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Sociedad

"Estoy encantada de trabajar en Sálvame, es como un máster en televisión"

A Cristina Soria la definen como 'la coach de la televisión', es zaragozana y, desde hace unos meses, tiene una presencia habitual en Sálvame Diario donde ayuda a algunos de los colaboradores. Ahora presenta su libro 'Yo puedo ayudarte'.

Cristina Soria en Zaragoza
Cristina Soria en Zaragoza
ARANZAZU NAVARRO

Cristina Soria tiene 38 años es de Zaragoza y desde hace unos meses es el nuevo rostro televisivo de Sálvame, el programa diario de las tardes de Telecinco. Estudió Ciencias de la Información en Madrid pero tras el nacimiento de su segunda hija decidió abrir nuevas fronteras y convertirse en coach profesional y experta en comunicación no verbal. Durante los dos últimos años ha intervenido en programas como Espejo Público, La Noria, El Gran Debate y Sálvame Deluxe. Ha colaborado en especiales sobre distintos casos de relevancia mediática como el de José Bretón y, en la actualidad, tiene una presencia fija como coach en Sálvame diario. Acaba de presentar su libro 'Yo puedo ayudarte', que en solo unas semanas, va camino de una segunda edición.

-¿Cómo definiría su libro?

- Lo que pretendo es que cualquier persona, sea hombre o mujer,  que coja el libro y quiera mejorar algo de su vida lo pueda hacer. Es muy práctico, no me he ido tanto a la teoría, aunque hay veces que tienes que explicar las cosas. Es un libro de herramientas para que aquel que lo quiera y que se sienta identificado con alguno de los personajes que aparecen pueda ponerlas en práctica.

-¿Son esos personajes de los que habla clientes reales, ficticios o una mezcla de ambos?

-Hay una mezcla, excepto en dos casos. Por un lado, en el de Carmen Bazán que fue un caso dentro de un programa de televisión donde trabajé con ella la autoestima. Y por otro lado, el caso de Enrique, un chico que se puso en contacto conmigo porque él tenía su carrera, la vida organizada, se iba a casar y, de repente, se queda tetrapléjico. A mí me pareció tan interesante ver cómo había superado por sí mismo, sin ayuda, todas las barreras, mentalmente había sido capaz de ser fuerte y resistir a todo, así que lo incluí. El resto de personajes son parte de clientes, parte de mí misma, de gente que conozco, etc. He intentado poner según los capítulos dos casos que el lector cuando lo coja diga a mí me está pasando esto o tengo una hija que le está pasando, voy a ver si estas herramientas a mí me valen.

-Su libro da algunas claves para ser feliz, ¿es posible hoy en día serlo?

- Sí, se tiene que ser feliz, es una obligación ser feliz. Lo importante es romper mitos, muchas veces creemos que para ser felices necesitamos muchas cosas y luego nos damos cuenta de que, en realidad, necesitamos muchas menos. También es importante que nosotros trabajemos por ser felices, que no nos crucemos de brazos. Que con la adversidad tengamos el coraje de sacar lectura positiva y de ver que hay posibilidades de hacer cosas nuevas. Un desempleado, ahora mismo, si le dices que si es feliz te dirá que no. A lo mejor está muy centrado en su problema y no ve más allá, vamos a abrirle ventanas para que vea que hay otras opciones y que, al final, su trabajo va a llevar a algo positivo. Si se queda quejándose no va a conseguirlo.

-Pero, ¿existen fórmulas mágicas?

Primero el que está enfrente tiene que darse cuenta de que tiene que cambiar porque si una persona no quiere cambiar es imposible que tú llegues hasta él. Hay personas que se resisten y no se puede trabajar con ellas. También hay que ver qué se ha herido en esa persona. ¿Tiene herida la autoestima?, ¿la seguridad?, pues vamos a trabajar eso.

-Si estás en una mala situación es difícil mirar hacia otros lados...

Hay muchas personas a las que les pasan cosas horrorosas. Pero es como el caso de Enrique, si él ha sabido salir adelante, por qué no vas a poder tú. Lo importante es que tengas fuerza y ganas para cambiar, si tú quieres seguir así es muy respetable. Cada uno al final decide lo que quiere hacer. Obviamente, en un primer momento, te dirá claro como a ti no te pasa es muy fácil dar consejos, por eso el coach no da consejos. El coach lo que hace son preguntas, para que la persona que tiene enfrente se responda. Si yo a ti no te conozco de nada, no te voy a juzgar, te voy a hacer preguntas que a lo mejor nunca te habías planteado de esta manera. Así, te das cuenta de que lo que tú ves como un problema, a lo mejor, no es tan grande como pensabas.

- Y si no da consejos, ¿cuál debe ser la cualidad principal del coach?

-La escucha. Su primera cualidad y su primera obligación es escuchar, no juzgar. Te tiene que ver como persona y, además, empatizar contigo, que es otra cualidad. Hay que saber ponerse en el lugar del otro, que el otro se sienta escuchado y comprendido porque es muy frustante que tú hables con una persona y no veas que hay un reflejo en ella. Pero si yo me acerco a ti, tú vas a sentir que hay conexión. 

- La sociedad actual ¿sabe escuchar?

-Escuchamos poco. Escuchamos muy poco al resto y nos escuchamos muy poco a nosotros mismos, que es lo más preocupante. Lo más importante es escucharse a uno mismo, saber lo que uno quiere, siente y lo que necesita. Por eso hay que trabajar las dos cosas.

- ¿Cómo llega alguien a ser 'la coach de la televisión', como se define en su libro?

