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El desafío de mejorar las rutinas alimentarias desde la raíz

Anuncios, progenitores y centros escolares influyen de forma decisiva en lo que comen los niños. Una mayor regulación y un impulso a las dietas beneficiosas son dos de las medidas que piden los nutricionistas.

Consumo regulará en 2022 a través de un Real Decreto la emisión de publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a menores de 16 años en televisión.
Consumo regulará en 2022 a través de un Real Decreto la emisión de publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a menores de 16 años en televisión.
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Según el último estudio Aladino, cuyos resultados dio a conocer el pasado mes de julio el ministro de Consumo, Alberto Garzón, el 40,6% de los niños de entre seis y nueve años tiene sobrepeso u obesidad en España. En conjunto, y tal y como señala el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 20% de los adolescentes presenta esta condición, unos datos que sitúa al país como el cuarto estado europeo con mayor prevalencia de obesidad infantil.

Estas cifras ponen de manifiesto el problema que existe con la obesidad infantil, que puede acarrear consecuencias como la diabetes, enfermedades cardiovasculares o algunos tipos de cáncer. La excesiva dependencia de los conocidos como alimentos ultraprocesados y la elevada demanda de alimentos y materias primas de origen animal son algunos de los elementos que están detrás de esta preocupante realidad.

A este respecto, numerosos expertos dirigen el foco hacia la necesidad de una mayor regulación en la publicidad y la educación, dos de los factores principales que determinan los hábitos alimentarios de los niños. En este sentido, destaca el Código de Regulación de la Publicidad de Alimentos y Bebidas dirigida a menores para la Prevención de la Obesidad y la Salud (Código PAOS), un sistema de autorregulación de la industria vigente desde 2005 que buena parte de los profesionales de la nutrición califican como ineficaz a la vista de que productos como las chucherías, los cereales azucarados o la bollería industrial se anuncian en horario infantil.

Precisamente, esta misma semana Consumo anunció que regulará a partir de 2022 y de forma directa a través de un Real Decreto la emisión de publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a menores de 16 años en televisión, radio, redes sociales, webs, ‘apps’, cine y medios impresos. Una medida que sustituirá al Código PAOS, que presenta "muchos fallos" y se ha revelado "insuficiente", según apuntó Garzón. 

Otro de los elementos a resaltar es que la iniciativa se guiará por los perfiles nutricionales establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como criterio de medición, más restrictivos que los de Nutriscore, el futuro etiquetado frontal voluntario que ha generado cierta polémica.

Los padres son "el modelo"

"Todos los hábitos alimentarios que sean insanos o no sean recomendables deberían dejar de seguirse, pues son una pésima influencia para los niños. Los padres son el modelo en el que ellos se ven reflejados y por eso imitan lo que hacen. Por ello también es muy fácil comenzar a hacer cosas bien cuando se empieza pronto, como en la fase en la que el niño no conoce muchos alimentos porque ha estado alimentándose de leche materna. A ese bebé, cuando se le presenta una manzana o brócoli por primera vez va a flipar, porque tiene una curiosidad innata. Eso lo puedes hacer a esa edad. Cuando tienen tres o cinco años y no lo has hecho antes se suelen meter en otra rueda, la de los ultraprocesados, las galletitas y los Danoninos, y ahí ya hay un grave problema. Y cuando tienen más de siete años es imposible", explica el dietista-nutricionista Juan Revenga.

Las probabilidades de que los hijos coman bien aumentan exponencialmente si lo hacen los padres. "No le puedes decir come fruta mientras tú te comes un pastel, porque son dos mensajes contradictorios y uno más poderoso que otro. De forma que hay que educar con el ejemplo", sostiene el profesional, quien critica mantras que se han oído siempre al respecto como el de ‘hay que comer de todo’, por ser "un mensaje alineado con los lemas más perversos, nutricionalmente hablando, de la industria alimentaria". "Como saben que nutricionalmente es deficitario, hacen ver que la salud está en comer mucho de todo y poco de nada. Eso podía tener sentido en el tiempo de nuestros abuelos, pero no ahora, pues tenemos un catálogo cercano a los 50.000 productos. Salvo algunos como el aguacate, el kiwi o la chía, el resto sobran, pues tienen un perfil nutricional francamente negativo", manifiesta.

En cuanto a las medidas para combatir la obesidad y el sobrepeso, el experto pone el foco en la voluntad política: "Sin esta no se logrará nada salvo brindis al sol. Se lanzan recomendaciones pero con las que se nada y se guarda la ropa. Es decir, que se trata siempre de no desfavorecer determinados sectores productivos que son motores económicos, por lo que se hacen muchas concesiones de cara a la galería. Hay una incompatibilidad irresoluble entre los intereses de la industria y lo que sería recomendable hacer por la promoción de la salud de la población a través de la alimentación. Y, a partir de ello, se puede abordar una regulación de la publicidad, campañas de educación con diferentes programas, concienciar a los profesionales sanitarios para que observen todo esto con una perspectiva adecuada...".

