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Cinco trucos para dormir a pierna suelta en verano (y olvidarte del calor)

Con la subida de las temperaturas, el descanso nocturno se convierte en un imposible para muchos, quienes, por más vueltas que den en la cama, no consiguen olvidar los 30 grados que hay en la calle.

Un sueño reparador es clave para una buena salud.
Un sueño reparador es clave para una buena salud.
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Dormir bien es clave para un envejecimiento saludable. Sin embargo, con la llegada del calor y las altas temperaturas bien entrada la madrugada descansar se convierte en una misión prácticamente imposible para aquellos que no se pueden beneficiar de las bondades del aire acondicionado. Sudores de media noche, vueltas sobe la cama en busca de una posición cómoda y los ojos como platos son solo algunos de los síntomas más comunes entre quienes no consiguen un descanso reparador de julio a septiembre, lo que se traduce en una disminución del rendimiento cognitivo al día siguiente y cambios de humor bruscos, entre otros efectos. Pero, ¿se puede hacer algo para evitarlo y dormir a pierna suelta aunque en la calle haga un calor terrible? La respuesta es sí, pero hay que saber cómo.

Cinco trucos para dormir bien en verano

Sábanas.
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Las sábanas... al congelador

Aunque la temperatura nocturna sea elevada, son muchos los que no pueden conciliar el sueño sin tener los pies arropados. Claro que esto implica pasar calor o, lo que es lo mismo, acabar despertando tres o cuatro veces a lo largo de la noche. Para combatir esta dicotomía una buena solución es meter las sábanas en el congelador para que se enfríen. Eso sí, hay que hacerlo dentro de una bolsa de plástico que evite que se empapen, siendo el remedio mucho peor que la enfermedad.

Las verduras y hortalizas son las protagonistas de la despensa estival.
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En la cena, no todo vale

A la hora de la cena, si el día ha sido ajetreado, lo normal es que apetezca cenar algo rico que nos ayude a sentir que recargamos las pilas, como una hamburguesa casera o una rica porción de pizza. Sin embargo, hay que optar por recetas saludables, con base en las frutas y verduras de temporada, que sean de fácil digestión. Cremas, carnes o pescados a la plancha o tortillas donde las verduras son las protagonistas son algunos de los platos que deben formar parte del menú semanal.

No basta con frotarla con jabón, hay que masajearla durante un tiempo determinado.
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A por los puntos estratégicos

Antes de meterse en la cama, y aunque suene a truco de la abuela, es favorable remojar en agua corriente o, incluso, colonia algunos puntos concretos del cuerpo, porque puede ayudar a bajar la temperatura. Así, muñecas, nuca, rodillas, tobillos, axilas e inglés no deben pasar desapercibidos si queremos estar frescos y listos para descansar.

Antes de correr es recomendable realizarse unas pruebas mínimas para evitar problemas de tipo cardiaco.
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Nada de ejercicio

Aunque muchos puedan llegar a pensar que la práctica de actividades físicas intensas puede mejorar la calidad del sueño, ya que uno se mete a la cama agotado, nada más lejos de la realidad. Hacer ejercicio a última hora del día solo favorecerá que nuestro cuerpo se active como respuesta al deporte, pudiendo dificultar la conciliación del sueño. 

Bolitas de algodón
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Todo al algodón

Dormir sin pijama no siempre resulta cómodo (sobre todo si tienes pudor y eres de los que necesita dormir con la ventana abierta y la persiana subida). En aquellos casos en los que llevar ropa de cama se convierte en una necesidad durante los meses de verano, lo mejor es optar por prendas de algodón que permitan la transpiración y que, además, no se peguen a la piel en caso de que sudemos durante la noche. 

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