-Por casualidades de la vida, hay veces que ocurren las cosas así y que una te da la otra. Yo dejo de trabajar de periodista en comunicación y marketing después del nacimiento de mi segunda hija y me veo en una situación que tengo que cambiar. Tengo que adaptarme a una circunstancia, que es una crisis, y mis valores y mis prioridades cambian. Mi marido me dice oye hay una cosa que se llama coaching y que te puede ayudar a ti. Y me engancha tanto que me doy cuenta de que lo quiero es ser coach. Veo que tengo cualidades para hacerlo y empiezo a trabajar. En un momento determinado necesitan a una persona que analice una situación determinada en un programa de televisión. Y una vez apareces en televisión puede ser que otra persona te vea, y otra, y te van llamando de más programas, te va viendo más gente, y te siguen llamando y, al final, acabo con una presencia fija en Sálvame. Son como escalones que se van uniendo.

- ¿Cree que aparecer en un programa como Sálvame podría perjudicar a su carrera profesional?

-Yo estoy encantada, primero porque estoy aprendiendo muchísimo, porque eso es un máster. El ponerte delante de las cámaras en un programa tan vivo, en el que cualquier cosa puede pasar,... Estoy aprendiendo muchísimo y estoy disfrutando mucho. Y me ha dado la oportunidad de darme a conocer y también que la gente se acerque, que me pida consejo. A veces me llegan mensajes de cariño en mi página de Facebook: "Nos gusta cómo lo haces", "me encantaría tenerte cerca para que me pudieras ayudar", etc., y todo eso es muy reconfortante y me lo ha dado Sálvame. Estoy más que agradecida, me tratan genial, me está pasando lo mejor de mi vida en esta etapa, estoy dando a conocer algo que para muchas personas era desconocido. Vamos, que yo encantada de estar en Sálvame y ojalá esté mucho tiempo.

- Ayudó a Carmen Bazán en su transformación y ahora ha empezado a trabajar con Terelu Campos, ¿se pueden convertir en modelos a seguir para otras personas?

-Parte del éxito de Carmen ha sido ese, que la gente se ha sentido identificada. Era un personaje público pero que no se conocía y se ha descubierto en el programa. De repente muchas señoras la paraban por la calle y le decían: "Es que a mí me ha pasado lo mismo que a ti". Y mucha gente ha dicho: "Ojalá tuviera el mismo trabajo que ha tenido Carmen", "me gustaría que lo que me está pasando se resolviera como se ha resuelto lo de Carmen". Entonces lo más importante y el gran éxito, a parte de que se le ha conocido a ella, que es un ser maravilloso, es que la gente se ha sentido identificada.

- Participó en un programa especial de análisis del caso Bretón, ¿qué puede decir una coach de este hombre?

-El caso de José Bretón, el que estuviera acusado de haber matado a sus hijos, de la forma en que se realizó, conmocionó mucho a todo el país. Si que es verdad que era un personaje que llamaba mucho la atención por su frialdad, no se entendía cómo una persona que, de alguna forma, estaba siendo marcada por toda la sociedad y se le decía tú, con un dedo acusador, tú puedes ser culpable, tú puedes haber matado a tus hijos, y no reaccionara. No se veían reacciones, ni de enfado ni de indignación ni de lágrimas ni de desgarro por la desaparición de sus hijos. Por eso llegó tanto, porque su frialdad tocó a tantos padres. Con la mirada que tenía llamaba muchísimo la atención. Era un ser que, aparentemente, por su voz y por su físico parecía inofensivo y cuando vas indagando y estudiándole más te das cuenta que había algo ahí dentro. No parecía violento, tenía pinta de no haber roto un plato, y luego las pruebas han demostrado que es culpable.

-¿Impone enfrentarse en televisión a un caso como este?

-Enfrentarte a la televisión impone siempre, para que nos vamos a engañar, pero yo cuando lo he hecho he intentado verle a él, mostrar lo que yo veía y desde el mayor respeto. Porque, además, cuando lo hicimos todavía no había una sentencia, entonces tú intentas aportar algo, no decir que ha sido él quien ha asesinado a sus hijos. Yo decía lo que me llamaba la atención emocionalmente y, al final, de alguna forma explicas bastantes actitudes y formas de reaccionar y la gente aprende.

-Para ayudar a los demás como coach, ¿hay que tener una vida perfecta?

- Bueno, en casa de herrero cuchillo de palo (se ríe). No, yo creo que las personas que pasamos por una experiencia dura en la vida nos damos cuenta de que no somos intocables y que a todos nos puede pasar algo y cuando pasa ese momento somos distintas. Es verdad que, a lo mejor, podemos empatizar mejor con otras personas, ponernos en su piel y desarrollar la sensibilidad. Yo estoy muy a gusto con mi vida, no sé si será perfecta o no, pero estoy feliz conmigo y con la vida que llevo. Sin embargo, creo que es importante haber pasado un momento duro. En muchas ocasiones, no siempre, muchos decidimos tomar esta alternativa después de algo duro.

- Y, por último, ¿cuáles son sus próximos objetivos?

-A corto plazo, que este libro siga gustando, que ya me han dicho que van a sacar la segunda edición, con lo cual estoy muy contenta. Que a la gente no solo le guste sino que le ayude y tampoco necesito más. Yo no me planteo más allá, estoy disfrutando el momento, estoy feliz, estoy exprimiendo al máximo, no me importa darme una paliza de promoción del libro y presentaciones para que todo el mundo lo pueda conocer. Y como digo en el libro, yo quiero seguir aprendiendo de la vida, de mí y de todo el mundo. No tengo más ambiciones que esas, que ya son suficientes.

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