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Guía para sobrevivir a un baño público: así hay que usarlo para no ponerse enfermo

A veces, no queda más remedio que utilizarlos. Por eso, lo mejor es saber qué hacer y qué no para evitar problemas futuros. 

Limpiar la taza con papel antes de sentarse no es una medida muy higiénica.
Limpiar la taza con papel antes de sentarse no es una medida muy higiénica.
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Los baños públicos no son, precisamente, un lugar en el que disfrutar de un buen rato, pero hay veces en las que usarlos no es una opción, sino una necesidad. Así, y con cuidado de no tocar nada más de lo estrictamente necesario, lo habitual es evacuar lo más rápido posible, lavarse las manos y aguantar la respiración mientras nos dirigimos a la puerta de salida deseando no tener que volver. Un auténtico ritual al que se le suman numerosas acrobacias para intentar no tocar demasiado ninguno de los elementos y es normal: los baños públicos son un foco de bacterias y, aunque es poco probable que uno vaya a enfermar por entrar en uno, hay que seguir algunas medidas higiénicas para evitar algún susto que otro.

Así hay que actuar en un baño público

Baño público
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Los baños de los extremos

Aunque lo mejor es apostar por aquellos que, a simple vista, parecen tener un mejor mantenimiento, los baños que se encuentran en las esquinas suelen ser los menos frecuentados y también los más limpios. 

Baño público.
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¿Me siento o no?

Si bien es cierto que los escrúpulos son los que nos dicen que no nos sentemos, es muy difícil contraer ninguna enfermedad al sentarse en un váter, no es del todo imposible; aunque no de la manera de se piensa. Si después de entrar en un baño, nos tocamos la cara, es posible que a través de la nariz o la boca, las bacterias viajen por nuestro cuerpo. Así que, se elija lo que se elija, lo mejor es intentar tocar lo menos posible el retrete, la puerta y las paredes, por lo que tampoco es recomendable ponerse a frotar la taza con papel higiénico

Papel higiénico
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Papel higiénico comunitario

Es habitual entrar en un baño público y que no haya ni rastro del papel higiénico: un verdadero problema si no se cuenta con pañuelos que puedan cumplir su función. Sin embargo, puede que sea lo mejor que nos puede pasar, pues los rollos están al alcance de cualquiera, tenga o no las manos limpias, y es inevitable que todo el mundo lo toque para usarlo. Por eso, es mejor ir preparado y llevar siempre a mano un paquete de clínex. 

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Lavar las manos a conciencia

Lavarse las manos al salir del baño es esencial, pero no vale con meterlas debajo del grifo y secar: hay que frotar con jabón durante, al menos, 15 segundos y, después, secarse con una toalla de papel, pues los secadores son un foco de bacterias. debido al efecto 'toilet plume' (o dispersión por el aire de partículas microscópicas que se encuentran en los váteres cuando se limpian).

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