Sociedad

Tercer Milenio

Reacciones químicas con algo en común: la luz

El pasado jueves, la plaza de Ibercaja Zentrum se apagó para disfrutar de un espectáculo divulgativo en torno a la química en sus manifestaciones más (literalmente) brillantes. Un festival de experimentos se sucedieron en torno a los fenómenos luminiscentes con el objetivo de sorprender, divertir y despertar curiosidad y vocaciones científicas.

¿Puede una naranja encender un led?
quimiloca
MARTA ITURRATE

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A las diez en punto de la noche, se hizo la hora de la química. La ‘Noche Quimiloca’ mostró el pasado jueves su cara más espectacular, en forma de rayos y centellas, luces químicas y llamas de colores, con Mariano Laguna, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y Javier García Aísa, profesor de Física y Química en el IES Luis Buñuel de Zaragoza, como ‘maestros de ceremonias’. Les acompañaban profesores de secundaria, jóvenes doctorandos y estudiantes de Químicas que comenzaron repartiendo pulseras y collares luminiscentes que hermanaron a los asistentes con los de la bata blanca.

La ‘Noche Quimiloca’, que reunió a más de 200 personas, culminaba varios días de experimentos en directo que llevaron hasta Ibercaja Zentrum (Zaragoza) a más de mil personas en total. Unos 600 alumnos de 4º de ESO y 1º de bachillerato por las mañanas y unos 250 ‘espontáneos’ por las tardes participaron en la actividad ‘Química en la plaza’.

 

UN VOLCÁN DE ENCARGO Si a uno no le viene bien volar a Islandia para contemplar una erupción volcánica en directo, puede ver surgir un volcán en miniatura sobre la mesa gracias a una reacción de oxidación-reducción. Un montoncito de dicromato de amonio al que se prende fuego comienza a producir chispas y formar regueros de lava. Al final de la ‘erupción’, queda un cráter. JARDÍN QUÍMICO SUBMARINO No faltaron voluntarios para plantarlo. Para ello bastaba con ir echando en una disolución de silicato de sodio cristales de diferentes sales solubles en agua: sulfato de cobre, sulfato de hierro, cloruro de hierro, sulfato de aluminio, potasio... Y asombrarse al ver cómo van creciendo y ramificándose los cristales de diversos colores de silicatos insolubles, que continúan formándose durante varios días. LA LÁMPARA DEL VAMPIRO Con gran sentido del humor, Mariano Laguna explicó a los asistentes a la ‘Noche quimiloca’ que «los vampiros están muy concienciados con el ahorro energético y por eso se iluminan con sustancias quimiluminiscentes». Dos soluciones mezcladas en un serpertín de vidrio produjeron luz química de un bello color azul: luminol, por un lado, y agua oxigenada con hierro III (trivalente), por otro. La conexión vampírica se refuerza si pensamos que el hierro III está presente en la sangre... ¿PARA QUÉ SIRVE UNA NARANJA? Las madres tienen mucha razón cuando dicen que las naranjas aportan mucha energía. Incluso pueden encender un led. ¿Cómo es posible? Se pinchan en ella dos alambres: uno de cobre y otro de magnesio, y la naranja cierra el circuito de esta pila que es capaz de encender el led. Conviene aplastar antes un poco la naranja para obtener líquido, necesario para que las cargas eléctricas circulen. EXPLOSIONES CONTROLADAS La aluminotermia permite obtener metales a partir de los minerales que los contienen. En este caso, los materiales de partida son arena de mar y polvo de aluminio. El centro de la mezcla se rellena con peróxido de bario y, a continuación, se introduce cinta de magnesio envuelta en papel nitrado. Se enciende y toda la masa entra en reacción, alcanzando entre 800 y 1.000ºC. Una vez frío, el silicio puro queda al fondo del crisol.

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