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Tercer Milenio

El titanio y el paladio ayudan al Hombre de Hierro

Tony Stark (Robert Downey Jr.), alter ego de Iron Man, vuelve a las andadas. Ahora se enfrenta, por un lado, al dilema ético planteado por la cúpula militar: "Iron Man es un posible riesgo para la seguridad de la nación". Le exigen la donación de su avanzada tecnología al ejército. "Soy su gran escudo. Yo privaticé la paz mundial". Y, por otro, a un rencoroso superenemigo procedente del telón de acero, perdón, de la actual Rusia, Ivan Vanko (Mickey Rourke), alias Crimson Dinamo, con el poder de controlar la electricidad y que emplea látigos eléctricos muy persuasivos. Se trata de 'Iron-Man 2' (2010), de Jon Favreau.

Los materiales y la energía, dos puntos flacos de la superarmadura de Iron Man
iron man
PARAMOUNT PICTURES

TRAJEADO CON ALTA TECNOLOGÍA

Segunda entrega cinematográfica de las (des)aventuras del Hombre de Hierro, ese superhéroe embutido en un traje de alta tecnología: “La armadura y yo somos la misma cosa. Es una prótesis avanzada”. Un personaje de cómic ideado en 1963 por el prolífico guionista Stan Lee (creador también de ‘X Men’ y ‘Los 4 Fantásticos’) y el dibujante Jack Kirby. Está inspirado en la figura del excéntrico empresario y aventurero Howard Hughes.

El peso de una armadura de cuerpo entero de hierro es su principal inconveniente: 199 kg, es demasiado para llevarla encima. Algo que ya sabían los primeros usuarios, allá por la época medieval, de esta indumentaria. Durante la Tercera Cruzada (1190), el emperador Federico I Barbarroja se ahogó al caerse del caballo en el río Saleph (Turquía) por culpa de su pesada armadura. Como ya se explicaba en el primer filme (‘Iron Man’, 2008), la armadura estaba fabricada también con titanio: con mejores aplicaciones industriales que el hierro, e incluso que el acero, y mucho más ligero (tiene una densidad de 4.500 kg/m3 frente a los 7.960 kg/m3 del hierro). Una armadura similar de titanio pesaría apenas unos 112 kg. Si, además, su grosor se reduce de 1 cm a 3 mm (el titanio es más resistente y con menos material se obtienen las mismas prestaciones), el peso puede disminuirse hasta unos mucho más soportables 34 kg. Fácilmente transportable, si uno sabe cómo doblar su traje metálico, como en la película, y meterlo en una maleta. Así, descartado el nombre de Hombre de Acero, cuya patente de uso tiene adjudicada Superman por poseer un cuerpo capaz de soportar el impacto de las balas, el Hombre de Hierro debería llamarse, en rigor, Hombre de Titanio.

TRANSISTORES Y SERVOMECANISMOS

Conocedor de estos problemas y como buen ingeniero, Tony Stark ha dotado a su armadura de transistores y servomecanismos. Se trata de elementos mecánicos y componentes electrónicos combinados que reducen a niveles soportables el manejo de esa pesada armadura. Los brazos robot de las cadenas de montaje de automóviles o dispositivos industriales como toros y grúas, por ejemplo, funcionan de la misma forma: amplificando la fuerza del controlador humano. Plausible pues. Otra cosa es la energía que nuestro hombre necesita para mantener la armadura en funcionamiento.

QUEDARSE SIN PILAS

En los cómics, Iron Man poseía una armadura verde provista de células solares que le suministraban energía. Sin embargo, el bajo rendimiento en la conversión de energía solar en eléctrica (alrededor del 15%) hace que gaste energía más deprisa de lo que tardan en recargarse sus baterías solares. Al movimiento de la armadura se le suma el funcionamiento del aire acondicionado de su interior (el hierro es mal aislante térmico) y el lanzamiento de rayos ‘repulsores’ (¿tal vez magnéticos?), cuando se tercia. En promedio, la energía solar que recibe el suelo en un segundo es de unos 1.000 julios por m2. Si se multiplica por una superficie de armadura de 2,5 m2 (solo la mitad está expuesta directamente al sol), resulta que Iron Man recibe unos 1.250 J/s; como solo aprovecha un 15%, obtiene unos míseros 187 J/s (187 vatios). Una energía gratuita y no desdeñable, pero insuficiente, a todas luces (valga la metáfora), para cubrir sus necesidades superheroicas. No es extraño verlo en el cómic arrastrándose por el suelo, con sus baterías al límite, buscando un simple enchufe donde conectarse.

Iron Man es un enfermo crónico, secuela de sus heridas en Vietnam (años sesenta, en el cómic) o en Afganistán (año 2008, en el filme). Su armadura posee una unidad en forma de disco en el centro de su pecho: “Desgraciadamente, el reactor que lo mantiene con vida también lo está matando”. Está hecho de paladio, un elemento químico de la familia del platino de amplio uso (joyería, odontología). En concentraciones elevadas (no es el caso de las prótesis dentales), tiene efectos tóxicos. Stark controla los niveles de toxicidad de su sangre y, en una ocasión, dice que la concentración de paladio es del 89%: no sabemos la escala de referencia, pero suena a mortal. Para remediarlo, trabaja solo (impensable: los ingenieros trabajan en equipo y él, además, es dueño de Stark Technologies) y logra sintetizar un elemento químico nuevo. Problema resuelto. ¡Como si fuera tan sencillo!

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