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Siete consejos para salir a correr en verano

Existen varias recomendaciones a tener en cuenta para quienes se quieran sumar a la moda del 'running' en estas fechas.

Uno de los participantes de la 10K Zaragoza, este mes de junio.
Uno de los participantes de la 10K Zaragoza, este mes de junio.

¿Es aconsejable dejar de correr en los meses deverano? ¿Qué recomendaciones se deben tener en cuenta para sortear el calor y que esta práctica diaria no acabe convirtiéndose en un castigo?

El bochorno y las altas temperaturas propias de esta época del año alejan a muchos de la práctica deportiva de salir a correr por la ribera, los parques y otras zonas de la ciudad. No obstante, desde el Grupo de Investigación en Educación Física y Promoción de la Actividad Física (Efypaf) de la Universidad de Zaragoza proponen una serie de consejos a tener en cuenta para quienes desean sumarse a la moda del 'running' en estas fechas:

 
1. Alternancia

El salir a correr no es la mejor actividad para los meses de verano, pues exige la adecuación de los ritmos de carrera a las condiciones propias de esta época del año. Para graduar el esfuerzo físico que se realiza, los expertos recomiendan alternar actividades, de manera que el 'running' "no sea el entrenamiento de todos los días". Sobre todo, para corredores que no son habituales, explican, conviene ir alternando disciplinas: hacer carrera un día; salir con la bici al siguiente; hacer senderismo o natación al otro, etc., etc. "De esta forma -indican- la carga no es tan importante y podemos ir intensificando la actividad de forma progresiva".

 
2. Correr muy pronto (o muy tarde).

Para sortear el calor, lo "idóneo" sería salir a correr a primera hora de la mañana y evitar hacerlo, en cualquier caso, en las horas centrales del día. "La carrera debe ser siempre buscando aquellas horas en las que el sol es menos agresivo para evitar insolaciones y golpes de calor", aconsejan desde Efypaf.

3. Hidratarse antes, durante y después de correr. 

La hidratación cobra importancia en los meses de verano y más, si se realiza un esfuerzo físico considerable. La frecuencia de hidratación dependerá de cada persona y de las temperaturas, no obstante, los expertos recomiendan hidratarse en el orden de entre 2 y 3 veces por cada 40 minutos o más de carrera.

4. Planificar el recorrido. 

Otro truco para sortear el calor pasa por buscar con antelación un recorrido que nos permita practicar esta actividad por zonas de sombra, así como asegurarse de que hay uno o dos puntos de agua para hacer una parada e hidratarse a lo largo del recorrido: bien sea una fuente o un supermercado.

 
5. Protegerse del sol.

Hoy en día no hay excusa para no aplicarse crema solar antes de salir a correr. Así pues, existen infinidad de productos -compatibles con el sudor y resistentes al agua- para realizar esta actividad protegidos. Eso sí, lo recomendable sería aplicarse la crema solar una media hora antes. De la misma manera, durante el día se debe llevar una gorra o pañuelo que nos proteja de la incidencia de los rayos solares y usar gafas de sol. "Estas son todavía más necesarias si se sale a correr por la playa, ya que el efecto de la arena y del agua en los ojos es muy agresivo", subrayan.

6. No obsesionarse.

Si te sumas a la moda del 'running' no te lo plantees como una "obligación" y aprende a disfrutar de esta práctica deportiva. "Si lo asumo como una rutina para la pérdida de peso, la carrera acabará convirtiéndose en un castigo. Hay que encontrar un mecanismo para que esta no acabe siendo una penitencia", afirman. Para ello, una buena opción es "salir a correr en compañía", algo que a su vez, indican, nos servirá para adecuar la intensidad de la actividad que se está realizando. "Igual que cuando voy en coche tengo el recuerdo del cuentakilómetros, si voy en compañía y hablando, el jadeo me dará la referencia para saber si tengo que bajar o no el ritmo", apostillan. La música es el otro gran aliado para que la motivación no decaiga y que la actividad no resulte aburrida.

7. Dejar los desafíos extremos para otra estación.

Los 3.000 van a seguir ahí en primavera y otoño. Así que, si no estás muy en forma y tienes poco tiempo, márcate objetivos realistas antes de aventurarte a subir corriendo una montaña. "Hay que plantearse el trabajo del verano como un mantenimientoy posponer los retos para otra época del año, adecuando tanto el volumen como la intensidad de la actividad física a las características del tiempo", señala Generelo.

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