Despliega el menú
Salud

Heraldo Saludable

SALUD

La vejez: ¿estigma social o momento de plenitud vital?

España tendrá 14 millones de personas mayores en 2068. Una cifra que pone de relieve el reto del envejecimiento, cuya concepción mayoritariamente negativa deja de lado las ventajas que aporta.

Las actividades deportivas aumentan la sensación del logro personal, de manera que son muy útiles para las personas mayores.
Las actividades deportivas aumentan la sensación del logro personal, de manera que son muy útiles para las personas mayores.
Pexels.

Uno de los principales retos que tendrán que afrontar en los próximos años los países europeos es el envejecimiento de la población. Un fenómeno que se da también en otras partes del mundo y que implicará, tal y como se refleja en las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), que en lugares como España pueda haber en 2068 más de 14 millones de personas mayores –frente a los alrededor de nueve actuales– en una población de 48.531.614 de habitantes –el 29,4%–.

Una circunstancia con respecto a la cual conviene tener muy presentes diversas cuestiones. Una de las más repetidas es la del gasto de las administraciones públicas, que los estudios de entes como el Ministerio de Economía prevén que se disparará en los próximos 30 años por factores como la presión al alza de las pensiones, el gasto en sanidad, los cuidados de larga duración o la educación. Estos cálculos ponen de manifiesto las consecuencias que el envejecimiento de la población tiene sobre las finanzas públicas, pues el gasto estatal asociado a este fenómeno será equivalente a un 27,1% del PIB en 2050, tres puntos más que en la actualidad.

Un escenario sobre el que, no obstante, caben diferentes reflexiones, pues algunos expertos han señalado que implementar determinadas acciones en materia de empleo y de fiscalidad podrían alterar este escenario. Sin embargo, esta realidad es una de las que influyen en la percepción negativa que buena parte de la sociedad tiene de la vejez, al asociarla además con una fase en la que los notables cambios físicos y cognitivos que se experimentan impiden que se lleve una vida normal.

Pero son cada vez más las acciones que se desarrollan en la línea de un envejecimiento activo, un concepto que surgió en 1982 y que se ha convertido en fundamental para promocionar la salud y el bienestar tanto psicológico como mental de las personas mayores. En este sentido, profesionales como los terapeutas ocupacionales tratan de trabajar cuestiones como la organización de actividades para potenciar la autonomía, el planteamiento de tecnologías inclusivas para las personas que integran este colectivo, el desarrollo de cursos e incluso la práctica deportiva. 

Todo ello con el fin de revertir el sentir mayoritario que existe acerca de la vejez, el cual tiene implicaciones psicológicas y deja fuera del análisis elementos como los aspectos positivos que conlleva esta etapa y el papel clave que están jugando los ancianos en ámbitos tan importantes como la crianza de los niños en la actualidad.

Una tendencia reveladora

Hacia 2050, las personas mayores casi habrán duplicado sus efectivos actuales, mientras que la población en edad laboral (16-64) y los niños (0-15) habrán reducido su peso. La tendencia que muestra la pirámide de la población española es reveladora, lo que se debe a factores como los avances sanitarios, las mejoras sociales o la cohesión vecinal, que a menudo permiten a las personas de la tercera edad tener un envejecimiento de calidad.

Pero, frecuentemente, la población mayor no se ve como una parte más de la sociedad, con capacidad de aportar experiencia y entusiasmo o de colaborar en temas de cohesión social. "La vejez nos enfrenta a la fragilidad del ser humano, al declive del vigor de la energía vital y a la cercanía del final, pero nos da otra valiosa oportunidad: la de transmitir la experiencia de la vida y usar el tiempo a otro ritmo, ese que permite pensar en uno mismo y en los demás, saborear lo que complace, manifestar las emociones sin tapujos y reflexionar sobre la existencia, lo ya vivido y lo que está por vivir", explica Eva Doménech, médico psiquiatra y psicoterapeuta.

La sensación de ser una carga o no sentirse ‘útil’ es recurrente en estas personas, en un contexto en el que el componente cultural también ocupa un lugar destacado. "Vivimos como si nunca fuéramos a morir, así que la vejez nos desmonta esa ilusión omnipotente. El ritmo de vida nos hace perder la perspectiva de lo esencial y nos focalizamos en exigencias efímeras: la imagen, el éxito, el poder o el futuro sin vivir el presente. Vivimos la vejez como pérdidas, limitaciones….", apunta la experta, que agrega que la senectud también da la oportunidad de "estar en paz con uno mismo, con los actos, con el recorrido vital y de valorar lo conseguido".

