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Sociedad

Los ricos también posan

Un museo de Hamburgo acoge fotografías con escenas cotidianas de los multimillonarios.

El dinero no da la felicidad, pero te hace rico. Los propietarios de grandes fortunas son los protagonistas de la exposición fotográfica 'Gran botín-Exhibiendo la riqueza' en el Museo de Artes y Oficios de Hamburgo, donde una veintena de prestigiosos fotógrafos muestran sus obras, en muchos casos en forma de serie, sobre el modo de vida de los superricos.

Algunos como Lawrence Carleton Peabody II o su alteza Heinrich von und zu Fürstenberg posan y exhiben descaradamente sus fortunas ante la cámara y otros son víctimas de los 'paparazzi' que capturan su imagen en pleno derroche, ya sea en un club exclusivo o en la feria de artículos de superlujo que se celebra regularmente en Moscú.

A los ricos de verdad puede vérseles en puertos con yates lujosos, hipódromos de la jet set o casinos, pero también en la intimidad de sus cuatro paredes, muchas veces recargadas hasta la extravagancia, ya sea en el palacio familiar o en una mansión de mármol de mil metros cuadrados en las colinas de Hollywood.

Aunque la exposición cuenta con imágenes que se remontan a principios del siglo XX, su comisaria, Esther Ruelfs, subraya que la «exhibición excesiva de riqueza nunca ha sido tan notable como en la actualidad». Fue a partir de los años 80 cuando los fotógrafos, hasta entonces preocupados por mostrar la dura cara de la pobreza, se interesaron en plasmar el fenómeno social de las grandes fortunas.

Como la artista estadounidense Tina Barney y su serie 'The Europeans', en la que muestra a familias de alta alcurnia y larga tradición en poses teatrales. O el holandés Paolo Woods, que en 'Chinafrica' retrata a los oligarcas chinos en Nigeria, donde se comportan igual que los colonizadores europeos hace más de un siglo. Lamia Maria Abillama ofrece a su vez en 'Ladies of Rio' la ocasión de conocer a las damas entradas en edad de la alta sociedad de la ciudad carioca, que viven recogidas con su personal de servicio en lujosas residencias ocultas al exterior por temor a secuestros. 

«La riqueza se define por el significado de la pobreza», dice Esther Ruelfs. Algo que ya se apreciaba a principios del siglo XX en las fotografías de los adinerados de vacaciones en Niza, Davos o St.

Moritz de Edward Steichen o Regina Relang. Y que en la actualidad retrata el británico Martin Parr, que caza ricos en desfiles de moda, o el estadounidense Slim Aarons, con las imágenes de sus villas con piscina, helicóptero y fantásticas vistas.

La idea de la exposición surgió hace dos años cuando nació el blog de 'Los niños ricos de Instagram', donde los vástagos de familias millonarias ostentaban descaradamente su riqueza en fotografías. 

Lo que queda claro tras visitarla es que la riqueza puede tener clase, pero también resultar sumamente vulgar. Antiguamente las grandes fortunas se ocultaban ante la opinión pública, pero ahora, justo cuando la diferencia entre ricos y pobres alcanza dimensiones dramáticas, aparecen cada vez más imágenes en las que la riqueza se muestra de forma escandalosa y sin ningún tipo de vergüenza.

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