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Porque me da la cana

?La lucha contra el pelo gris podría pasar a mejor vida con la tendencia que aboga por dejarlo al descubierto. Ellas son un ejemplo.

Si la película ‘La vida de Adèle’ puso de moda el pelo azul, que después fue relevado por el rosa, ahora es el turno, en las cabelleras que se apuntan a todas las tendencias, del color gris. Pero más allá de la moda, que con la llegada de la primavera traerá nuevas paletas de colores, uno de los focos de atención de la tendencia capilar se sitúa en la cana. Dejarla al aire, natural y sin taparla con tintes es la última moda, aunque con un significado que escapa al sentido de esta etiqueta y mira más lejos: a la aceptación, la naturalidad y el pragmatismo.

Estos valores son los que representa la melena blanca de Carmen Marcuello, que ya quisieran para sí las seguidoras más aventajadas de las tendencias capilares. "Antes tenía el pelo muy negro, incluso me preguntaban si me lo teñía", cuenta esta sabiñaniguense fundadora de Musethica, el proyecto que saca la música de sus lugares habituales y la acerca a públicos que no siempre pueden disfrutar de ella.

Marcuello no enarbola la bandera de la cana, pero sí es consciente de que es un rasgo que la define: "Una vez, en Bilbao, oí a unas personas que decían: “Mira, esa mujer se tiñe de blanco”". Nada más lejos de la realidad: "Para mí fue algo natural: me iban saliendo las canas y lo más cómodo me pareció dejarlas así", dice sobre su pelo, que hoy es tendencia, pero que no siempre lo fue. "Antes me costaba encontrar una peluquería en la que no me quisieran teñir. Ahora me cuesta menos: se ve algo más normal". Tampoco existían los champús para cabello canoso: "Tenía que usar de caballero porque no había para mujer".Exigencias del guión

Para la actriz Luisa Gavasa, otra aragonesa que luce canas con estilo y orgullo, el pelo blanco llegó a su vida, como quien dice, por exigencias del guión. "Antes lo llevaba teñido, pero cuando rodé ‘De tu ventana a la mía’ con Paula Ortiz me tuve que rapar, porque así lo pedía mi personaje. Al terminar de grabar, yo no sabía lo que me iba a encontrar en mi pelo. Y resultó que me salieron unas canas blancas muy luminosas con las que me veía muy favorecida". Desde entonces, las deja crecer. "Y lo notan mi cabeza y mi bolsillo", bromea la actriz –ganadora de un Goya por su papel de madre en ‘La novia’–, que entiende esta tendencia como un proceso de "asunción de la madurez". "Los hombres no tienen este tipo de exigencias, no han de teñirse para ocultar sus canas. Por eso, lo que yo reivindico es que cada mujer lleve el pelo como quiera: azul, castaño, rubio, teñido o sin teñir. Y que lo hagan con orgullo y dignidad".

Y con estilo. "Esto es como el tema de los tatuajes, hay que saberlo llevar", explica la estilista zaragozana Leticia Wald. "La línea que separa el pensar “esta mujer se ha dejado” y “qué bien lo lleva” es muy fina", puntualiza. Los de la directora del FMI Christine Lagarde, las actrices Jamie Lee Curtis, Helen Mirren y Meryl Streep, la fotógrafa Annie Leibovitz, la diseñadora Vivienne Westwood y la roquera Annie Lennox son algunos nombres internacionales en esto de llevar la cana al aire. Pero en España no hay demasiados referentes en la vida pública que animen a las mujeres a sumarse a esta tendencia, que, de momento, no es masiva. "Muchas se preguntan si las hará parecer mayores –comenta esta estilista–, pero no tiene por qué ser así ni llamar la atención para mal". Wald coincide con Marcuello y Gavasa: "La clave está en sentirse bien y llevar lo que sea con orgullo".

Como pista para aquellas que apuesten por hacer del pelo cano una de sus señas de identidad estilística, Wald propone mirar, por ejemplo, a Francia. "Estos días estoy viendo muchas fotos de francesas que lo lucen con mucho ‘rollo’. Hace poco vi a una mujer que llevaba el pelo blanco, un traje sastre de tiro alto y unas joyas bonitas. Estaba estupenda".

Tampoco se pretende, con esta apuesta por la naturalidad y las buenas migas con la edad, declarar la guerra abierta a los tintes. "Ni los permanentes ni los temporales penetran en la raíz del pelo –explica la dermatóloga Ruth Solanas, del hospital Clínico de Zaragoza–, por lo que, si el tinte es de buena calidad, no supone un peligro para la salud". Aunque sí es cierto que las melenas pueden perder "brillo y vitalidad" si se abusa de estos pigmentos, lo que recomienda esta especialista es "lavar el cabello, teñido o no, las veces que haga falta –adiós al mito de que hacerlo todos los días no es bueno– y siempre con un champú de PH neutro, es decir, inferior a 5".

Pero aunque dar todo el protagonismo al pelo blanco suponga renunciar a los tintes, no significa decir adiós a los cuidados. Según apunta Oliver Calvo, peluquero de Oliver&Goretti (calle don Pedro de Luna, 25), "como mínimo hay que emplear un champú específico para evitar que las canas amarilleen y hacer que se mantengan sanas". "Y tampoco está de más hidratarlas en abundancia –explica–, porque el cabello canoso suele ser uno que ha perdido el pigmento y se reseca más". Una vez lograda una buena base gris, es el turno de la innovación. "Las hay que después matizan su color, en los centros de peluquería, hacia el plata o el lila", cuentaCalvo.

Al natural o con matices, la cuestión, parece ser, es que la cana es bella.

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