Una etapa de la vida que puede ser sinónimo de "paz, sosiego, recuerdos, relatividad, sabiduría, felicidad, disponibilidad, bondad o ternura", explica la profesional, que propone como claves para gozar de una vejez positiva aplicar en la edad madura dinámicas como "cuidar del cuerpo, alimentar las relaciones interpersonales, disfrutar de lo que ofrece la vida, dedicar tiempo a desarrollar las capacidades y habilidades propias y manifestar amor y empatía, pero sin autoexigencias y con tolerancia, paciencia y amor hacia uno mismo".

Más beneficios sociales

Las actividades deportivas incrementan la sensación de logro personal, los sentimientos de competencia y autoeficacia y también pueden aumentar los beneficios sociales si se practican en grupo, como es el caso del aquagym, la petanca o la danza. Una serie de divertidas y saludables maneras de relacionarse con otras personas, hacer nuevos amigos y ganar confianza que son muy útiles para las personas mayores y que se unen a otras actividades como la musicoterapia, las manualidades o los talleres que refuerzan el desarrollo cognitivo como algunas de las bases que sustentan el envejecimiento saludable.

A esto se suman programas como los de ‘Menos pastilla y más zapatilla’, desarrollados por comarcas aragonesas como las de Daroca o Campo de Borja, y a través de los cuales se han organizado acciones como los ‘paseos saludables’, en el marco del Plan de Salud Aragón 2030 de la DGA, con los que se trata de "tejer una red que acompañe a los más vulnerables, a quienes necesitan charlar, dar un paseo o sentir que vuelven a importarle a alguien".

Otra de las bases principales en las que se basa este fenómeno es la de la participación en la sociedad, que en los últimos años se ha visto reflejada en el papel clave que los ancianos juegan a la hora de desempeñar tareas tan importantes como la crianza de los niños. Con horarios de trabajo que a menudo impiden una conciliación real con la vida privada, los padres cada vez se apoyan más en sus progenitores a la hora de cuidar a sus vástagos, lo que les convierte en agentes fundamentales para que muchas personas puedan combinar el desempeño de su actividad profesional con la atención a sus pequeños.

Pero esta ayuda y realización personal va mucho más allá del ámbito familiar. Gracias a las diferentes campañas que se están realizando, cada día es más común que las personas mayores se ejerciten tanto de manera física como psicológica e intelectual. "Las actividades son muy variadas, desde andar, ir al gimnasio o ejercitar la memoria hasta asistir a conferencias, a la Universidad de la Experiencia o empezar a manejar las nuevas tecnologías y las redes sociales", explica Eva Pilar Chueca, miembro del Colegio Profesional de Terapeutas Ocupacionales de Aragón (Coptoa).

Este campo, el de la terapia ocupacional, juega un papel fundamental a la hora de que los jubilados puedan iniciar o recuperar aquellas actividades de la vida diaria que favorecen su funcionalidad y mejoran su salud. Además, este tipo de terapias les ayudan a sobrellevar los cambios físicos y cognitivos que experimentan. "Se explican estas transformaciones para que puedan entenderlas mejor y se enseñan estrategias y técnicas para superarlas y adaptarse a ellas. Además, se trata de animarles y ayudarles a seguir manteniendo sus roles significativos o buscar otros nuevos, apoyarse en su valores, potenciar sus habilidades y capacidades y fomentar su participación en el entorno teniendo siempre en cuenta a la persona en un sentido holístico (físico, cognitivo, emocional y espiritual)", argumenta la experta.

Asimismo, para lograr aumentar la calidad de vida, Chueca hace hincapié en la importancia de conseguir unas bases para envejecer de manera saludable: "Es necesario adquirir, si no se tienen, hábitos como son la promoción del autocuidado, es decir, una dieta equilibrada, ejercicio físico y mental o una buena rutina de sueño. Además, se deben poseer actitudes y habilidades de afrontamiento positivo para esta nueva etapa de la vida, entendiendo y valorando que es una más e igual de importante que las demás". 

A su vez, la especialista destaca la importancia de tomar una serie de medidas para mejorar la deficiencias actuales, entre las que se encuentran "la incomprensión y la falta de puesta en valor de lo que hacen y los estereotipos y prejuicios previos que excluyen su identidad personal y ocupacional". 

"Una acción necesaria es la de facilitar la autodeterminación y el empoderamiento de las personas mayores, para lo que hay que valorar sus experiencias, sus vivencias, su saber y su perspectiva de la vida. También se deben seguir ofreciendo servicios y actividades para ellos acordes a sus necesidades y aficiones e implicarles activamente en proyectos que estén relacionados con sus intereses y con sus destrezas ocupacionales en los que ellos sean protagonistas y, si puede ser, que participen en la sociedad aportando su experiencia si así lo desean", concluye Chueca. 

- Ir al suplemento de salud.

Etiquetas
Comentarios