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El mal uso del aire acondicionado aumenta un 20% las infecciones respiratorias

Los expertos recuerdan que la temperatura en verano debe mantenerse entre los 22 y 24 grados y los niveles de humedad del aire entre el 35% y el 60%.

Aire acondicionado
Es importante limpiar el aparato de aire acondicionado antes de encenderlo tras meses apagado
Pixabay

El uso inadecuado del aire acondicionado provoca un aumento de hasta el 20 por ciento de episodios de irritación, inflamación e infección de las vías respiratorias, según ha advertido el doctor Jordi Roig, neumólogo de Creu Blanca.

El experto apunta que los cuadros catarrales leves, de laringitis, sinusitis o faringitis, pueden evolucionar hacia procesos víricos de mayor gravedad, como la neumonía, debido a 3 factores: una temperatura extremadamente baja, un descenso brusco de la temperatura y la presencia de gérmenes en los filtros de los sistemas de climatización. "Cuando el mantenimiento del aparato de aire no es el adecuado se forman cúmulos de agua que pueden originar contaminación por hongos. Las esporas son diseminadas en el aire que respiramos y pueden producir una inflamación del tejido pulmonar denominada alveolitis alérgica extrínseca. En el caso de personas asmáticas, esta situación puede derivar en: crisis asmáticas, tos seca y sensación de falta de aire acompañada de sibilantes audibles o pitidos", añade Roig.

Entre las especificaciones concretas recomendadas por los expertos en neumología, destacan que la temperatura en verano debe mantenerse entre los 22 y 24 grados y los niveles de humedad del aire entre el 35 y el 60 por ciento. Asimismo, hay que evitar un descenso brusco de la temperatura ambiental. La transición de frío a calor, y viceversa, debe ser gradual, intentando que entre el interior y el exterior no hayan más de 15 ºC de diferencia.

También se tiene que realizar un adecuado mantenimiento de los aparatos de aire acondicionado para evitar la proliferación de zonas húmedas estancadas fácilmente colonizables por hongos; así como mantener los filtros limpios y operativos para prevenir diseminaciones de partículas de polvo y gérmenes en el aire que respiramos.

Por último, ante síntomas leves de origen vírico como estornudos, rinorrea y congestión nasal, no tomar antibióticos. Es conveniente no coger frío ni exponerse a cambios bruscos de temperatura. Las personas con enfermedades respiratorias crónicas deben consultar consultar con un médico ante cualquier síntoma o molestia que presenten. Asimismo, deben seguir con su tratamiento habitual.

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