Sociedad

¿Qué fue de los clubes de fumadores?

Tras su particular 'boom' con la aprobación de la Ley Antitabaco, la mayoría de ellos ha cerrado sus puertas.

¿Qué fue de los clubes de fumadores?

El endurecimiento en 2011 de Ley Antitabaco cerró por completo la puerta a los cigarrillos en los espacios cerrados. Miles de bares y restaurantes de toda España vieron cómo, solo 5 años más tarde de la norma original, el nuevo texto tiraba por la borda las inversiones realizadas para acondicionar zonas de fumadores en sus establecimientos. A pesar de ello, el texto dejó un pequeño resquicio para los amantes del llamado 'cigarrillo social'. Los clubes de fumadores.

En el año siguiente a la aprobación de la ley se calcula que se dieron de alta más de 500 asociaciones constituidas de este tipo en el país, de los cuales una treintena se encontraban en Aragón. El planteamiento en principio parecía sencillo. Un club de fumadores debía estar constituido como asociación sin ánimo de lucro, pasar un control de sanidad en el local, y mantener una normativa estricta en el censo de socios además de no poder vender bebidas o alcohol. Sin embargo, tres años más tarde, y debido a partes iguales a la relajación en la normativa de terrazas y a los controles administrativos, la mayoría de estos clubes han cerrado sus puertas.

“De los 500 clubes que se dieron de alta en los registros nosotros tenemos constancia de que siguen funcionando apenas unos 80”, explican desde el Club de Fumadores por la Tolerancia, asociación nacional que recoge los intereses de estos centros y busca fórmulas de entendimiento entre fumadores y no fumadores, y que en su último censo estima que en Aragón apenas quedan entre 5 y 7 locales funcionando, algunos de forma cotidiana y otras de manera más eventual.

En la Comunidad el primer intento de formalizar este nuevo tipo de asociación lo dio un grupo de vecinos de Valdespartera. Tras entregar en el registro de la DGA toda la documentación y recibir el interés de unos 70 posibles socios, el club nunca llegó a conformarse como tal. “Lo intentamos pero se plantearon más problemas de los que pensábamos y nunca llegó a echar a andar la idea”, explica María Ferrero, antigua propietaria de la Taberna de Valdespartera, establecimiento que junto con un grupo de clientes quiso impulsar el club a comienzos de 2012.

Y es que, según cuentan desde Fumadores por la Tolerancia, muchos de los proyectos se acabaron viniendo abajo al estar vinculados, “aunque fuera sin ánimo de lucro, con algún local hostelero”. “Al principio la administración no puso pegas, y hay comunidades como Madrid donde han prosperado y hay clubes con varias sedes y miles de socios, pero en la mayoría de los casos las inspecciones y los requisitos acabaron pudiendo con ellos”.

Las excepciones

Entre los clubes que siguen operativos en Aragón se encuentra el Pipa Club de Zaragoza. Una asociación con particular solera, ya que fue fundada casi 20 años antes de que los clubes de fumadores tuvieran su particular 'boom'. “Nosotros seguimos como siempre. Cuando se aprobó la Ley Antitabaco tuvimos que adaptarnos, pero muy levemente, y ahora seguimos reuniéndonos para fumar en pipa como llevamos haciendo desde los años 80”, explica Carmelo Sánchez, socio de esta particular organización que, no obstante, ha tenido que “rebajar la cantidad de eventos debido a la norma”.

En Teruel, provincia en la que se crearon 6 clubes en 2012, en la actualidad siguen operativos el del Casino de Albalate del Arzobispo, “aunque con poca actividad”, y el Pipa Pedriss Club de Valderrobres, que pese a llevar dos años inoperativo quiere volver a abrir sus puertas. Por su parte, en Huesca se tiene constancia de que al menos La Asociación de Fumadores Somontano, en Barbastro, sigue abriendo con regularidad.

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