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Salud

Heraldo Saludable

Cinco remedios caseros para evitar el mal aliento

Además de una buena higiene bucodental, hay una serie de productos caseros que ayudan a prevenir la temible halitosis.

La halitosis es un síntoma de una mala higiene bucodental y una alimentación desequilibrada.
La halitosis es un síntoma de una mala higiene bucodental y una alimentación desequilibrada.
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Aunque la mayoría de la población es consciente de la importancia de tener una buena higiene bucodental, hay algunos errores que cometemos al lavarnos los dientes que, sumados a una alimentación deficiente y poco equilibrada, pueden desembocar en halitosis. El mal aliento provoca, además, incomodidad a las personas que lo padecen, quienes no suelen sentirse cómodas en según qué ambientes por miedo a que puedan ser rechazados por este síntoma del que nadie estamos a salvo.

Además de que acudir a nuestro dentista para combatir la halitosis de manera médica es imprescindible, pero desde casa uno puede mantener una buena higiene haciendo uso de colutorios y de algunos ingredientes naturales que eviten el mal aliento durante el día.

El primer cepillado del día, con bicarbonato de sodio. Las propiedades antimicrobianas de este compuesto lo convierten en un aliado perfecto para combatir el mal aliento, pues ayuda a eliminar las bacterias que ocasionan el mal olor. Es importante no frotar directamente sobre los dientes, ya que puede estropear el esmalte natural; por eso, es mejor diluir una cucharadita en un vaso de agua e ir sumergiendo el cepillo para después frotar de abajo a arriba cada una de las piezas y la lengua.  Masticar perejil después de cada cepillado. Aunque no suene al remedio casero más apetecible, lo cierto es que la clorofila de esta planta consigue neutralizar la halitosis si, antes de cada cepillado, se mastica mezclada con unas gotas de vinagre.  Enjuagues con zumo de limón a primera hora de la mañana. El ácido cítrico de esta fruta invernal consigue detener la proliferación de las bacterias en la lengua y encías. Por eso, enjuagarse la boca y hacer gárgaras todos los días y después de cada cepillado con un vaso de zumo de limón y agua templada sirve para mantener un aliento fresco a lo largo del día, sin importar lo que se ingiera.  Un té de ortiga después de comer. Aunque no sea tan común como otros tipos de té, el de ortigas es fácil de encontrar en herbolisterías y tiendas especializadas. Esta bebida depurativa es capaz de eliminar las toxinas acumuladas en el organismo y también los  compuestos sulfurados de algunos alimentos, como el ajo y la cebolla. Se prepara como cualquier infusión: solo hace falta agua hirviendo y una buena taza. Un vaso de vinagre de manzana cada noche. Hacer enjuagues con este producto natural que tan bien sienta a cualquier ensalada ayuda a mantener a raya el mal aliento, pues el ácido acético que contiene consigue bajar el pH de la boca, evitando la proliferación de bacterias. Ir al suplemento de salud

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