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Galaxy S III, el deseado

Con mejor pantalla, procesador y batería, lo verdaderamente nuevo del teléfono de Samsung lo encontramos en su interior.

Samsung sabía que debía impresionar con la presentación del tan esperado Galaxy S III. El 4 de mayo de 2012, la Orquesta Metropolitana de Londres comenzó a tocar los primeros compases de una melodía épica que acompañaba las imágenes del nuevo terminal en una pantalla gigante. Un impresionante despliegue de medios que dejó boquiabiertos a los allí presentes y a las miles de personas que, desde sus casas, seguían el evento en directo. Pero ¿merecía la pena tanta expectación?

Samsung es, por méritos propios, el 'rey' de Android. La compañía ha adelantado a Nokia como mayor fabricante de móviles y pelea con Apple, en una batalla de cifras y patentes, por el codiciado trono de los 'smartphones'. Además, el antecesor del terminal presentado esta semana, el Galaxy S II, se ha convertido en el buque insignia del sistema operativo de Google, por lo que la expectación por conocer a su sucesor en el trono era máxima.

Y finalmente llegó. El Galaxy S III (S3) es un 'smartphone' de casí cinco pulgadas, delgado y ligero, con una gran potencia en su interior. Sin embargo, existen otros muchos teléfonos en el mercado con características similares, por lo que, para conseguir un terminal verdaderamente único, Samsung ha tenido que ir un paso más allá y mejorar el 'software' para otorgarle características excepcionales.

Un cuerpo envidiable

Lo más importante de un 'smartphone' es la pantalla. El Galaxy S III tiene un panel Super Amoled HD Plus con una resolución de 1280x720 píxeles y tecnología pentile, lo que no la convierte en la mejor pantalla del mercado, pero la pone a la altura de sus principales competidores. Para algunos usuarios ,las de 4,8 pulgadas del S3 pueden ser excesivas, para otros, navegar, jugar o ver un vídeo en una pantalla de este tamaño y calidad será un auténtico placer.

Samsung ha dado la espalda una vez más a los materiales nobles, escogiendo el plástico para la fabricación de su teléfono. Un error para aquellos que busquen un terminal con un gran acabado, un acierto para los que primen el peso frente a la estética. Disponible en dos colores, azul y blanco, Samsung ha conseguido un teléfono ligero para sus dimensiones (133 gramos) y muy fino (8,6 mm).

Aunque su procesador Exynos de 4 núcleos promete potencia de sobra, se echa en falta algo más de memoria RAM (tiene 1 GB) que lo hubiera puesto por delante de sus principales competidores. En lo referente a almacenamiento, existe tres versiones del teléfono con 16, 32 y 64 GB, todos ellos ampliables mediante tarjetas MicroSD. A ello se suman 50 GB de espacio extra en el servicio 'online' Dropbox.

Otra de las especificaciones estrella del nuevo teléfono en cuanto a 'hardware' es su batería de gran capacidad, que se puede recargar de manera inalámbrica.

Belleza interior

Samsung ha mejorado el sistema operativo Android para otorgar a su teléfono características únicas. Algunas de ellas son copiadas, como el servicio S Voice, muy similar al Siri de Apple, y que literalmente permite hablarle al teléfono y que este responda al usuario. Utilizando lenguaje natural, y no frases predeterminadas, se puede, por ejemplo, dictar al teléfono, preguntar por el tiempo, encender la cámara o hacer que suene una canción.

Samsung presume de haber creado un teléfono que entiende y reconoce al usuario. El S3 es capaz de detectar cuándo el usuario está mirando la pantalla, para mantenerla encendida, y apagarla cuando apartamos la mirada. También detecta si nos llevamos el terminal a la oreja mientras estamos escribiendo un mensaje a un amigo y entiende que lo que queremos es llamarle.

Estas son solo algunas de las características más destacadas de un terminal casi perfecto con el que Samsung pretende conquistar a los usuarios más exigentes para coronarse como rey indiscutible de los 'smartphones'.

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