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«¿Se puede vivir sin entender lo que te rodea?»

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Héctor, Carlos y José María ( de izquierda a derecha) acudieron a recoger sus camisetas a Heraldo
enigma molecular
JAVI BONA

Los perfiles de los tres ganadores del enigma molecular planteado en el mes de junio demuestran que el concurso de Tercer Milenio llega tanto a personas cuya formación o trabajo tiene relación con la química como a gente sin vinculación directa con la ciencia pero cuya curiosidad está como mínimo igual de despierta. Así, nos encontramos con un licenciado en químicas prejubilado, Carlos Navarro; un profesor de Química de la Universidad de Zaragoza, Héctor Artigas;  y un aparejador en situación de desempleo, José María Ponz.

Resolvieron el enigma de junio -aquel que preguntaba por el reciente cambio sufrido por la tabla periódica de los elementos- sin ningún problema. José María nos cuenta que «encontrar la solución de este enigma me costó algo menos que otros. Se puede decir que el primer día que me puse a resolverlo, en no mucho tiempo de buscar por internet encontré la solución, aunque siempre me gusta recopilar lo que encuentro, apagar el ordenador y volver a investigar al poco tiempo para corroborar lo encontrado o concretarlo más si es posible». Carlos recuerda que ya en la carrera le llamó mucho la atención este tema. Mientras que Héctor «creía saber de qué se trataba y enseguida lo confirmé, pero sí que tenía mis dudas acerca de dar la respuesta de modo correcto».

Pero conozcámosles un poco más de cerca:

Héctor Artigas es zaragozano, «aunque siempre que puedo me escapo a Urrea de Gaén». Tiene casi 45 años y es profesor del departamento de Química Física de la Universidad de Zaragoza, donde imparte clases e investiga en Termofísica de Disoluciones. La ciencia le interesa, está claro: «Es mi vocación y mi trabajo, casi a la vez. Además, ¿se puede vivir sin ella, sin intentar entender lo que te rodea?». Este lector habitual de Tercer Milenio ha estado al tanto del ciclo de conferencias programado con motivo del Año Internacional de la Química y sintió perderse el espectáculo científico 'Química en la plaza' que ofreció Ibercaja Zentrum, organizado por dos antiguos profesores suyos: Javier García Aísa y Mariano Laguna. El concurso Enigmas Moleculares le parece «divertidísimo y me sirve para refrescar o apuntalar muchas cosas que debía saber o supe...». En su opinión, «la labor de divulgación y fomento de la ciencia de Tercer Milenio en sus más diversos aspectos es impagable, por muchos premios que recibáis. Son muchos, muchos años siguiéndoos y disfrutándoos».

José María Ponz es de Huesca y tiene 47 años. Estudió Arquitectura Técnica y ha trabajado en empresas constructoras. Lleva unos meses en desempleo, por lo que ha aprovechado para realizar el curso puente para obtener el grado en Ingeniería de Edificación y varios cursos más relacionados con su profesión. La ciencia le interesa en la medida que le permite satisfacer su curiosidad, «encontrar y conocer la explicación de lo que nos rodea y de los avances científicos». En este momento de la conversación le viene a la memoria el libro 'El porqué de las cosas'. José María es lector habitual de Heraldo de Aragón y también del suplemento de ciencia, que es el que más le gusta, pues le parece «muy bien la difusión de la ciencia de manera amena y asequible para todos». Considera que «tiene rigor y veracidad científicos basados en el buen hacer del equipo y de sus colaboradores».

Carlos Navarro tiene 65 años y es de Zaragoza. Es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Zaragoza y los últimos treinta años estuvo trabajando en GM Zaragoza, primero en Laboratorio y después en Calidad de Proveedores, Se prejubiló hace tres años «y desde entonces estoy dedicado al 'dolce far niente'». Pero encuentra momento para informarse acerca de los temas de ciencia que le interesan a través de revistas y de internet. Se enteró de la existencia de este concurso a través de Heraldo, periódico del que es suscriptor. «El concurso es genial -asegura-, además, lo de seguir y buscar pistas me encanta. El premio me parece muy adecuado, sobre todo por la satisfacción de haber acertado. Lástima que no haya más suplementos como el vuestro para que la gente se interese más por la ciencia».

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