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Sociedad

Tercer Milenio

Así empezó todo

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Ensayo de compatibilidad electromagnética de una encimera de inducción
bsh, inducción
BSH ELECTRODOMéSTICOS ESPAñA

Cuando finalizamos el primer prototipo de fuego de cocina de calentamiento por inducción, nos surgieron dos primeras cuestiones. ¿Qué potencia eléctrica debía tener el fuego? Para decidirlo, hicimos un experimento. Pusimos a calentar un litro de agua destilada en el mayor fuego de gas de una cocina convencional abierto a la máxima potencia y cronometramos cuánto tardaba en entrar en ebullición el agua. Después, pusimos el mismo puchero con igual cantidad de agua en un fuego de inducción; fuimos ajustando la potencia eléctrica para que la ebullición se produjese un minuto antes que en el fuego de gas. Podíamos reducir más el tiempo de comienzo de la ebullición, pero había riesgo de que el exceso de rapidez condujese a que se ‘quemasen’ los alimentos, al no tener los cocineros hábito de fuegos tan rápidos. La potencia eléctrica que se alcanzó fue de 700-800 vatios, bastante menor que en los fuegos eléctricos de resistencia.

CHOCOLATE A LA TAZA

¿Y qué primer guiso ensayábamos con el nuevo fuego de inducción? Tenía que ser una cocción difícil y que demandase mucho calor durante un tiempo largo. Decidimos cocinar chocolate a la taza. Teníamos un producto idóneo: el chocolate Robustiano Pollán, que aún sigue en el mercado y cuya fórmula fue idea, en el siglo XIX, del abuelo de uno de los investigadores, Tomas Pollán, recientemente fallecido. La cocción fue lenta y de intenso calor, pero salió un chocolate perfecto del que disfrutamos investigadores, becarios y alumnos en el año 1982.

Varias generaciones de encimeras de inducción se han ido comercializando desde la primera que llegó al mercado en 1988. El progreso ha sido constante y las encimeras actuales pueden llegar a costar la mitad que las primeras que salieron al mercado. Esta evolución obliga a diseñar sofisticados controles electrónicos para cubrir las múltiples funciones que han ido incorporando las sucesivas generaciones. Si, en la crisis energética que sufrimos, fuésemos todos respetuosos con el uso de la energía, en nuestros hogares solo tendríamos cocinas de inducción.

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