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Pregón

La Pasión de la Semana Santa se desborda en Zaragoza

El tradicional pregón, que este año ha sido pronunciado por el cardenal Carlos Amigo, ha dado el pistoletazo de salida a la Semana Santa zaragozana.

La Pasión se desborda en Zaragoza
La Pasión se desborda en Zaragoza
GUILLERMO CALAHORRA

Con una precisa mezcla de exaltación, entusiasmo y sosiego hilaba el cardenal Carlos Amigo Vallejo (Medina de Rioseco, Valladolid, 1934) el pregón que ha inaugurado, oficialmente, la Pasión zaragozana. Lo ha hecho en medio del profundo y respetuoso silencio que ha sobrevolado la plaza de Nuestra Señora del Pilar en una agradable tarde de sábado.

El pucelano ha esbozado un ameno pregón centrado en la ciudad y sus iconos. Dirigido a los 15.000 cofrades de la capital aragonesa, que ya tenían ganas de pasear sus más de 7.000 bombos y tambores, el castellano ha hecho un repaso por los valores fundamentales del cristianismo, como la fe, la entrega a los demás, la imagen de Cristo y la familia.

Ha sido el pistoletazo de salida de unas fechas especiales, diferentes. Tal como subrayaba por la mañana Lola Ranera, concejal delegada de Zaragoza Activa, Fomento y Turismo, se trata de la segunda época más importante del año en la ciudad, "después de las Fiestas del Pilar".

Llegaba Fray Carlos Amigo a Zaragoza prevenido de lo que se iba a encontrar y con una gran ilusión por ser partícipe de una festividad ajena: "No es fácil participar en una Semana Santa a la que no perteneces. Solamente el que vive en la ciudad sabe lo que significa esa Semana Santa", señalaba ante los medios. A pesar de conocerla únicamente a través de conversaciones y lecturas, el clérigo no escatimó en elogios: "La opnión no puede ser sino muy positiva, porque el entusiasmo con que se prepara ya es muy grande. Lo valoro a través de las personas que la sienten y así lo transmiten". Razones más que suficientes.

El cielo acompaña

El día ha despertado soleado, alegre. Lleno de vida. Cerca de dos horas antes del pregón, el entorno del templo barroco de San Cayetano era un hervidero de fe y veneración. Desde ese punto ha partido la primera de las procesiones que engalanarán la ciudad a lo largo de los próximos días. Tras recorrer el casco histórico de la ciudad, la comitiva ha regresado al punto de origen.

Tambores, bombos, timbales, carraclas y cornetas de las 24 cofradías han roto la calma de la plaza, engalanada con los estandartes de las hermandades. El incienso se dejaba notar. La gente, encantada. "No soy religiosa, pero llevo toda mi vida viviendo la Semana Santa de Zaragoza. Es un sentimiento que no puedo explicar", ha ilustrado Lourdes Melguizo, una vecina cuya pasión por las procesiones le viene de familia: "Mi padre empezó a tocar el tambor en los años 40 y nos transmitió este sentimiento. No me pierdo ninguna".

Entre el gentío, no podían faltar los cofrades. Arabela Cortés e Isabel Gracia, dos amigas que tocan el timbal en La Oración de Cristo, también se decían 'abonadas a la calle' durante estas fechas. "Cuando no estamos tocando, intentamos no perdernos ninguna procesión", ha señalado Isabel.

María Rivas observa orgullosa a su pequeña, Ana, que ha tenido el honor de participar en el acto inaugural. En su caso fue ella la que introdujo la tradición en la familia. "Me apunté por voluntad propia a La Verónica a los 18 años, porque me llamaba la atención. Ahora son cofrades mi marido, mis hijos y mi madre", ha indicado María, quien no duda en señalar que la Semana Santa es "la época del año en que más participamos en las actividades de la calle".

Varios desmayos

Algunos cofrades han tenido que ser atendidos por los servicios médicos personados en el lugar a causa del calor y el esfuerzo físico, que han derivado en varias lipotimias puntuales.

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