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Sociedad

Tercer Milenio

La historia evolutiva de las galaxias, cada vez más cerca

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Galaxias que se observarán en el proyecto Califa. Arriba a la izda.,  galaxias elípticas, de colores amarillentos/rojizos (dominadas por estrellas viejas). Abajo a la dcha., galaxias espirales, más azuladas (dominadas por estrellas jóvenes)
galaxias
S.F.SÁNCHEZ, BASADO EN IMAGENES SLOAN

Aunque pueda resultar extraño, las galaxias, esa perfecta unión gravitacional de estrellas, nubes de gas y planetas, también tienen una historia que contar. Intentar descifrarla es el objetivo de Califa. Un proyecto que une el observatorio de Calar Alto en Almería con Aragón, a través de ARAID (Agencia Aragonesa para la Investigación y el Desarrollo). Por delante quedan más de doscientas noches de observación con el telescopio mayor del observatorio, dispuesto a dedicar una buena parte de su tiempo a estudiar los movimientos y estructura de seiscientas galaxias seleccionadas del universo local.

Al frente del estudio, Sebastián F. Sánchez y su equipo internacional, formado por Esther Mármol-Queraltó, Kerttu Viironen y Raffaela Marino. Han sido los encargados, junto a astrónomos de prestigiosas universidades, de realizar el muestreo previo de galaxias. Tal como explica Sebastián F. Sánchez, investigador de ARAID y de CAHA (Centro Astronómico Hispano Alemán), “tratamos de comprender la historia de la evolución de las galaxias a través de la estadística. Aún estamos lejos de entender la formación y evolución de cada una de ellas, pero merece la pena intentarlo”.

Para conseguirlo, primero hay que cartografiar el ‘mapa vital’ de cada galaxia. Los astrónomos lo consiguen acoplando al telescopio un espectrógrafo. Un instrumento que emplea más de 350 fibras ópticas para conseguir lo imposible: abarcar un objeto tan extenso como una galaxia en un solo disparo. “Califa utiliza una técnica relativamente novedosa, apenas tiene diez años, y, a diferencia de la imagen directa, lo que hace es dividir la luz en sus componentes. Es una técnica mucho más potente para recoger información física de las galaxias. Más aún si podemos obtener información espectroscópica en diferentes regiones de una misma galaxia, estudiando, por ejemplo, dónde se forman estrellas o dónde se acumulan los metales en las mismas”.

INFORMACIÓN CROMÁTICA

A la hora de interpretar las imágenes, los colores ofrecen valiosas pistas sobre la historia y edad de cada galaxia. “Están compuestas dentro de la materia visible -matiza Sánchez- por estrellas, gas ionizado (como el de las lámparas fluorescentes) y polvo. Las estrellas pueden ser jóvenes, recientemente formadas, con un brillo intenso de color azul, o viejas, evolucionadas, con un brillo de color rojo. Asimismo, el polvo puede enrojecer su color, como si se tratase de un atardecer (el efecto físico es el mismo). Finalmente, las estrellas y otros procesos pueden calentar e ionizar el gas, que emite en unos colores muy específicos”.

Con vocación de ser un proyecto abierto a toda la comunidad científica, Califa representa un salto cualitativo y cuantitativo en nuestro conocimiento de las galaxias del universo cercano: “Trasladar al gran público los resultados obtenidos será un reto importante. Sin embargo, hasta que no se complete el estudio de la muestra, es decir, en un plazo mínimo de tres años, no estaremos en condiciones de abordar esta tarea”. La ciencia, como reconoce Sebastián F. Sánchez, “es una carrera de fondo, no de velocidad, y además no hay atajos. Habrá que tener paciencia”.

PINTANDO EL UNIVERSO

Como sucede con el vino, el color es un indicador de la biografía personal y DNI de cada galaxia. Pero antes de descifrar su mensaje, tenemos que conocer a fondo su paleta cromática. Por un lado, las principales fuentes de luz y color de una galaxia son las estrellas y las nebulosas. Aunque, como ocurre con los matices de los grandes pintores, la materia oscura se encarga de crear un sutil efecto ‘velado’. Además, los colores también cambian con el tiempo. Cuando mueren, las estrellas dejan tras de sí elementos pesados como hidrógeno o helio, que con el tiempo se convierten en ‘cuna’ de futuras estrellas. El azul es el color de las estrellas de mayor masa, básicamente, debido a su elevada temperatura fotosférica. El precio de una vida tan agitada es una muerte ‘prematura’, en términos astronómicos. Otras estrellas más pequeñas de color rojizo son capaces de administrar con inteligencia sus reservas. De ahí que sean más longevas, aunque desde la Tierra apenas las distingamos. El color rojo es, también, síntoma de madurez. Estrellas intermedias como el Sol pasan con el tiempo del amarillo al rojo, debido a un enfriamiento progresivo. Las imágenes utilizadas para realizar el muestreo del proyecto Califa ilustran la amplia variedad de formas y colores de galaxias del Universo. El objetivo es reconstruir su historia evolutiva a partir de este fotograma final obtenido en 2010.

Hasta la fecha no se ha realizado un estudio tan completo cubriendo todos los tipos de galaxias existentes.

 

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