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Cofradía de Jesús Camino del Calvario

Cofradía de Jesús Camino del Calvario
Cofradía de Jesús Camino del Calvario

Semana Santa 2015. La imagen de Jesús con la Cruz a Cuestas, de 1818, protagoniza el paso principal de esta cofradía, al que acompaña un segundo, La Caída del Señor, de 1941. La Semana Santa de Zaragoza 2015 volverá a ser testigo de uno de los actos más plásticos y emotivos que tienen lugar dentro de ella, como es el Encuentro de Jesús con la Cruz a Cuestas con la Virgen Dolorosa de la cofradía de San Joaquín en la plaza del Pilar. Estos son los detalles de sus pasos:    

Paso de Jesús Camino del Calvario

Cuando se fundó la cofradía, la Hermandad de la Sangre de Cristo le confió la custodia del paso titulado Jesús Camino del Calvario o de «La Verónica». Constaba de cinco figuras talladas en madera policromada: Jesús con la Cruz a cuestas, la Verónica, el Cirineo, un soldado y un hebreo. La imagen de Jesús con la Cruz a cuestas es una bellísima obra esculpida en 1818 por el artista alcañizano Tomás Llovet Pérez. En 1824, el escultor Matías Ayerdi compuso la imagen de la Verónica. En el proyecto de reforma de la Procesión del Santo Entierro de 1909 no se hicieron modificaciones importantes. Desde 1941 y hasta 1959, únicamente salió en la procesión del Santo Entierro, ya que la cofradía llevaba en la del Santo Encuentro su nuevo paso titular. En 1958 fue remozado totalmente, eliminando todas las figuras que rodeaban la imagen de Jesús y dejando solamente esta. En la carroza, además, se realizaron numerosas mejoras.

La túnica que viste Jesús fue realizada en el taller de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote. La imagen de Jesús estuvo, hasta 1974, en la capilla del Cristo de la Cama, en la iglesia de Santa Isabel. Desde el 22 de octubre del mismo año recibe culto público en la basílica-parroquia de Santa Engracia.

Paso de la Caída del Señor

El segundo paso procesional representa la caída del Señor. Fue construido en 1941 en los talleres de Olot e inspirado en el lienzo de Rafael «El pasmo de Sicilia», que se conserva en el museo del Prado de Madrid. En un principio constaba de ocho figuras y en 1966 fue reformado por los hermanos Albareda, eliminando del conjunto las figuras de dos soldados romanos. La greca escultórica fue realizada por los hermanos Navarro.

En la Procesión del Santo Encuentro, unas veces delante y otras detrás, era escoltado por la guardia pretoriana.

En la Procesión del Santo Encuentro del 2 de abril de 1958, desfilaron por primera vez los dos pasos juntos.

Peana de Jesús en su Primera Caída

La peana en su conjunto representa a "Jesús en su primera Caída" y la componen dos elementos diferenciados:

La talla, de tamaño natural, "que porta una cruz caída sobre su espalda, ambos de madera de cedro policromada, obra del artista sevillano D. Manuel Reina Infantes, con una línea estética de naturalidad tanto en los volúmenes y caída de la tela como en la expresión de la imagen, evitando estridencias y efectismos que la distorsionen. Dado la peculiar iconografía de la imagen, de absoluto realismo contemporáneo, y su carácter procesional, se han acentuado los volúmenes del paño en la mitad inferior, que con el color blanco definitivo tiene una mejor lectura. La imagen refleja el dolor y el sufrimiento humano a que fue sometido Nuestro Señor, pero con un gesto de orgullo y de fuerza divino que anuncia que aún caído bajo su cruz, se levantará a seguir con su calvario. La imagen estará adornada en sus cuatro esquinas por cuatro austeros guardabrisas que protegerán a cuatro velones granates de luz natural. Para su anclaje en la peana para procesionar, la imagen tiene base rectangular de 200 x 68 cm. Las medidas del Cristo sin cruz son 202 x 90 x 89 cm. El grupo escultórico completo resulta 303 x 168 x 138 cm. La cruz mide 260 x 143 cm. En dos listones de 13 x 8 cm.

La peana, realizada por los maestros ebanistas del bajo Aragón, D. Jorge Trallero, de Calanda, y D. Joaquín Sanz, de Urrea de Gaén, está constituida por una base de madera maciza de nogal americano, figurando en sus cuatro caras, 14 capillas, en las que van situadas las 14 estaciones del Vía Crucis esculpidas en alabastro, por Joaquín Sanz. El alabastro, piedra aragonesa por excelencia, extraído de la misma cantera que el que decora el Altar Mayor de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, tan importante para la Cofradía pues allí tuvo lugar su acto fundacional, está iluminado desde el interior con la luz fría que dan la sucesión de leds instalados en su interior y que dada su característica intrínseca de transparencia resalta las imágenes esculpidas. En las cuatro esquinas de la peana, figuran cuatro cofrades con hábito blanco y capa granate describiendo un portador de vela, un portador de un farol, un bombo y un tambor, haciendo un guiño a los instrumentos tradicionales de la Semana Santa aragonesa y que, por primera vez, estarán presentes en un paso procesional de Zaragoza. Estas figuras están talladas en madera recuperada de la restauración del palacio de Ardid en Alcañiz y data del siglo XVII. Todo el conjunto será portado a hombros por dos filas de 10 hermanos cada una a ambos lados, los varales se posicionan a todo lo largo de la peana recuperando el posicionamiento longitudinal de los portadores del paso que dio origen a nuestra cofradía en 1.938 y la tradición aragonesa.

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