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¿Qué tengo: gripe o enfermedad del beso?

La mononucleosis comparte muchos síntomas con la gripe.

La mononucleosis se contagia a través de la saliva.
La mononucleosis se contagia a través de la saliva.
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Hígado inflamado, ojos amarillos, picores por el cuerpo, mocos en la garganta, cuello inflamado, fiebre, malestar general... Podría parecer una gripe, pero también son los síntomas de la mononucleosis, también conocida como 'enfermedad del beso'. La razón es bastante evidente: al contagiarse a través de la saliva, los besos son un medio de transporte muy efectivo para el virus.

"A mi me tocaron casi todos esos los síntomas. No podía comer bien, no podía ni moverme, no tenía fuerzas para hacer nada y perdí muchísimo peso", recuerda Clara Pérez, que pasó el virus hace seis años. "Fue justo el verano en el que hice la selectividad. Al principio me diagnosticaron la famosa gripe A, en aquel momento todo el mundo entraba en pánico con eso", prosigue. "Lo pasé fatal, no exagero, y estuve dos semanas con la peor parte, aunque después algunos síntomas se alargaron unas semanas más. Lo peor de todo es que sigo sin saber cómo me contagié", concluye.

Porque aunque los besos sean la forma más habitual de contagio, la infección puede transmitirse al compartirse un cepillo de dientes, los utensilios para comer o al estar expuesto a la tos o estornudos de alguien que presente la infección. En otras palabras: la saliva es el medio de transporte de este virus de la familia de los 'herpes-virus' que, como indica Santiago Frago, director médico del Instituto de Sexología y Psicoterapia Aragonés Amaltea, "tiene nombre y apellidos: Epstein Barr, en honor a los científicos británicos que lo aislaron en 1964".

Desde el contagio, la enfermedad puede tardar en manifestarse y "pasar incluso 21 días", por lo que si se comienzan a notar los síntomas, que "suelen ser bastante inespecíficos: fiebre, dolores de cabeza, cansancio, dolor de garganta (faringitis), dolores musculares y abdominales; en realidad, un cierto estado de malestar general..." y por tanto confundirse con otra enfermedad, como puede ser la gripe, conviene consultar con un especialista.

"Para el diagnóstico nos basamos en los síntomas y en análisis de sangre que expresan un aumento de células blancas (linfocitos) y una elevación de las transaminasas" repasa Frago. Aunque también "existen unas pruebas más específicas que se realizan cuando queremos descartar otras enfermedades de sospecha, tales como hepatitis e incluso el Sida".

A pesar de que, como explica el director médico, "prevenir su contagio es difícil si queremos besar y ser besados", también señala que "no es una enfermedad demasiado contagiosa", porque sería necesario entrar en contacto con una gran cantidad de saliva de una persona infectada con el virus para que se reprodujese la infección, no obstante, "aunque la mayoría de casos se observa en escolares, adolescentes y adultos jóvenes, puede afectar a cualquier persona con independencia de la edad".

En el caso de comprobar que el contagio se ha producido y padecer la infección, es necesario seguir unas pautas, aunque "no hay un tratamiento farmacológico específico, sino uno sintomático, es decir, antiinflamatorios, antitérmicos y analgésicos, que alivian las molestias y los síntomas. Solo si se dan complicaciones habría que añadir algún antibiótico". Mientras tanto, al paciente se le recomienda "un relativo reposo o no hacer ejercicio físico excesivo durante unos días", hasta superar la infección que, si no se agrava, "la curación total debería darse en un máximo de 14 días".

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