Despliega el menú
Sociedad

Tercer Milenio

Cocina y emociones. ¿Prozac o lacasitos?

Algunos alimentos influyen en nuestras sensaciones subjetivas de bienestar y placer. Es el caso de los hidratos de carbono, que funcionan como antidepresivos naturales y, debido a sus efectos positivos, son capaces de hacernos optar por ellos en un menú elegido involuntariamente.

Ante el río de chocolate en la película 'Charlie y la fábrica de chocolate'
chocolate
WARNER BROS.

La glándula pineal es un núcleo cerebral que recibe información directa de los ojos acerca de la cantidad de luz solar del medio. Quizás a alguno le suene esa glándula de haberla oído antes, y es que era ahí, nada menos, donde Descartes convocaba la unión del cuerpo con el alma. Este núcleo cerebral tiene dos funciones principales: por un lado, regula los ciclos de sueño-vigilia (por eso a nuestra especie le entra el sueño por la noche y sufrimos el ‘jet-lag’); y, por el otro, produce serotonina, que es un neurotransmisor implicado en la regulación de nuestro estado de ánimo conocido como ‘sustancia de la felicidad’ o ‘droga positiva’.

¿Cómo influye la cantidad de luz en nuestra mente?

La falta de luz solar aumenta los niveles de melatonina en sangre (vinculada con los ritmos circadianos) y disminuye los de serotonina. Por esta razón, la oscuridad o la poca iluminación natural provocan estrés, irritabilidad, cansancio, sueño, tristeza, apatía... y si esa falta de iluminación es continuada, favorece la aparición de trastornos afectivos como la depresión. El hecho de que en otoño sea cuando más depresiones aparezcan es, en parte, debido a este acortamiento del fotoperiodo. Sin embargo, es importante dejar claro que no es la bajada de los niveles de esta sustancia la única ni la causa última del trastorno depresivo.

En algunos países del norte de Europa, donde la tasa de suicidios es bastante superior a la española, se empezaron a utilizar gafas con filtros amarillos, que supuestamente engañarían al cerebro y le harían sintetizar más serotonina. No obstante, esta relación no se ha demostrado científicamente.

¿Se puede hacer algo para aumentar los niveles de serotonina?

Prácticas como el deporte o la relajación aumentan los niveles de serotonina y ayudan a sentirnos satisfechos, sosegados y contentos, mejoran la concentración, favorecen el apetito sexual, provocan sensaciones de bienestar...

También el mecanismo con el que funcionan muchas drogas ilegales, como el éxtasis, consiste en liberar toda la serotonina disponible en el cerebro. Así, las sensaciones de apertura emocional y euforia son absolutas, pero vienen acompañadas de una gran destrucción neuronal, en parte irreversible.

Estos mismos efectos cerebrales de sensación de satisfacción, aunque no tan exagerados como en el caso de las drogas, los provoca también el consumo de los hidratos de carbono en las comidas. Alimentos como la pasta, el pan, el arroz o la bollería contienen triptófano, el aminoácido a partir del cual se sintetiza la serotonina, y contribuyen rápidamente a una sensación de bienestar. Pero no son los únicos, pues la leche, el queso, las nueces o los huevos, entre otros, también tienen un efecto parecido al de los carbohidratos.

Estudios científicos demuestran que, en los días nublados las personas, involuntariamente, introducimos muchos más carbohidratos en nuestra dieta. Aumenta nuestro deseo hacia ese tipo de comidas (bollería, bocadillos, legumbres...) porque, tras ingerirlos, producen una rápida elevación de los niveles de serotonina que contrarresta los efectos de la falta de luz solar. Uno de los alimentos que más rápidamente influye en este aumento es el chocolate, que provoca una inmediata, aunque momentánea, sensación de placer.

¿Entonces, puedo curarme la depresión cambiando mi dieta?

Hay opiniones que defienden que una dieta rica en triptófano y otros elementos esenciales contribuyen a prevenir la aparición de trastornos afectivos. Sin embargo, este tipo de alimentos que favorecen la producción de serotonina y funcionan como antidepresivos naturales no lo hacen a un nivel que sea clínicamente significativo, por lo que, si bien pueden ayudarnos en la vida diaria a sentirnos mejor transitoriamente, no eliminan trastornos psicológicos. La causa última suele estar en otro lado y habrá que buscarla en una psicoterapia. Y es que un alimento determinado o una medicación concreta jamás conseguirán abordar un trauma o nos harán recordar lo olvidado, allí donde sí están las posibles causas de los trastornos psíquicos.

ALBERTO RUIZ COMERAS ES PSICÓLOGO

¿SABÍAS QUE...?

Marcas comerciales como Lexapro, Fluoxetina o el famoso Prozac, entre otras, prescritas por muchos médicos de cabecera y psiquiatras, son antidepresivos que producen su efecto en las vías cerebrales de la serotonina. Existen además otro tipo de terapias psicológicas que consisten en permanecer largo tiempo en habitaciones especiales hiperiluminadas con una intensidad concreta para conseguir que suban los niveles de dicho neurotransmisor.

Aunque estas terapias ayudan a una mejora rápida en la sintomatología depresiva más o menos estable en el tiempo, no nos llevan a descubrir el conflicto inconsciente que sostiene el trastorno muchas veces y, por lo tanto, no solucionan del problema de raíz.

Etiquetas