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Cartas al director de HERALDO: ¿Qué hacemos con los móviles?

¿Qué hacemos con los móviles?
¿Qué hacemos con los móviles?
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¿Qué hacemos con los móviles?

Sigue la polémica de si llevar móvil a clase o no. Sé que los tiempos han cambiado, pero cuando era niña la hora de vuelta a casa estaba fijada y jamás necesitamos reloj para no llegar tarde. 

No todos teníamos teléfono en casa, pero las quedadas eran espectaculares, nadie se perdía y ninguno se quedaba sin saber hora y lugar. Compartíamos las chuches, los refrescos y, sobre todo, las risas y las broncas, que no necesitaban whatsapp. Muchas de las mejoras que estos tiempos nos proporcionan son maravillosas, pero la alegría y el compañerismo de mis tiempos se han perdido. Qué pena me da ver que hay que recurrir al móvil para que el niño se esté quieto. Bebés que tan apenas pueden caminar, sí saben manejar el aparatito. Mientras los papás están de charrada, el peque ni se cantea observando la pantalla que le muestra dibujos y canciones. La pataleta puede ser monumental si la imagen se ha perdido: veo con pena que la solución más rápida es arreglarla. ¿Nos hemos parado a pensar en el daño que le hace a la vista la visión de esas imágenes? Con el tiempo vendrán los problemas de ojos, y que si las gafas son caras, que si esto, lo otro… En resumen, si no somos capaces de educar a nuestros niños sin que deban estar pendientes de una pantallita, ¿cómo vamos a evitar que los adolescentes vivan su día a día sometidos a la tecnología? El móvil es un aparato necesario, pero como todo en la vida su manejo dependerá de quién y cómo lo utiliza. Quizá lo primero que se debería hacer es educar a los padres, y que ellos fuesen el ejemplo para sus hijos. A fin de cuentas, son el futuro de la generación que vivimos.

Josefina Palos Bernad. ZARAGOZA

Juan Antonio Gracia, sacerdote

Hay importantes acontecimientos en la vida de una ciudad que pasan desapercibidos salvo para quienes los comparten. Cuando uno tiene el privilegio de ser invitado, prepara sus emociones, siente un enorme agradecimiento y quiere unirse con su mejor talante y disposición. Se trata de celebrar las bodas de brillantes sacerdotales de Juan Antonio Gracia. Es un día espléndido, claro, caluroso, propicio para la ocasión. La iglesia de San Felipe es el marco elegido para la celebración. Cuando se abren las puertas y te adentras para aliviar el sol que aplana, contemplas la maravilla del barroco que inunda el templo, desde el retablo del altar mayor con su baldaquino, seguido de los apóstoles situados en las columnas y de cada una de las capillas de los laterales. Llega Juan Antonio, con sus limitaciones de movilidad propias de sus 99 años, acompañado de sus familiares y se reviste en la sacristía; estrena una casulla blanca con una cenefa central azul y flores, regalo de la diócesis de Zaragoza, a la que ha dedicado sus esfuerzos y su compromiso sacerdotal tanto en la Seo como en la basílica de Nuestra Señora del Pilar. Tiene el sacerdote el valor y la fuerza para celebrar en pie tras el altar, en el que se apoya para mantenerse y con la ayuda de los sacerdotes que concelebran; se sienta para leer la homilía, verdadera obra literaria, donde reparte recuerdos, exhorta, evangeliza y agradece. ¡Qué brillante orador y qué ardor y sentimiento pone en cada una de sus celebraciones, a lo largo de sus 75 años sacerdotales! Su mensaje cala en los sentimientos de los fieles que asistimos a la celebración litúrgica. La emoción llega hasta el recogimiento en el milagro eucarístico. Y ese cúmulo de sentimientos se desborda en el momento del besamanos, como sería aquel primer acontecimiento en su cantemisa, como yo viví en el cantemisa de mi hermano Juan Pablo. Después nos agasajan con un ágape abundante, exquisito e interminable; en el que intercambiamos saludos y recuerdos con familiares y... con algunos de los que fueron magníficos jugadores del Real Zaragoza, sus queridos jugadores de la época en la que Juan Antonio fue pater; jugadores que lo veneran y con los que ha convivido en bodas, bautizos y ha acompañado en sus últimos momentos. Gracias, Juan Antonio, por todo lo que nos has dado desde que te hemos conocido. Que Dios te siga bendiciendo.

José Javier Forcén Ruiz. ZARAGOZA

Ultraderecha y ultraizquierda

Los tertulianos palmeros repiten de manera obsesiva el argumentario mantra de la ultraderechización de la política. Según ellos, toda la derecha se mimetiza con la ultraderecha, que en la realidad del voto se queda en torno a un 10%. Pero en esta sociedad de pensamiento único ya nadie menciona a la ultraizquierda. Toda discrepancia u opinión contraria es ‘fachosfera’. La ultraizquierda está instalada en el poder en un Gobierno social-comunista, con una vicepresidenta del Partido Comunista, ideología superada y condenada por el Parlamento Europeo, igual que el fascismo.

José Antonio Escalona Santafé. ZARAGOZA

Imágenes de la guerra

Cuesta expresar los sentimientos que embotan el cerebro viendo imágenes de la guerra en el televisor. La mesa llena de alimentos, sin que falte la armonía familiar, mientras las víctimas pasan hambre nos hace cargo de conciencia. Vemos un edificio del que sólo quedan pilares sujetando un pedazo de tejado tras la caída de una bomba. Por una ventana medio derruida un niño pide auxilio, desnudo, con el rostro cubierto de polvo y sangre. Su imagen se me queda grabada. Seguimos comiendo, hacemos comentarios de esa tragedia. ¿Qué lleva al ser humano a tanta destrucción? Pienso que si esos dirigentes con mano de hierro fueran avatares o robots creados por el ser humano y mal programados, defectuosos, habría que reciclarlos con alma y emociones.

Pilar Valero Capilla. ZARAGOZA

Los educadores de Protección y Reforma, marginados

El conflicto de los educadores sociales de Protección y Reforma continúa. Luchan contra la precarización de su trabajo y por un convenio que mejore sus condiciones laborales, pero ya no se trata sólo de eso. El Gobierno de Aragón ha permitido que les hayan ido empobreciendo al mismo tiempo que les exigían la máxima profesionalidad, y todo a un precio irrisorio. Es lógico y normal que alcen la voz y digan ¡basta ya! Luchan por su dignidad. Mientras un educador funcionario ha visto que se revalorizaba su salario, los de servicios externalizados se iban empobreciendo. El Instituto Aragonés de Servicios Sociales contribuye a la marginación de cientos de trabajadores.

Ana Escribano Navarro. HUESCA

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas. cartas@heraldo.es

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