Despliega el menú
Sociedad
Suscríbete

Tercer Milenio

Neurociencia. La fuerza de voluntad

¿El nuevo año acaba de empezar y ya te cuesta mantener a raya propósitos como dejar de fumar o ponerte a dieta? Los neurocientíficos buscan en el cerebro las raíces de la fuerza de voluntad, definida como la capacidad de una persona para resistir a las tentaciones y permanecer concentrada en una tarea que exige esfuerzo

Dejar de fumar es el propósito estrella de este año que acaba de empezar
fumar
HERALDO

RECOMPENSAS INMEDIATAS

Al comienzo de un nuevo año, es frecuente hacer propósitos como ir cada día al gimnasio, dejar de fumar, estudiar un nuevo idioma o ponernos a dieta. Lo malo es que, en muchos casos, nuestro cerebro parece decidido a sabotear nuestras buenas intenciones. De acuerdo con Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre Adicción a las Drogas de Estados Unidos, los malos hábitos son muy poderosos porque los humanos “somos seres programados para dar más valor a las recompensas inmediatas, en oposición a un beneficio que se demora”. Una zona del cerebro llamada cuerpo estriado, rica en dopamina -el neurotransmisor del placer-, memoriza los rituales y rutinas asociados a una recompensa: por ejemplo, si tenemos la costumbre de tomar un aperitivo mientras vemos la televisión, de tal manera que finalmente estos comportamientos se vuelven automáticos. “No me gustan las palomitas, pero siempre que voy al cine tengo que tomarlas”, confiesa Volkow.

La procrastinación o tendencia a posponer indefinidamente las tareas podría ser responsable de al menos un 20% de los fracasos de los propósitos de Año Nuevo. Es lo que sostiene Piers Steel, de la Universidad de Calgary (Canadá), que ha desarrollado una fórmula a la que ha bautizado como teoría Motivacional Temporal. Según esta fórmula, el éxito de un objetivo depende de las expectativas del sujeto, el valor que aporta conseguirlo, su utilidad, su inmediatez y la tendencia de la persona a procrastinar, es decir, a aplazar las cosas.

RESERVAS LIMITADAS

¿Alguna vez has llegado a casa tan exhausto de trabajar que no tienes energías para dar un paseo o ir al gimnasio? De acuerdo con un reciente estudio de la Universidad Mc Master (Canadá) publicado en la revista científica ‘Psychology & Health’, si empleamos a fondo nuestra fuerza de voluntad para completar una tarea, las reservas para el resto de quehaceres se agotan. En otras palabras, tenemos una cantidad limitada de fuerza de voluntad, entendida como la capacidad de una persona para resistir a las tentaciones y permanecer concentrada en una tarea que exige esfuerzo. Esto implica que “las tareas cognitivas, así como las tareas emocionales, por ejemplo controlar las emociones, pueden menguar nuestra capacidad de hacer ejercicio físico”, según concluyen Kathleen Martin Ginis y su colega Steven Bray, autores de la investigación.

Esto no solo es aplicable cuando tratamos de plantar cara al sedentarismo. Hace algunos años, un experimento publicado en la revista ‘Journal Personality and Social Psychology’ revelaba que mientras estamos a dieta nos resulta mucho más difícil perseverar en la resolución de un puzle. “Solo tenemos recursos conscientes para aplicar nuestra fuerza de voluntad en uno o dos frentes al mismo tiempo”, concluían los autores.

TAMBIÉN HAY TRUCOS

La buena noticia es que los científicos han descubierto ciertos trucos que podemos aplicar cuando la fuerza de voluntad flaquea. Una investigación publicada en ‘Journal of Consumer Research’ revelaba que tensar los músculos puede aumentar la capacidad de autocontrol. Para llegar a esta conclusión, Iris W. Hung, de la Universidad Nacional de Singapur, y Aparna A. Labroo, de la Universidad de Chicago (EE. UU.), plantearon una serie de dilemas de autocontrol que implicaban un dolor o sufrimiento inmediato a cambio de una recompensa a largo plazo. Cuando se les pidió que tensaran los músculos de las manos, los bíceps o las pantorrillas mientras controlaban sus impulsos comprobaron que les resultaba más fácil conseguir su objetivo.

Por otra parte, todo apunta a que la fuerza de voluntad funciona como un músculo que se puede entrenar, por ejemplo retándonos cada día a resistirnos ante un pastel de chocolate, de acuerdo con Kathleen Martin Ginis. Escuchar música antes de ir al gimnasio también ayuda a recuperar el autocontrol. Otro aspecto a tener en cuenta es que, según ha demostrado Suzanne Phelan, de la Universidad Politécnica de California, las personas que pierden peso y son capaces de mantenerlo durante cinco años o más normalmente tienen menos televisores en casa y más aparatos de gimnasia. “El ambiente doméstico influye, no hay que dejárselo todo a la fuerza de voluntad”, concluía Phelan en la revista ‘Annals of Behavioral Medicine’.

En cuanto a dejar de fumar, Joseph McClernon, del Centro Médico de la Universidad de Duke (EE. UU.), publicó en la revista ‘Nicotine & Tobacco Research’ un estudio que demostraba que a los fumadores les sería mucho más fácil decir adiós a los cigarrillos si consumieran más leche, agua, frutas y verduras –que hacen que el tabaco sepa peor- y menos alcohol, café y carne -que potencian el sabor ‘agradable’ del tabaco-.

AUTOCONTROL

“Una de las cuestiones básicas para la economía, la psicología, e incluso la religión, es averiguar por qué algunas personas pueden practicar el autocontrol mientras otras son incapaces”, afirma Antonio Rangel, investigador del Instituto Caltech de California (EE. UU.). Su equipo ha sido el primero en analizar en tiempo real el mecanismo cerebral de autocontrol en sujetos a dieta mientras tomaban decisiones sobre qué alimentos consumir. Los experimentos, publicados en la revista ‘Science’, revelaron que, entre dos opciones, las personas que tienen mayor autocontrol eligen la más saludable usando una parte de su cerebro llamada corteza prefrontal dorsolateral, que está vinculada a la planificación y al cumplimiento de objetivos.

Etiquetas