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Sociedad

Tercer Milenio

Cerebro estacional

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¿El sol nos hace más felices?
verano
HERALDO

John Ratey, psiquiatra de la Escuela Médica de Harvard, explica en su libro ‘A user’s guide to the brain’ que, aunque nuestra corteza cerebral -que ocupa el 80% del cerebro- ha evolucionado, conservamos parte de nuestro pasado ancestral, y que “la depresión estacional que mucha gente padece en la oscuridad de enero puede tener sus raíces en animales que sobrevivían al frío y a la falta de alimento del invierno haciendo que su metabolismo fuera más lento e hibernando”. Esos circuitos, añade Ratey, “persisten en nuestros cerebros a pesar de la calefacción eléctrica y las estufas”.

De regular los cambios de humor a medida que avanzan las estaciones se ocupa la serotonina, un neurotransmisor que regula funciones como el apareamiento, la alimentación, el equilibrio de la energía y el sueño. Así lo confirmaron hace un par de años investigadores de la Universidad de Toronto tras someter a 88 personas sanas a una tomografía por emisión de positrones (TEP) para evaluar la adhesión potencial de la serotonina.

Cuanto mayor era el potencial de adhesión de la serotonina, menor cantidad de serotonina circulaba en el cerebro. Los resultados, publicados en la revista científica ‘Archives of General Psychiatry’, mostraron que había menos serotonina en circulación durante los meses más oscuros y fríos del año, concretamente cuando se reducía el número de horas de luz.

Los investigadores concluyeron que el alto potencial de adhesión de la serotonina en el invierno podría ayudar a explicar por qué las personas acusan un estado de ánimo bajo, falta de energía, fatiga, exceso de apetito y más horas de sueño durante las estaciones más oscuras. Y también por qué en verano sucede todo lo contrario: nos sentimos más felices, positivos y enérgicos cuando los días son soleados y brillantes.

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