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Sociedad

Tercer Milenio

¿Es ya el móvil un apéndice sensorial?

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Hablamos de ellos como de nosotros mismos. “Me he quedado sin batería”. “No tengo cobertura”. ¿Quién no utiliza estas expresiones? Todo un síntoma de que los teléfonos móviles no solo forman parte de nuestras vidas cotidianas, sino que interactuamos con ellos como un nuevo apéndice de nuestro propio organismo. No sabemos vivir sin el móvil y hasta hay quien sufre de ansiedad si un día se le olvida en casa. Según Ramón Agustín, nuevo académico de la Real Academia de Ingeniería experto en este campo, “el móvil ha dejado de ser tan solo un elemento de comunicación para pasar a ser un asistente personal, donde las comunicaciones juegan un papel básico pero ya no único”. El móvil, añade Agustí, “camina en la dirección de extender nuestras capacidades sensoriales, y en cierto modo, nuestra inteligencia”.

El nuevo académico de la Real Academia de Ingeniería es catedrático del Departamento de Teoría de la Señal y Comunicaciones y profesor de la Escuela Técnica Superior de Telecomunicación de Barcelona (Universidad Politécnica de Catalunya) y pronunciará su discurso de ingreso esta tarde en Madrid. Explica que, a medida que dotemos a los terminales móviles de capacidades sensoriales, que vayan incorporando más elementos de inteligencia y se conviertan en el punto de acceso dominante de Internet, iremos descubriendo nuevas pautas de comportamiento en nuestra interacción con el mundo exterior.

La telefonía móvil se ha difundido más rápido que cualquier otra tecnología de comunicaciones en la historia. En diez años, de 1992 a 2002, pasó de ser una tecnología al alcance de unos pocos a superar en número a las líneas de telefonía fija. A finales de 2007 la mitad de la humanidad disponía ya de un teléfono móvil, esperándose que para finales de 2010 se alcancen unos 5.000 millones de terminales, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

En este contexto, desde la Academia de Ingeniería señalan que “los operadores actuales constatan con preocupación la complejidad que van adquiriendo las redes de acceso móviles (GSM, UMTS, WIFI…). Debido al continuo aumento de sus prestaciones -capacidad, conectividad y oferta de servicios diferentes y personalizados- los modelos de gestión estándar cada vez funcionan con más dificultades. Los modelos de operación y mantenimiento convencionales están en retroceso y el desarrollo de redes cognitivas ya se juzga como una necesidad. El modelo regulador de uso exclusivo que gestiona actualmente el espacio radioeléctrico, del que se alimenta la telefonía móvil, parece ya agotado, porque siendo éste un recurso escaso, está infrautilizado, por lo que buena parte del reto está también en gestionarlo de forma más eficiente”.

En todos estos aspectos es donde los ingenieros de Telecomunicación que trabajan en la denominada 'ingeniería radio', como el nuevo académico Ramón Agustí, desempeñan un papel clave.

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