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Garzón insiste en reducir el consumo de carnes y lácteos y aumentar el de legumbres

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición hace estas recomendaciones en su último informe.

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, este lunes.
El ministro de Consumo, Alberto Garzón, este lunes.
Eduardo Parra

En julio del año pasado unas palabras del ministro de Consumo, Alberto Garzón, en las que instaba a los españoles a reducir el consumo de carne desataron una ola de indignación en el sector cárnico y sacudieron al propio Gobierno de coalición obligando al presidente Pedro Sánchez a afirmar en una rueda de prensa que "donde esté un chuletón al punto, eso es imbatible", lo que se interpretó como una desautorización. 

Este lunes, casi quince meses después de aquel episodio, el comité científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) insistió en un informe de recomendaciones dietéticas sostenibles en lo que Garzón dijo entonces. Concretamente, la Agencia, un organismo autónomo adscrito a Consumo, propone reducir las raciones semanales de carne (de las actuales 2-4 a 0-3) priorizando las de aves y conejo, y minimizando las rojas y procesadas. También aconseja moderar la ingesta de lácteos, pasando de 2-4 raciones al día a 0-3, y aumentar las raciones semanales de legumbres (de 2-4 a un mínimo de 4), porque alimentos como los garbanzos y las lentejas son la "fuente principal de proteínas de origen vegetal en la dieta y las que menos impacto ambiental generan". También proponen los expertos de la Aesan consumir, al menos, 3 raciones de hortalizas y 2-3 raciones de frutas, así como aceite de oliva tanto para cocinar como en aliño, y beber mucha agua, lo que debe ser "la bebida principal" de cualquier dieta saludable. En cuanto a los pescados y mariscos, la recomendación es consumir, al menos, 3 raciones a la semana y mayoritariamente, de pescado azul.

Las nuevas pautas dietéticas de la Aesan recomiendan el consumo de entre 3-6 raciones al día de cereales, prioritariamente aquellos que son integrales y de grano entero frente a los refinados. Además de que, en términos generales, su impacto ambiental es bajo, el comité científico señala que la combinación de los cereales con otros alimentos ricos en hidratos de carbono complejos como las legumbres, las frutas y las hortalizas, son la base de una alimentación saludable.

El consumo de frutos secos puede aumentarse progresivamente hasta el punto de llegar a una ingesta de una ración diaria siempre y cuando sean al natural, sin sal, grasas ni azúcares añadidos. La reducción de sal durante el cocinado y la eliminación, en la medida de lo posible, de alimentos ultraprocesados ricos en grasas y azúcares es otra de las pautas generales de la Aesan.

Para el ministro de Consumo, Alberto Garzón, el informe del comité científico no es solo "una herramienta útil para profesionales y familias en la consecución de unos mejores hábitos de vida", sino que, además, permitirá "una transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles" y ayudará a alcanzar un buen estado de salud que permita "disminuir el riesgo de enfermedades crónicas".

Ante ello, Garzón ha reivindicado "los patrones culturales de alimentación que han demostrado sus efectos beneficiosos para la salud y para el medio ambiente" y ha defendido la dieta mediterránea como una de las que mejor "podría disminuir el impacto ambiental de la alimentación, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, así como el uso de recursos naturales".

Consejos de actividades físicas

De manera complementaria a las recomendaciones dietéticas, el informe también promueve actividades físicas dirigidas a distintos grupos de población (en función de la edad) con el objetivo de incorporar hábitos saludables que puedan integrarse en el trabajo, las actividades deportivas y recreativas o en los desplazamientos, así como en las tareas cotidianas y domésticas.

Así, recomienda a toda la población adulta entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana (andar rápido, montar en bicicleta, bailar suave...) o el equivalente en actividad vigorosa (subir escaleras rápido, correr a ritmo rápido, nadar...), disminuyendo el tiempo a entre 75 y 150 minutos.

Para la población infantil y adolescente, propone un mínimo de 60 minutos de actividad física aeróbica moderada al día y, al menos, tres días de actividad física vigorosa a la semana (practicando deportes, por ejemplo) y otro mínimo de tres días semanales de actividades que estimulen el crecimiento óseo (aquellas que tienen impacto o saltos, juegos que requieran cargar con el propio peso corporal total o parcial...).

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