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Tercer Milenio

"La reconstrucción de órganos no sucederá mañana mismo"

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Begoña Arán, coordinadora del Banco de Líneas Celulares del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona
begoña arán
CARLOS MUñOZ

La medicina regenerativa es aquella que trata de reparar órganos dañados con células madre e ingeniería de tejidos. Begoña Arán se confiesa una entusiasta de su trabajo, al frente del Banco de Líneas Celulares del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona. Es bióloga y experta en congelación y cultivo de embriones y en reproducción asistida. En el Instituto Dexeus trabajó en fecundación in vitro.

PREGUNTA ¿La medicina regenerativa nos va a sorprender pronto con corazones e hígados bioartificiales que sirvan de repuesto a los dañados?

RESPUESTA Con ingeniería de tejidos se están reconstruyendo ya tendones y cartílagos. Y se investiga en el relleno de matrices sintéticas con células del propio paciente para crear órganos nuevos. Yo soy muy optimista a este respecto, pero la reconstrucción de órganos no sucederá mañana mismo. No soy partidaria de aportar falsas esperanzas.

P. Pero se hacen ya ensayos clínicos de regeneración con células madre.

R. Sí. Hay dos en marcha en laboratorios americanos: uno para tratar lesiones medulares de, como mucho, catorce días y otro para tratar un tipo de ceguera. En este campo se podrían hacer ya muchas cosas, pero existen aún dudas técnicas y cuestiones legales que resolver.

P. ¿Cuáles son esas dudas técnicas?

R. Las células madre embrionarias son pluripotentes, se pueden transformar en cualquier tipo celular (de hueso, músculo, pancreático, glandular, cardíaco...). Hay más de doscientos tipos de células diferentes en nuestro organismo. Entonces, cuando se induce la especialización de las células en el laboratorio para regenerar la actividad de cualquier parte del cuerpo, no podemos estar aún seguros de que el cien por cien de las células sean iguales. Y eso es un peligro, porque si se cuelan en un órgano células indiferenciadas se pueden formar tumores. Y, además, está el problema del rechazo; por eso no hay terapia celular con células madre embrionarias. Se trabaja desde hace tiempo con células madre adultas, que son del propio paciente, como por ejemplo en los trasplantes de médula ósea. Y también con células somáticas de pluripotencia inducida, que se fabrican en laboratorio desde el 2007. Estas se extraen de la piel y se les cambia un gen para transformarlas en células madre.

P. ¿Cómo es la legislación a este respecto?

R. La ley es muy clara. Parte de una directiva europea que vela para que todos los pasos que se den con células madre sean correctos. Y se trabaja con las mismas condiciones obligatorias que en la elaboración de medicamentos. Pero aún no trabajamos todos de la misma manera, porque sigue habiendo países sin ley que, además, se están aprovechando de las expectativas del paciente. Hacen falta protocolos, sobre todo para la diferenciación de las células, pero, en resumen, nuestra ley de investigación biomédica de 2007 es muy progresista e impone mucho control.

P. ¿Qué ha aportado la reproducción asistida a la investigación con células madre?

R. Tienen un pasado común y no tan reciente. En 1968 se hicieron los primeros intentos de reproducción asistida en humanos y diez años después se produjo el primer nacimiento. En los años ochenta surgieron la fecundación in vitro, la estimulación ovárica y la técnica de congelación de embriones. En los noventa se registraron las primeras donaciones de espermatozoides, ovocitos y embriones y se estrenó la técnica de diagnóstico genético preimplantacional, que analiza células de embrión para descartar anomalías cromosómicas y enfermedades. En el 92 surge la técnica, verdaderamente revolucionaria, de microinyección intracitoplasmática, mediante la cual los espermatozoides se colocan directamente dentro del óvulo. Y a partir del 2000 se siguen perfeccionando estas técnicas.

P. ¿Cuál es, entonces, la historia de las células madre embrionarias?

R. Gracias a los cultivos de embriones para fecundación asistida, se extraen las primeras células madre embrionarias en ratones en 1981. Estas eran indiferenciadas, pero en 1994 se consiguió ya dirigir la transformación en células especializadas. Y en 1998 nació la primera generación de células madre embrionarias humanas.

P. ¿De dónde salen los embriones con cuyas células se investiga?

R. Se utilizan los embriones que donan las parejas que los tienen congelados. Así que nos llegan de los centros de reproducción asistida, donde se han acumulado muchos. Las parejas que ya no los necesitan prefieren donarlos para investigación que destruirlos. Se cultivan, la masa celular interna empieza a crecer y las células proliferan. Y así nace una línea celular. Se pueden tener creciendo durante años y años. Nunca se acaban. Luego pasan a ser diferenciadas en el laboratorio, a través de factores que se añaden al medio de cultivo de las células y con técnicas de dirección de la diferenciación, para obtener unos u otros tipos celulares.

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