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Victorio & Lucchino cambian de registro para vestir novias

Según los diseñadores, las novias tienen ahora más de 30 años y no les pega un vestido tradicional.

Desfile de Victorio & Lucchino, durante la segunda jornada de la Pasarela Gaudí Novias.
Victorio & Lucchino cambian de registro para vestir novias

Los sevillanos Victorio & Lucchino han sido este miércoles el máximo exponente de que las cosas han cambiado y las novias ya no se casan con vestidos ampulosos y de princesas sino con trajes de fiesta, con más o menos glamur, blancos y con un toque sexi.

Drapeados, trajes de mucha caída, detalles brillantes y guiño de luces, transparencias, mangas largas y escotes vértigo en la espalda, definen la colección que este miércoles han presentado en la Pasarela Gaudí Novias, con menos público del habitual debido quizá al cambio en la gestión del evento, que ha pasado de la familia Flaqué, unos relaciones públicas natos, a Fira de Barcelona.

El clavel rojo con el que se adornaban el pelo las modelos ha sido lo más V&L que ha salido a la pasarela, si se compara con anteriores colecciones, junto con el último vestido que era de sirena, ajustado y con volantes de caracola, pero que necesitaba una modelo como Laura Sánchez para lucirlo en todo su esplendor.

La colección ha sorprendido por lo discreta, pero estaba bien resuelta y bien cosida, a pesar de que las modelos no tenían la fuerza que requiere vestir un Victorio & Lucchino.

José Luis Medina (Lucchino) ha explicado que las novias tienen ahora más de 30 años y no les pega un vestido tradicional de princesa con tejidos de otomán y grandes sedas y que ahora prefieren vestidos de crepé y de gasas con mucho movimiento.

También ha recordado que los problemas que ha tenido la empresa les ha hecho redimensionarse, pero siguen "con las colecciones de siempre, aunque los trajes de novia siguen siendo la 'niña mimada'", y tienen nuevos proyectos en interiorismo.

Inmaculada García, la que más público ha tenido en los desfiles de este miércoles, ha hecho un guiño a la moda de los tres últimos siglos y ha presentado como novedad bolsos para novias a juego con el vestido, porque considera que "una mujer está acostumbrada a llevar sus cosas encima y, cuando te casas y no lo llevas, parece que te falta algo".

Propone vestidos con faldas voluminosas con talle alto y figura de miriñaque, trajes corte imperio lánguidos y con tules, y líneas con gasas etéreas y con movimiento y faldas con capas al bies, y sombreros como complemento en lugar de tocados.

La firma Jesús Peiró, que tiene detrás a la diseñadora Merche Segarra, también ha optado por tapar los hombros de las novias y destapar la espalda con grandes escotes de pico, unas veces con adornos de pedrería y otras más sobrios.

Las líneas marcan la silueta, pero los trajes son suaves y ligeros, aunque también hay vestidos con cortes en la cadera. Los tejidos protagonistas son el encaje de Chantilly y los tules para tapar pero dejando entrever lo que hay debajo.

También ha puesto mucha pedrería y muchas luces en vestidos recargados como los que los de las princesas de los cuentos de Disney, en tonos oro y cobres.

Divertida ha sido la colección de 2015 de Yolan Cris, entre bohemia e ibicenca de lujo, con un toque étnico y tribal por el uso de tejidos como el "crochet" de algodón, "guipures" y flecos.

También han desfilado vestidos más románticos hechos de "chantillís" y encajes de "rebordeé" francés, en los que el punto de unión han sido faldas con mucho vuelo para dar libertad a las novias que quieren seguir siendo naturales y ser libres.

Marcos & Maria M&M han optado por un estilo "vintage" y decadente en una colección con dos líneas muy definidas, vestidos con volúmenes reducidos para una novia más lánguida y con volúmenes generosos que recuerdan a los vestidos de baile de los años 40.

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