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Salud

Heraldo Saludable

Aragón tuvo 103 nuevos diagnósticos de VIH y 28 casos de sida en 2014

Los patrones epidemiológicos de transmisión han cambiado. El coordinador de sida en la Comunidad, Javier Toledo, pide "potenciar" las intervenciones para prevenir la infección e impulsar el diagnóstico precoz.

Los Bomberos colocaron un gran lazo rojo en el monumento de la plaza de España el año pasado
Los Bomberos colocaron un gran lazo rojo en el monumento de la plaza de España en 2010 y 2012.
OLIVER DUCH

Más de 1.736 personas han recibido en Aragón un diagnóstico de sida desde que empezó el Registro Nacional de casos en 1981, mientras que de 2008 a esta parte se han detectado a su vez 747 nuevas infecciones por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). "El sistema de Información de Nuevos diagnósticos de VIH (SINIVIH) se puso en marcha en 2008, y desde entonces se han comunicado casi 750 nuevos diagnósticos. La diferencia de los dos sistemas de información (casos y nuevos diagnósticos) es que con el SINIVIH la información es mucho más temprana y más próxima a la realidad", explica el doctor Javier Toledo, coordinador de VIH en Aragón.

Según los últimos datos publicados en el Boletín Epidemiológico de Salud Pública, este último año (2014) se han detectado 103 nuevos diagnósticos de infección por VIH (90, en Zaragoza; 9, en Huesca; y 4, en Teruel), y 28 casos nuevos de sida (27 en Zaragoza y uno en Huesca).

"El sida en medicina significa un fracaso, un retraso del diagnóstico de la infección que ha provocado que el caso particular de una persona haya evolucionado a sida", explica Toledo. Así, en el informe publicado por el Ministerio de Sanidad, se concluye que en el periodo de 2009 a 2014, el diagnóstico tardío no ha disminuido. "Si en Aragón hemos tenido 103 nuevos casos de infección de VIH, un 40,7% de ellos presentaban una inmunidad comprometida -con cifras de linfocitos CD4 inferiores a 350 células/ml-", explica. Doce de los nuevos diagnósticos declarados presentaban además una enfermedad indicativa de sida en el momento del diagnóstico; y entre ellos, hubo cuatro fallecidos. "Dos fueron personas a las que se les diagnosticó la infección, el sida y la muerte a la vez tras llegar a Urgencias muy enfermos... El sistema sanitario nunca ha tenido conciencia de que esa persona estaba infectada y, a los pocos días de saberlo, murieron", afirma Toledo al poner un ejemplo del típico caso de una persona que nunca se ha hecho una prueba. 

Una enfermedad silente que destruye el sistema inmunológico

Al igual que el cáncer, el sida no es "una enfermedad al uso", sino un conjunto de enfermedades que van deteriorando el sistema inmunológico de la persona que lo padece hasta desarrollar aquellas que dan un indicativo del síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Así, una persona que se infecta de VIH, en las primeras cuatro, cinco y seis semanas tras mantener esa práctica sexual de riesgo, puede experimentar un síndrome muy parecido a una gripe. Cuando el cuadro se pasa, la enfermedad sigue siendo "silente" durante años y dependiendo de cómo se desarrolla su inmunidad, esa persona va decayendo hasta que por medio de una prueba de VIH se confirma que está infectado. "Es en ese periodo donde tenemos que trabajar para intentar reducir el número de personas que no saben que están contagiadas", subraya Toledo. Sin embargo, la realidad muchas veces es otra, pues a juicio de este especialista, todavía hay gente que tiene una tuberculosis y al ir a consulta no se le hace la prueba. "Este es un fallo del sistema porque no se trata tanto de que las personas soliciten la prueba, sino de que el propio sistema sanitario se las ofrezca", dice tajante.

En Aragón, se estima que al año hay entre 120 y 140 personas más que viven con el VIH, pero en torno a un 30% de ellos no saben que están infectados.  Las relaciones sexuales no protegidas ocuparían el primer lugar en cuanto al mecanismo probable de transmisión, mientras que la tendencia es descendente en personas que se inyectan drogas (PID). 

Jóvenes y homosexuales: dos colectivos "prioritarios" a los que dirigir las campañas de prevención

En este último año, un 65% de los nuevos diagnósticos de VIH se dieron en hombres y el grupo de edad con más casos fue el de 25-39 años, con un 44,7%. Los patrones epidemiológicos de transmisión también han cambiado y los datos actuales reflejan que la práctica de riesgo heterosexual fue la causa de contagio más frecuente en ambos sexos con un 70,9%. En este sentido, Toledo subraya que resulta "prioritario" trabajar la prevención en un momento en el que la sociedad actual parece haber perdido la percepción de riesgo y ha dejado de ver el sida como una "enfermedad mortal".

