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Tercer Milenio

Refrigeradores magnéticos en miniatura

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Estructura de un material magnético molecular
material magnético
ICMA

La refrigeración magnética se basa en el efecto magnetocalórico. Desde 1926 se sabe que, aplicando un campo magnético sobre una muestra, se consigue una variación de temperatura. Todos los materiales magnéticos responden a este efecto, el objetivo está en conseguir un material cuyos cambios de temperatura sean tan grandes que se puedan aplicar tecnológicamente.

 

Se persigue aplicarlo en refrigeradores convencionales, sustituyendo los CFC por refrigeradores magnéticos, mucho más limpios ambientalmente. Otra área de interés es la de las muy bajas temperaturas, es decir, cercanas al cero absoluto (-273,15ºC). En esta línea, el investigador Marco Evangelisti, del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón, desarrolla un microchip capaz de refrigerar su entorno bajando a temperaturas comparables a las que se consiguen con helio 3, un isótopo del helio muy escaso, caro y difícil de conseguir hoy para la comunidad científica. Las ventajas de este microrrefrigerador con forma de chip, creado a partir de materiales magnéticos moleculares, es que se pueden diseñar y sintetizar químicamente de manera que aparezcan aquellos parámetros físicos que queramos, lo que lo hace mucho más eficiente y con mayores prestaciones que si estuviese fabricado con materiales convencionales. El uso de los chips en experimentos a muy bajas temperaturas permitiría el desarrollo de detectores de alta sensibilidad que podrían ser aplicados, por ejemplo, en astronomía y en instrumentación de seguridad.

PARA SABER MÁS:

El funcionamiento de los refrigeradores magnéticos, con folleto divulgativo para descargar.

 

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