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Avances

Mallas biodegradables, innovación contra el infarto

Ha sido hace solo unos meses cuando algunos hospitales en todo el mundo, entre ellos el Miguel Servet de Zaragoza, han empezado a emplear la última tecnología en esta materia.

El equipo de Hemodinámica del Miguel Servet de Zaragoza, con la doctora Isabel Calvo a la izquierda
Los 'stents' o mallas biodegradables, la última innovación para curar un infarto
L. GIMENO

La cardiología ha experimentado un avance sin precedentes a lo largo de los últimos decenios y, sobre todo, en el recién estrenado siglo XXI. Una de las 'superespecialidades' que pueden considerarse punteras en cuanto a investigación y aplicación práctica es la hemodinámica, cardiología intervencionista que evita la intervención quirúrgica clásica. El zaragozano Hospital Miguel Servet cuenta con una de las dos unidades existentes en Aragón (la otra está en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de la capital aragonesa) y se encuentra a la cabeza en cuanto a investigación a nivel mundial, con el uso de nuevos 'stents' (o mallas que se colocan dentro de las arterias) biodegradables.

La hemodinámica se sirve de la introducción de catéteres o vías que permiten conocer con exactitud el estado de las arterias y venas del cuerpo humano. En estos momentos, muchos de los pacientes atendidos en cardiología pasan por sus especialistas. Además de chequear el organismo, uno de los cometidos principales a los que se dedican los hemodinamistas es, precisamente, tratar accidentes cardiovasculares como son un infarto de miocardio o una cardiopatía isquémica de cualquier tipo, y para ello desbloquean los coágulos causantes del problema gracias a la implantación de los 'stents' o mallas, que actúan como correctores y refuerzan la parte dañada de la arteria.

El primer gran paso se dio en los setenta, a partir de la utilización de las angioplastias, "que consistían en introducir un balón para dilatar una arteria bloqueada y así restaurar el flujo sanguíneo, con Andreas Güntzig en 1977", explica la doctora Isabel Calvo, jefa de la unidad de Hemodinámica del hospital Miguel Servet y presidenta de la Sociedad Aragonesa de Cardiología.

La segunda 'revolución' llegó con la aparición, propiamente dicha, del 'stent' como malla metálica; alrededor de 2000, se produjo el tercer gran salto: la fabricación de los 'stents' farmacoactivos, cuyas mallas metálicas están recubiertas de polímero con el fármaco incluido que permiten, gracias a un tratamiento antirrechazo, que la cicatriz no ocasione problemas. Después, comenzó a ensayarse con celdillas biodegradables que dejaran la arteria libre de material plástico.

Sin embargo, ha sido hace solo unos meses cuando algunos hospitales en todo el mundo, entre ellos el Miguel Servet de Zaragoza, han empezado a emplear la última tecnología en esta materia, completamente biodegradable, fabricada por la multinacional Abbott. Según explica la propia doctora Calvo, con este producto se abre el vaso obstruido, se restablece el flujo sanguíneo al colocar el 'stent' y este se disuelve después de dos o tres años, sin dejar rastro en el organismo.

Calvo precisa que estos nuevos 'stents' coronarios 'bio', fabricados a partir de polímero desechable, sirven para casos determinados y su uso es inferior al de los metálicos, pero, en todo caso, va en aumento y supone una "verdadera revolución".

"Puede decirse que esta tecnología es pionera a nivel mundial y que cardiólogos hemodinamistas de Zaragoza están presentes en jornadas médicas en las que se debate sobre todo ello. Sin ir más lejos, han participado en una reunión en Berlín, en fechas recientes", añade Calvo.

Prótesis para la válvula aórtica

Otro de los grandes avances de este servicio en Zaragoza ha sido el de la implantación de prótesis de válvulas aórticas mediante su inserción por debajo de la piel, sin necesidad de tener que operar al paciente, al alcanzar la aorta por vía intravenosa. Ya desde 2012, se realizan estas intervenciones a través de una punción en la arteria femoral del paciente, en un procedimiento similar a un cateterismo. Esta técnica ha sido vital para enfermos aquejados de estenosis degenerativa (o estrechamiento) de la aorta que son inoperables.

La cardiología, no obstante, comprende también otras especialidades, en permanente contacto entre sí, con unidades como la de insuficiencia cardíaca, trasplantes, electrofisiología o rehabilitación.

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