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Sociedad
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Semana Santa en Zaragoza

Jueves Santo pasado por agua

La lluvia arruinó la salida inédita de la Cofradía del Prendimiento desde el Pilar y la de tres cofradías más. Algunas procesiones tuvieron que acortar su recorrido para proteger los pasos.

Salida de la Cofradía del Silencio
Jueves Santo pasado por agua
I. C.

Fueron los primeros de la tarde en salir, y el sol que lucía en la plaza del Pilar hacía pensar que completarían por quinto año su procesión. Pero no duro demasiado la alegría para los miembros de la jovencísima Hermandad del Cristo Despojado de sus Vestiduras y la Compasión de Nuestra Señora: la lluvia les obligó a acelerar sus pasos y volver antes de lo previsto a la iglesia de San Juan de los Panetes. La lluvia también afecto al recorrido de otras cofradías y arruinó la salida de la Cofradía del Prendimiento, que por primera vez tenía previsto salir desde la basílica del Pilar.

La salida, no obstante, se vivió con emoción y algunos nervios ante el estreno de una rampa de más de veinte metros que permitió que el paso del Cristo Despojado saliera montado sobre su peana desde el interior del templo. Fuera, centenares de personas comenzaban una tarde que se presentaba de paseo y procesión.

A las 19.45, en San Pablo, también eran centenares las personas congregadas para ver uno de los momentos reseñables de la tarde del Jueves Santo: la salida de la Cofradía del Silencio y de los pasos del Cristo de la Agonía y de la Virgen Blanca, empujados por los cofrades por una larga rampa hasta la calle. Cada una de las salidas fue recibida, desde el interior del templo y en la calle, por los aplausos del público, y por una hermosa jota cantada por una de las cofrades. La música se vio interrumpida por un trueno que anunciaba lo que estaba por llegar: una lluvia que obligó a la cofradía a regresar a su sede sin haber completado su recorrido previsto.

La salida de la cofradía del Descendimiento de la Cruz, que tuvo lugar a las 20.00, ya se vio envuelta por una marea de paraguas, los del público que aguardaba su salida desde Santa Isabel de Portugal. Bajo la ya intensa lluvia, los pasos recorrieron la calle Manifestación y Espoz y Mina pero recogieron en La Seo, entre el estruendo cada vez más intenso de los tambores. Cuando los cofrades se quitaron los capirotes, todo eran caras largas. La lluvia había arruinado el final de la procesión.

Pero donde se vivió con más tensión la decisión de salir o no salir fue en la basílica del Pilar. Por primera vez en la Semana Santa zaragozana, la cofradía del Prendimiento -con más de 500 cofrades acreditados para esta procesión- salía de esta sede. Mientras el público aguardaba estoicamente bajo paraguas y soportales de la plaza, dentro se llevaba a cabo la deliberación. “Se lleva mal, sobre todo, haber llegado hasta aquí, tenerlo preparado y no poder salir, pero es comprensible, hay que cuidar el patrimonio de la cofradía” comentaba Alejandro Gadea, uno de los cofrades.

La decisión de la junta directiva llegaba por fin a las 21.00, media hora después del momento previsto para la salida: la lluvia no amainaba y no habría procesión. A más de uno se le escapó una lagrimilla. Tocaba recoger atributos y tambores y aguardar a que el tiempo mejore a lo largo del viernes.

También tuvieron que suspender su salida la Cofradía de Nuestro Señor en la Oración del Huerto, la de la Llegada de Jesús al Calvario, y la de la Eucaristía. Una decepción para muchos que habían esperado ver la salida de su paso a espaldas de los costaleros. La Cofradía de la Coronación de Espinas tuvo que acortar su recorrido, según informó el responsable de recorridos de la Junta de Cofradías, Ricardo Tello, y también la Hermandad del Cristo Resucitado deposito su paso en Santa Isabel de Portugal, listo para la procesión del Santo Entierro.

Por su parte, la Cofradía del Señor Atado a la Columna retrasó su salida hasta las 22.30, y estaba previsto que desarrollara su procesión con un recorrido más corto del programado inicialmente.

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