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Comer en el trabajo no tiene por qué ser sinónimo de comer (deprisa) y mal

Organizar los menús semanales y las fiambreras con tiempo ayuda a preparar platos ricos y completos.

Comer en el trabajo no es excusa para no mantener una dieta completa.
Comer en el trabajo no es excusa para no mantener una dieta completa.
Gtresonline

Comer en el trabajo es, muchas veces, sinónimo de una mala alimentación a la que suelen sumarse las prisas. Pero comer en el trabajo no significa comer mal si se planifican las recetas, se dispone de los materiales para transportar los platos y se tienen en cuenta los ingredientes necesarios para crear una comida completa, quedarse a mediodía en la oficina no debería suponer ningún problema.

Para poder organizar la alimentación de la semana es importante dedicar algo de tiempo, por ejemplo los domingos, a programar los menús de lunes a viernes. Preparar las recetas y los tuppers con tiempo (y no corriendo antes de salir por la puerta por la mañana) también ayuda a que la comida sea completa.

Es muy importante tener en cuenta los tres macronutrientes que necesita el cuerpo para funcionar a lo largo del día a la hora de organizar las fiambreras: carbohidratos, proteínas y grasas. Ninguno de los tres puede faltar, en mayor o menor medida.

  • Carbohidratos: arroz, pasta, cuscús, patatas... son fuentes de hidratos.
  • ​Proteína: puede ser animal o vegetal. Apostar por las legumbres es un combo de hidratos y proteínas que puede simplificar los platos.
  • ​Grasas: el aguacate, las nueces, el aceite de oliva en crudo... son fuentes de grasas saludables.
  • Verduras: no pueden faltar para dar algo de color a los platos y aportar micronutrientes necesarios. Mejor si son crudas, al vapor o al horno. ​

Así, una opción de comida muy completa sería, por ejemplo, preparar cuscús con verduras, como por ejemplo calabacín y pimiento rojo y mezclarlo con pollo o tofu. Para no olvidar las grasas, se pueden añadir frutos secos a la mezcla. Como en muchas ocasiones también nos enfrentamos al problema de calentar la comida (aunque existen fiambreras eléctricas o aislantes que mantienen el calor), también hay que encontrar recetas que puedan mantenerse sabrosas sin necesidad de recalentarse.

Así, algunos errores comunes en el táper del trabajo son la falta de ideas y la monotonía de los platos, la falta de material que nos permita transportar platos más líquidos o calientes y, por supuesto, la falta de recetas completas en las que algún ingrediente brille por su ausencia.

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