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¿Qué es la difteria? ¿Debería estar vacunado?

La doctora Celia Buisac, especialista en salud pública, insta a no bajar la guardia en la vacunación contra esta y otras enfermedades.

La restricción de la vacuna para menores de 12 años ha generado un repunte de procesos
Los pediatras defienden la vacunación para garantizar la "inmunidad de grupo".
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La difteria, una enfermedad que llevaba 30 años sin registrar casos en España y que ha dejado a un menor en la UCI esta semana, es una de las patologías que se pueden prevenir mediante la vacunación, ya que forma parte del calendario establecido para inmunizar a bebés y niños de todas las CC. AA. frente a posibles brotes. Sin embargo, el hecho de que la opción de vacunarse sea solo una "recomendación" en España abre la puerta a un movimiento antivacunas respaldado por un grupo de padres y una minoría científica.

"Vacunarse es una cuestión de salud pública y no tiene sentido exponerse. Es un acto de irresponsabilidad porque no se trata de que la enfermedad afecte solo a tu hijo, sino de que pueda contagiar a otros niños que no hayan podido vacunarse, poniendo en riesgo la inmunidad de grupo", advierte la doctora Celia Buisac, jefa de estudios de la Cátedra SEMG de Estilos de Vida y Promoción de la Salud de la facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza.

Con ayuda de esta especialista, respondemos a algunas de las cuestiones que plantea esta enfermedad contagiosa que mantiene en estado grave a un niño de seis años en el hospital Vall d'Hebron de Barcelona

¿Qué es la difteria y qué complicaciones provoca?

La difteria es una enfermedad que se contagia por vía respiratoria y está causada por una bacteria (Corynebacterium diphteriae). "Se propaga sobre todo en invierno en lugares en los que hay mucha gente, bien por medio de un estornudo o una simple tos", describe Buisac. Aunque los primeros síntomas podrían ser similares a los de un catarro -causando congestión o malestar general-, el problema radica en que esta puede llegar a afectar a la faringe y a las membranas, que al inflamarse, podrían asfixiar al enfermo. "Los pacientes con difteria tienen dificultad para tragar e incluso para respirar. Y, en fases más avanzadas, puede provocar complicaciones como la miocarditis, que afecta al músculo cardíaco ocasionando una insuficiencia que lleve a la muerte", explica. De hecho, uno de cada cinco niños afectados menores de cinco años fallecen por complicaciones asociadas, según detalla.

¿Cuál es el tratamiento para las personas infectadas?

El tratamiento para la difteria es una toxina diftérica, que se administra por vía intramuscular o intravenosa. El Ministerio de Sanidad ha tenido que recurrir a Rusia, país donde la difteria es endémica, para recibir esta toxina para el menor, que continúa en estado crítico. Pero además, indica esta experta, se debe recurrir a antibióticos para evitar una sobreinfección por otros microorganismos. 

¿Debería uno vacunarse?

Desde la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria se muestran tajantes a este respecto: "la prevención es el mejor tratamiento para cualquier dolencia y más vale tarde que nunca", afirman en un comunicado difundido este miércoles. Así pues, los pediatras aseguran que los efectos secundarios de esta son prácticamente "inexistentes" y denuncian los movimientos que están proliferando sobre la no vacunación infantil con argumentos "poco científicos".

"Gracias a la vacunación y a la pediatría, las enfermedades van desapareciendo poco a poco y han permitido que pasen 30 años del último caso de difteria en España. Las vacunas, junto con el agua potable, son dos pilares fundamentales de la salud pública", defiende Buisac. 

¿Cuáles son las recomendaciones a la hora de ponerse la vacuna?

Según explica esta especialista, la vacuna de la difteria empieza a ponerse a los dos meses de vida -junto con el tétanos y la tosferina-. Posteriormente, se les vacuna a los cuatro, seis y dieciocho meses; a los seis años y a los 14. "Si los niños están correctamente vacunados, ya no haría falta una nueva dosis hasta los 65", advierte esta catedrática.

Sin embargo, puede haber adultos que no estén correctamente inmunizados (si no completaron todas las fases de la vacuna; o no pudieron vacunarse en su día) y que son, por tanto, vulnerables. "Desde Atención Primaria se está insistiendo en la vacunación de adultos, porque hablamos de enfermedades -como el virus del papiloma en adolescentes- que ya no son solo de niños y pasan a depender del médico de cabecera", subraya Buisac. En cualquier caso, matiza: "es bueno revisar si se tiene esa vacuna, pero no hay que alarmar a nadie porque aquí en Aragón no ha habido casos y ni siquiera sabemos todavía cuál ha sido la fuente de infección".

¿Tiene presencia en Aragón ese movimiento antivacunas?

"En la actualidad, según datos del Ministerio de Sanidad, la cobertura de vacunación global en niños es del 95%. No sé si debido a las campañas antivacunas ha habido más gente que se ha sumado a este carro, pero hay que evitarlo. Las enfermedades como la difteria, que están casi erradicadas en países como España, lo están gracias a las vacunas, pero no hay que dormirse, hay que seguir vacunando", defiende la catedrática Celia Buisac. 

Por el contrario, existe un movimiento antivacunas que, a juicio de esta especialista, "está creciendo en sitios en los que los niños se vacunan y ya no mueren de eso", lo cual, a su juicio, no deja de ser una incongruencia.

"La difteria es una enfermedad que se registra a nivel mundial y hay países en los que los niños se siguen muriendo. Es curioso que estos movimientos sean en sitios donde los niños se vacunan porque en realidad esos padres que se niegan a hacerlo se están aprovechando de la cobertura de grupo. A veces hay que valorar el derecho del niño y no solo la opinión de los padres para evitar actos irresponsables", concluye.

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