"Una persona joven que en un momento determinado consume una sustancia que le hace estar menos alerta es una puerta abierta a nuevas infecciones. Por desgracia, estamos viendo que el consumo de drogas -generalmente alcohol- va ligado a ciertas prácticas sexuales de riesgo", detalla Toledo. La otra explicación se encuentra -según las investigaciones- en una falta de "sensibilización" y respeto hacia una realidad que décadas atrás se cobró miles de vidas y destruyó cientos de familias. "Los jóvenes de hoy en día no han visto la realidad del VIH hace 20 años, cuando la infección era prácticamente un símbolo de muerte", añade este especialista. 

Las relaciones sexuales no protegidas entre hombres ocupan el primer lugar en cuanto al mecanismo probable de infección en el conjunto global de datos. Este sería, por tanto, el otro colectivo "prioritario" para los programas de prevención, especialmente el grupo de entre 25 y 34 años, donde las tasas de infección son más elevadas. "Los hombres homosexuales se hacen las pruebas con más frecuencia y, además, son los que menos retraso en diagnóstico tienen. El gran paradigma es que siendo los más informados, son los que más se están infectando porque parecen haber asumido el riesgo de adoptar prácticas de riesgo", señala. 

Avances y nuevos retos en la lucha contra el VIH

Los avances logrados en nuevos tratamientos combinados han permitido que si un paciente antes llegaba a tomar hasta 25 fármacos distintos, ahora pueda beneficiarse de estos en una o dos pastillas. "Los nuevos tratamientos ya no tienen los efectos secundarios que tenían antes, pero eso no quiere decir que esa pastilla no sea una 'bomba'", matiza el doctor Toledo.

El año pasado, en Aragón, se destinaron 14 millones de euros para tratamientos de VIH. El coordinador del sida en Aragón precisa que una persona en tratamiento le supone a la Administración una inversión de "en torno a 500 o 600 euros" al mes. "Las recomendaciones ahora son testar y tratar. Si implementamos eso a todos, se incrementará el gasto, pero también hay que tener en cuenta que esas personas tratadas no van a hacer gasto hospitalario, ni van a desarrollar otras patologías -como la toxoplamosis cerebral, el síndrome caquéctico o la neumonía por Pneumocystis jirovecii- que requieran tratamiento", apostilla. A este respecto, los múltiples beneficios que entrañan estos fármacos para la calidad de vida de los afectados no se pueden discutir "desde un punto de vista humanitario". 

El mayor problema, sin embargo, es ajeno a los efectos secundarios de los tratamientos y tiene a juicio de los expertos una respuesta que no siempre es fácil. "Hay una problemática social importante asociada al sida: hay personas que llevan una vida totalmente normalizada con el tratamiento, pero desgraciadamente, todavía hay personas que pertenecen a un colectivo, como en el caso de aquellos que provienen del uso de drogas", explica. 

La esperanza -puntualiza- radica en la prevención y en el diagnóstico precoz de nuevas infecciones de VIH para evitar que estas personas infectadas no lleguen a desarrollar nunca el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. "En la actualidad -indica- tenemos un colectivo de personas que se morirán con el VIH, pero que nunca desarrollarán el sida gracias a los nuevos tratamientos. No cabe duda de que es una esperanza, pero es algo que hay que matizar", apostilla. Así, según datos del último informe de Salud Pública, en Aragón se ven casos de sida en un rango de edad de 33 a 67 años. "Estamos asistiendo al enfermo de sida mayor, y estamos viendo patologías que antes no veíamos porque se nos morían todos con 40 años. Ahora tenemos enfermos de sida con 60 y 70 años con patologías propias del anciano, y otras asociadas a la infección y al uso del tratamiento", informa Toledo. 

A la hora de dar respuesta a la enfermedad, organizaciones como Cruz Blanca y Omsida desempeñan un papel fundamental que complementa a la práctica clínica. Labores de acompañamiento, campañas de sensibilización para vencer el estigma social y apoyo psicológico para trabajar el propio "autoestigma". "Las personas con VIH viven de cara a la pared, están obligadas a callar porque tienen la consecuencia de sus actos. Todos hemos tenido alguna práctica sexual de riesgo a lo largo de nuestra vida: unos han tenido más suerte, otros no. A veces no podremos controlar cómo vive el VIH la sociedad, pero sí como lo lleva uno mismo. Queremos que la persona no viva asustada, que no tenga miedo y que esté bien informada y tratada", defiende el presidente de Omsida, tras participar recientemente en un documental sobre 'Las edades del sida' que emitirá este lunes, con motivo del Día Mundial, el programa de RTVE Documentos TV. 

El doctor, por su parte, insiste en la importancia de la labor preventiva y en el gran paradigma de hoy en día: "los comportamientos humanos son difíciles de modificar. Sabemos cómo se previenen, pero no cómo implementar la prevención. Hay que seguir insistiendo a todos los niveles para que ningún joven pueda decir que no ha tenido acceso a la información. Antes esta solo te venía de fuera, pero es que ahora la tenemos en la palma de la mano y no la sabemos aprovechar", concluye este especialista. 

Con motivo del Día Mundial del sida, Cruz Roja ha lanzado una nueva campaña informativa titulada 'Con un beso no se transmite el VIH'. Además, en colaboración con la Administración, pone a disposición del ciudadano un servicio gratuito de información y prevención sobre el VIH y el sida (900 111 000).

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