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"Las grasas 'trans' en los alimentos deben ser cero"

Las grasas hidrogenadas -procedentes de la industria alimentaria- aumentan el colesterol malo. Los expertos aplauden su prohibición en EE. UU., aunque aseguran que la situación allí no es equiparable a la que existe en España.

Las grasas "trans", responsables del colesterol "malo", se encuentran en la mayoría de productos de bollería industrial.
Las grasas "trans", responsables del colesterol "malo", desaparecerán de los alimentos procesados casi en su totalidad.
HA

Son una amenaza para la salud pública y, desde este miércoles, quedan prohibidas por la FDA en EE. UU. con el objetivo de reducir las enfermedades coronarias y combatir las elevadas tasas de obesidad en un plazo de tres años. 

Se trata de las denominadas 'grasas trans', unas grasas hidrogenadas procedentes de la industria alimentaria que, aunque son más baratas de fabricar, suponen una amenaza para el colesterol y la salud de las personas.

"Por su aroma y palatabilidad, se han utilizado mucho y se siguen usando en productos de bollería industrial y en alimentos procesados como bollos, rosquillas y otros dulces", explica el cardiólogo aragonés Emilio Luengo, del servicio de Cardiología del Hospital Militar de Zaragoza.

Por el contrario, los riesgos que su consumo entraña para la salud han puesto en el punto de mira a estas grasas cuya ingesta -indican los expertos- se debe reducir a cero.

"Toda grasa 'trans' tiene el defecto de que su metabolismo es un metabolismo alterado para el que no está preparado el organismo, de manera que su ingesta facilita la subida del llamado colesterol malo", detalla este especialista.

Para evitarlo, desde la Sociedad Española de Cardiología aconsejan que su uso en la alimentación se reduzca "a cero", y aunque aplauden la prohibición de estas grasas hidrogenadas en EE. UU.,  aseguran que la situación allí no es equiparable a la que existe actualmente en España en materia alimentaria.

Limitar las grasas 'trans'

"Las grasas 'trans' están limitadas aquí desde hace años y cuando miro los empaquetados y las veo un poquito ocultas o leo que hay 'grasas parcialmente hidrogenadas' suelen ser productos de fabricación no española, procedentes de lugares donde no está la cuestión alimentaria tan bien contemplada", puntualiza Luengo.

De hecho, añade, la ausencia de estas y su detalle en el etiquetado, constituye un "factor de calidad" cuando uno va al supermercado.

"Los sustitutivos son caros y la industria alimentaria tiene que vigilar los costes, pero sin pasar por alto que hay toda una serie de aceites de origen vegetal -como el de coco o el de palma- que también suben el colesterol malo", subraya este cardiólogo. 

Para reducir su consumo, desde la Sociedad Española de Cardiología apuestan por "promocionar y dar mensajes positivos sobre hábitos saludables, más que prohibir o hacer continuamente prohibiciones".

A este respecto, añaden: "hay que hablar en favor de nuestra industria alimentaria en lugar de impulsar la bollería industrial". Y para ello, señalan, bastaría con que la mayoría de los dulces que se fabrican en España se elaboren con componentes "lo más naturales posibles". "Utilizar aceite de oliva para hacer unas simples magdalenas es un mensaje positivo que hay que favorecer", sentencia.

Grasas 'trans' y colesterol

Actualmente, en España, uno de cada dos españoles mayores de 18 años tiene el colesterol elevado, aunque no todos ellos -matiza- sean susceptibles de desarrollar una enfermedad cardiovascular. "Hay toda una serie de factores como la hipertensión, el sedentarimso, el tabaquismo, la concentración de ácido fólico o la propia genética que en conjunto pueden condicionar la aparición de estas patologías", subraya Luengo. Lo que sí está claro es que la alimentación juega un papel importante en la salud y, aunque España cuenta con un buen aliado -como es la dieta mediterránea-, tampoco conviene descuidarla.

"Cuando las grasas 'trans' o cualquier otra sustancia artificial de este tipo eleva el colesterol malo, si este está alto, tiene tendencia a introducirse en el interior de pequeñas lesiones que se producen en las arterias -como las coronarias o la aorta- llegando a taponarlas, lo que provoca la aparición de infartos, anginas de pecho y otras enfermedades cardiovasculares que es posible prevenir", justifica este cardiólogo. 

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