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¿Qué pasa si me encuentro un gusano en la lechuga? ¿Si la lavo puedo comérmela?

La aparición puntual de estos invertebrados no es vinculante a una situación de plaga o enfermedad.

¿Qué pasa si me encuentro un gusano en la lechuga?
¿Qué pasa si me encuentro un gusano en la lechuga?
Pixabay

En el momento que un vegetal se comercializa en el mercado se presupone que goza de buena salud. Libre de plagas y enfermedades, la lechuga es uno de los alimentos verdes más demandados por los consumidores. Rica en minerales y en propiedades, se trata de un ingrediente hidratante indispensable en una buena alimentación y en toda ensalada fría que se precie, como la mediterránea.

Por otro lado, es fácil determinar cuando este alimento se encuentra en mal estado; es decir, no es comestible. Hablamos de una situación resultado de plagas como el gusano gris, o enfermedades como la alternaria, que dejan picadas las hojas de la lechuga y cambian su color natural. En estos casos, el vegetal debe ser desechado para evitar contaminaciones.

Sin embargo, en algunas ocasiones, pueden aparecer pequeños gusanos en una lechuga en buen estado, en hojas verdes de condiciones saludables. Por este motivo, es importante un eficaz lavado del vegetal antes de ser servido y realizar un buen corte de este. La aparición puntual de estos invertebrados no significa que el vegetal sea incomestible, ya que suele tratarse de algo anecdótico. Por tanto, este problema post cosecha no supone un riesgo para la salud tras su lavado y desinfección, según el libro 'The Defect Levels Handbook ' ('Manual de niveles de defectos') de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA).

Cultivada desde hace 2.000 años y con más de 200 variedades, la lechuga, al igual que otros vegetales, no está exenta de la posibilidad de intromisión de un gusano. Por ello, conviene fijarse bien para poder retirar a este tipo de seres antes de llevar la lechuga al plato. Además de evitar la aparición de gusanos, la lechuga requiere de un buen lavado para eludir otros patógenos o restos de pesticidas, tal y como recomienda la Agencia Española del Consumo y la Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)

Cómo lavar bien la lechuga, por pasos

  • Corte: en primer lugar, las hojas que no se encuentren en aparente buen estado las separamos. Una vez queda el cogollo verde, realizamos un corte recto en el tronco del vegetal con cuchillo.
  • Lavado: ahora, con un agua fría, posamos la lechuga en el fregadero para lavarla bien por todas sus partes. A remojo, durante unos minutos, la lechuga podrá desprenderse de todos aquellos factores externos como restos de pesticidas o tierra.
  • Desinfección: además del lavado, para evitar la aparición de gusanos y otros patógenos podemos utilizar productos como el vinagre blanco. Tras 5 minutos de impregnación, la lechuga se deshará de sus intrusos.
  • Enjuagado: retirada el agua de remojo, enjuagamos de nuevo con agua fría las hojas que nos vayamos a comer y proceso de lavado y desinfección habrá finalizado.
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