No obstante, sí que aplaude la reciente medida anunciada por Consumo sobre la limitación de la publicidad dirigida a los menores de 16 años. "Es lo que hemos venido defendiendo que se hiciera desde hace cuatro o cinco años, cuando se aprobaron los perfiles nutricionales de la OMS. Tiene pinta de ser una herramienta perfectamente válida y con la que por fin se pone a los consumidores en el centro de la fotografía. Hasta ahora se había simulado pero no se había hecho", apunta.

A este respecto, fueron muy sonadas las declaraciones que hizo la entonces directora general de la OMS, Margaret Chan, en la 8ª Conferencia Mundial de Promoción de la Salud de 2013. Allí, señaló que las políticas de salud de los principales gobiernos del mundo se hallan mediatizadas y confeccionadas en cierta medida por los intereses de la industria alimentaria. "No solo está el problema observado en otro tiempo con las grandes tabacaleras. Ahora la salud pública tiene que lidiar también con otras industrias en los mismos términos. Se trata de la ‘big food’, la ‘big soda’ y el ‘big alcohol’. Son estas las que temen una regulación de sus productos por parte de las administraciones sanitarias y las que están recurriendo a las mismas tácticas que antaño puso en práctica la industria tabacalera", indicó Chan.

El consumo de carne es otro de los elementos sobre el que existen dudas. "La población española en general consume mucha más carne de la que sería recomendable. Pero sobre todo porque al incluir tantos productos animales se dejan de comer los alimentos de origen vegetal, es decir, cereales integrales, hortalizas, frutos secos, verduras, frutas y legumbres", afirma el también profesor en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Jorge.

El impacto en el aprendizaje

En lo relativo a la educación de los más pequeños, destacan también otros elementos. "Una buena alimentación es fundamental para un buen desarrollo y crecimiento de un hijo. También para su aprendizaje. Su vida depende de ello. Sabemos que los niños aprenden repitiendo modelos que observan y a comer también se aprende, así que ser un buen ejemplo de alimentación sana es fundamental", explica Mónica González, psicopedagoga y ‘coach’ infantil.

La también integrante de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía pone de manifiesto su importancia para lograr un aprendizaje exitoso y tener un buen estado de ánimo. Asimismo, apuesta por la planificación para mejorar en este sentido: "Una de las herramientas que más promuevo en mi gabinete es la organización anticipada de los menús familiares. Creo que es lo mejor para planificar cada semana las comidas y valorar así que se coma variado y nutritivo. Otra buena medida es la paciencia, pues las cosas no se aprenden de un día para otro. A los niños desde bien pequeños hay que enseñarles a probar de todo, y porque hoy no coman unas judías blancas no significa que en dos meses no puedan hacerlo".

Levantarse enseguida de la cama, prepararse para salir de casa hacia el colegio de manera alegre, dormir bien, tener ganas de hacer actividades e incluso de hacer los deberes son algunos de los efectos que causa el seguimiento de unos hábitos saludables en materia de nutrición en los más pequeños.

Además, la profesional señala que los centros escolares deberían impulsar más esta materia. "Llevo años deseando que en las aulas de las universidades de magisterio, medicina y otras titulaciones se den asignaturas y talleres que nos recuerden qué forma parte de una buena alimentación, pues cuando estos alumnos salgan a su campo laboral será el mensaje que lleven también a sus vidas. Desde el ámbito escolar se debería estar más encima de una buena educación alimentaria, también sobre lo que bebemos, pues muchos niños no beben agua y hay espacios donde no se les permite tomarla, cuando se sabe que el cerebro necesita estar hidratado en condiciones para su mayor rendimiento. Así que ofrecer buena información es básico", sostiene.

Por último, González subraya la utilidad de involucrar a los niños en las tareas del hogar. "Todo lo que sea implicarles en nuestras vidas les hará sentir mejor, pues sentirán que se cuenta con ellos. Muchas rabietas y frustraciones de niños y adolescentes se dan porque se hacen planes sin tenerles en cuenta. Un buen ejercicio para ayudarles a no ser tan impulsivos es seguir una receta de cocina, pues aprenden que las cosas se hacen poco a poco y todos los pasos son importantes", concluye.

REALIZADO POR BLUEMEDIA STUDIO
Este contenido ha sido elaborado por BLUEMEDIA STUDIO, unidad Branded Content de Henneo.

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