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Alrededor del 50% de las aragonesas que abortan utilizan anticonceptivos de manera habitual

Desde mediados de 2016, el Gobierno de Aragón financia el uso de anticonceptivos de larga duración como es el DIU.

Los hallazgos sugieren que algunas mujeres pueden no necesitar seguir con las recomendaciones clásicas de esperar varios meses.
Una mujer embarazada junto a su pareja.

En los últimos años se está registrando en Aragón una tendencia a la baja en la tasa de abortos, sin embargo, alrededor del 50% de las interrupciones voluntarias del embarazo se realizan a mujeres que utilizan métodos anticonceptivos. En concreto, según los últimos datos difundidos por el departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón, el 50,2% de las mujeres a las que se practicó un aborto hacían uso de métodos anticonceptivos de forma habitual. A pesar de las continuas campañas de contracepción, este volumen no se ha conseguido disminuir. Por esta razón, el Ejecutivo autonómico trabaja en varios proyectos que tienen como finalidad mejorar esta situación.

Los métodos anticonceptivos más utilizados (un 27%) son los de barrera, donde destaca la presencia del preservativo. Posteriormente, se encuentran los anticonceptivos hormonales (17%) como la píldora, el parche cutáneo, el anillo vaginal, el implante subcutáneo, el DIU de Levonorgestrel y un inyectable intramuscular (que tiene una duración de tres meses). Por su parte, alrededor de un 2,3% de las mujeres se decantan por métodos naturales: el control de la temperatura, del moco cervical, del calendario o incluso la conocida como “marcha atrás”. No obstante, estos últimos tienen una escasa efectividad.

“Lo que percibimos es que muchas mujeres tienen embarazos no deseados mientras que usan algún método anticonceptivo, esto se debe a una falta de adherencia o un uso no adecuado del mismo”, recalca Sira Repollés, ginecóloga del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa y coordinadora del Programa de Anticoncepción de Aragón. Por ello, el Gobierno de Aragón puso en marcha el año pasado un programa de atención anticonceptiva en el cual se incluía la financiación de anticonceptivos de larga duración. “Es un programa pionero en España y el objetivo es que todas las mujeres aragonesas tengan acceso a este tipo de contracepción de manera gratuita”, subraya.

Los métodos a los que se tiene acceso son los DIU (de cobre o Levonorgestrel) y el implante anticonceptivo de Etonogestrel. Todos tienen una duración de entre 3 y 5 años y son altamente efectivos, con un índice de fallos casi nulo. "La colocación del implante anticonceptivo se ha incluido en la competencias de Atención Primaria (fundamentalmente lo hacen las matronas), y todos ellos están financiados por el Salud al 100%, siendo la única comunidad autónoma de España que ofrece estas condiciones  Esto ha facilitado muchísimo el acceso de las mujeres aragonesas a la anticoncepción”, subraya. No hay que olvidar que adquirir un implante anticonceptivo tiene un coste de unos 160 euros.

Esto ha permitido que se haya multiplicado de forma exponencial el número de implantes anticonceptivos colocados en Aragón y el 63% de ellos se han implanatdo en Atención Primaria. Asimismo, según los datos provisionales, el número de DIU colocados casi se ha duplicado. En total, la utilización de métodos de larga duración se ha triplicado en nuestra comunidad. “Esperemos que con estas mejoras las tasas de abortos disminuyan de manera importante a lo largo de este año y el próximo”, declara Repollés.

Desde su punto de vista, si más del 50% de las mujeres utilizan anticonceptivos y tienen embarazos no deseados, "al proporcionarles una opción totalmente gratuita y facilitarles el acceso a métodos efectivos mediante una información adecuada, los casos de falta de adherencia o de mal uso casi desaparecerán”. No hay que olvidar que este programa, en muchas ocasiones, ni siquiera es necesario acudir al especialista, ya que la propia matrona está formada para ello.

Dados los buenos resultados cosechados durante el primer año de puesta en marcha, el Gobierno de Aragón continúa trabajando para reducir las tasas de interrupciones voluntarias de embarazo. En estos momentos, y de manera puntera en España, está trabajando en crear rutas específicas de acceso a estos métodos de forma inmediata a las mujeres que se someten a un aborto, especialmente a aquellas en las que ya han abortado con anterioridad que suponen un 30% de las interrupciones voluntarias de embarazo de nuestra comunidad. El objetivo es reducir los costes económicos y psicológicos que conlleva esta decisión.

Más de 2.400 abortos en Aragón

En 2016 (último dato publicado), un total de 2.404 mujeres interrumpieron su embarazo en clínicas de Aragón. De ellas, el 87,2% residían en la propia comunidad autónoma, mientras que el resto (307) procedían de otros puntos de España. “Estos casos son cada vez menos comunes, pero todavía se dan. Se producen porque en su comunidad de residencia no hay clínicas que practiquen abortos o porque les resulta más accesible desde el punto de vista del desplazamiento”, explica Repollés. Por ejemplo, hasta hace unos años no había en Navarra y todavía siguen sin existir en La Rioja. Por el contrario, solo 52 aragonesas interrumpieron su embarazo en otra comunidad.

La tasa de abortos en Aragón (9,1 por mil mujeres en edad fértil), sigue una tendencia levemente descendente, como la tasa a nivel nacional, y se encuentra ligeramente por debajo de ésta. La mayoría se realizan entre los 20 y los 29 años, aunque el grupo con mayor porcentaje es el de entre 25 y 29 años (23,2%). De hecho, la edad media de las mujeres a las que se les practicó una interrupción voluntaria del embarazo es de 29,3 año. Respecto al perfil socio-demográfico, el 55,1% convivía en pareja y el 43,6% no tenían hijos en el momento de la intervención. El 63,4% eran españolas y entre las extranjeras, los países de origen más frecuentes fueron Ecuador (con un 16,4%) y Rumanía (con un 11,7% ).

Para el 71% de las mujeres, la realizada en 2016 fue su primer aborto, el segundo para un 17,5% de ellas y un 11,6% de las mujeres se había practicado dos o más. Asimismo, el 77,5% de las intervenciones se efectuaron a petición de la mujer, el 16,1% al existir riesgo para la vida o salud de la embarazada y el 6,2% por riesgo de anomalías fetales.

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