones con el currículum de cada edad", ha detallado.

Este profesor ha opinado que "no merece la pena enseñar a los estudiantes cosas que después no saben para qué les van a servir, hay que obligarles a plantearse qué necesitan aprender para después saber hacer un gráfico con Excell, por ejemplo".

En todo este proceso de aprendizaje es fundamental "utilizar la tecnología desde los niveles más tempranos", ha recalcado, de modo que sepan emplear herramientas que tienen a su alcance, como páginas web, vídeos o infografías.

"En casi todos los niveles educativos, los profesores están empezando a plantearse que lo que hacían para enseñar no funcionaba bien o no era relevante para el alumno, por lo que se ha producido este cambio de paradigma", ha asegurado.

Pero además de la implicación de los docentes, también es necesaria la colaboración de las familias, ya que este cambio implica que no se hagan tareas que repitan lo mismo que se ha aprendido en el aula.

Ha insistido en que "las tareas tienen que desaparecer", por lo que se debe enriquecer el trabajo desarrollado en la clase con otros deberes, como realizar un vídeo sobre la fotosíntesis, conectarse a un blog y poder opinar sobre el tema en un idioma diferente.

Los padres tienen que entender que el uso de las nuevas tecnologías no es algo lúdico, sino parte del trabajo escolar, que requiere "esfuerzo y rigor" según este docente.

Estos dos libros publicados por Santiago se pueden instalar en varios formatos para que se pueda leer en cualquier dispositivo, y además, el libro electrónico permite insertar enlaces a páginas web que aportan nuevos contenidos, por lo que rompe con el concepto de "alfabetismo lineal", ha concluido.

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