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España solo ha administrado el 2% de las pastillas anticovid por las que pagó 238 millones

El Ministerio de Sanidad, que compró 344.000 tratamientos a 691 euros cada uno, apenas ha dispensado 1.218 de los 51.649 que ya ha recibido.

Vista del Paxlovid, el antiviral oral de Pfizer para tratar adultos con síntomas leves y moderados de covid-19.
Paxlovid.
Jennifer Lorenzini

Después de las vacunas, el Paxlovid era la gran esperanza para acabar con la covid-19: un tratamiento oral producido por la farmacéutica Pfizer que alcanza hasta el 89% de eficacia para reducir las hospitalizaciones y las muertes y que funciona contra todas las variantes, incluida ómicron. El 27 de enero, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) dio luz verde a estas píldoras anticovid y pronto España mostró un gran interés en adquirirlas. Tanto que el Ministerio de Sanidad llegó a un acuerdo con Pfizer para recibir 344.000 tratamientos completos por 238 millones de euros (a 691 euros cada uno). "Este medicamento supone un avance muy importante para seguir salvando vidas", dijo la ministra de Sanidad, Carolina Darias, el 24 de marzo, cuando firmó el contrato con la compañía. Pero el uso del Paxlovid está siendo casi nulo. Sanidad ya ha recibido 51.649 tratamientos, de los que 50.000 se han distribuido a las comunidades, pero hasta ahora solo se han dispensado 1.218, apenas el 2,35% de ellos, desveló Darias en la Comisión de Sanidad del Congreso.

Las causas de la escasa utilización del Paxlovid son variadas y en parte tienen que ver, según varios expertos, con la falta de claridad de los requisitos que deben cumplir los pacientes que aspiran a recibir este tratamiento. De acuerdo a los criterios establecidos por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), tienen preferencia para Paxlovid las personas no vacunadas o las personas vacunadas con más de 80 años y "con al menos un factor de riesgo para progresión". Quedan fuera de esta prioridad la mayoría de los mayores de 60 años, un grupo de edad en el que el 98% de sus miembros tiene la pauta completa. "¿Cuántos pacientes de covid hay que no estén vacunados y que tengan un déficit inmunológico grave o hayan sufrido un infarto?", se pregunta un médico. Y contesta: "Casi ninguno".

Otro obstáculo para el Paxlovid es el modo de dispensación. En España, un médico de Atención Primaria o de hospital puede recetar el tratamiento después de que el paciente haya dado positivo, pero en la nueva fase de 'gripalización', el número de pruebas es limitado, de manera que enfermos de covid que se hayan hecho las pruebas en casa, pero que no acudan a un centro sanitario, de ninguna forma podrán acceder a esta medicina. Este sistema es muy diferente, por ejemplo, al de Estados Unidos, donde el Paxlovid se está utilizando con más éxito. Allí el Gobierno ha abierto unos centros llamados 'Test to treat' (hacerse una prueba para recibir tratamiento), donde se realizan PCR al instante o incluso los pacientes llevan las suyas desde casa. Si dan positivo (y cumplen una serie de requisitos), ya se marchan con una caja de Paxlovid.

Más extrañas todavía son las causas "psicológicas" que explican el fracaso del Paxlovid en varias autonomías. Un médico explica que algunas comunidades "temen" dispensar dosis de Paxlovid y "que se les acabe". "Tienen tanto miedo que no las reparten y mientras tanto, los pacientes enferman o mueren. Pero dentro de unos meses", ironiza, "entrarán las prisas y nos mandarán Paxlovid a todos los profesionales. Y ocurrirá como con el Tamiflú (el medicamento que se compró durante una amenaza de pandemia de gripe aviar en 2006), que todavía tengo los cajones de la consulta llenos de paquetes de Tamiflú".

Problemas sanitarios

Pero no todos los problemas son burocráticos, también los hay sanitarios. Las importantes interacciones del Paxlovid con otros medicamentos están frenando su uso. Un profesional de Atención Primaria puede recetar las pastillas, pero el diagnóstico pasa después un segundo filtro, el de la farmacia hospitalaria, que custodia los tratamientos. Los farmacéuticos son los que comprueban si el Paxlovid tiene interacciones con otros medicamentos, y como esto ocurre con frecuencia, el paciente termina sin sus medicinas. "Por eso se está recetando casi más el antiviral de Merck (el otro aprobado por la EMA), que tiene menos eficacia, pero también menos interacciones", explica otro especialista. Además, el fármaco debe administrarse en los cinco primeros días de síntomas, un requisito que resulta cada vez más difícil de cumplir en la 'gripalización'.

El portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Lorenzo Armenteros, lamenta que España no esté aprovechando los beneficios del Paxlovid. "Nos queda la sospecha de que muchos de los pacientes que ahora mismo están ingresados eran candidatos a haber tomado este fármaco, pero ya no lo podrán hacer", reflexiona.

Un cóctel de seis píldoras al día durante cinco jornadas

Paxlovid es un cóctel antiviral compuesto por dos fármacos. Uno es el PF-07321332, conocido como nirmatrelvir y diseñado específicamente para actuar contra el SARS-CoV2. El segundo es el ritonavir, una molécula usada frente a la infección por VIH. Paxlovid se administra como cóctel de medicamentos por separado: nirmatrelvir, en comprimidos de color rosa y de 150 miligramos (mg.) cada uno, y ritonavir, un comprimido de color blanco, de 100 mg. Se toman dos comprimidos de nirmatrelvir (300 mg.) y uno de ritonavir (100 mg.) juntos dos veces al día durante cinco días. En total, 30 comprimidos al final de los cinco días.

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