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Cartas al director de HERALDO: La industria del calzado en el Aranda

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  • Cartas al director
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 23/01/2023 A LAS 22:00
Empresa de calzado de Illueca
La industria del calzado en el Aranda
DGA

La industria del calzado en el Aranda

Hace cuatro años se firmó en Illueca un ilusionante convenio para un plan estratégico de apoyo a la industria de esta zona del Aranda. Han pasado estos años y la gente se pregunta dónde está ese plan. En este tiempo han cerrado 7 empresas y se han perdido más de 200 puestos de trabajo. 

El acuerdo se plasmaba en un convenio marco que se aprobó en un Consejo de Gobierno. Y también contemplaba la participación de AREX –que ya ha estado colaborando en la apertura del sector a los mercados internacionales– o del Instituto Tecnológico de Aragón (ITA), para la transformación digital. El sector del calzado en la Comarca del Aranda tuvo su auge en los años 90. Los efectos de la globalización han hecho que la actividad lleve más de dos décadas en recesión, más acuciante en lo que llevamos del siglo XXI. Se estima que se han perdido 1.200 empleos, casi los mismos que ahora suman las cerca de 60 empresas que continúan su actividad. Aun así, sigue tratándose de un sector estratégico en el Aranda, dado que es el principal generador de empleo, aglutinando el 74,22% de las afiliaciones en la industria, según datos de 2017. La Comarca del Aranda alberga la mayor parte de la actividad industrial del calzado en Aragón, siendo este el sector que genera mayor riqueza y empleo en el territorio comarcal. La mayor parte de las empresas se agrupan en la Asociación de Fabricantes de Calzado y Afines de Zaragoza (Afcya). La gran mayoría son empresas dedicadas a la fabricación de calzado de piel de diferentes estilos. También, empresas auxiliares dedicadas a la comercialización de pieles, suelas, etc. Son pequeñas o, a lo sumo, medianas empresas. También se reivindica la reindustrialización de la comarca, que ha sumado dos manifestaciones y la recogida de más de cinco mil firmas.

Francisco Tofé Andrés. ILLUECA

Son cuatro días

La vida son cuatro días y tres han pasado ya. Tendríamos que ser más conscientes de lo rápido que pasa la vida a nuestro alrededor. De esta manera aprovecharíamos cada segundo, nos alejaríamos de la gente tóxica, no perderíamos nuestro valioso tiempo con quien no lo valora, nos rodearíamos de gente con la que verdaderamente queremos estar, aprenderíamos a decir más ‘te quieros’ y más a menudo, daríamos más abrazos de osos, de esos que de verdad te llegan. Tenemos que darnos cuenta a tiempo de aquello que no queremos hacer para no lamentar más tarde el tiempo perdido y volcarnos en lo que de verdad te llena, sea estar con la familia, con los amigos o pintar, leer o trabajar, si tienes la suerte de hacerlo en aquello que te gusta, algo difícil hoy día. No perderíamos el tiempo enfadándonos por tonterías y le daríamos la importancia justa a las cosas. Seríamos mucho más felices si hiciéramos todo esto y haríamos más felices a los que nos rodean Tenemos que aprender a valorar el tiempo que tenemos y no permitir que nadie nos robe ni un segundo, nuestro tiempo es nuestro y de nadie más.

Yolanda Glaria Toledano. ZARAGOZA

Mens sana in corpore sano

Este adagio latino, "mens sana in corpore sano", que cuando principiábamos con el latín traducíamos como ‘manzana en cuerpo sano’, en realidad es: "Mente sana en cuerpo sano". Los filósofos estoicos concibieron la vida como sacrificio, los epicúreos como placer, otros como milicia. Sergio la concibió siempre como deporte, y no solamente él, un hermano suyo es en la actualidad profesor de Educación Física, un hogar de deportistas. Pero Sergio fue más lejos, conoció el yoga y sucumbió a su mística y a sus encantos, así me sucedió a mí en mi adolescencia. Sergio ha sido titular de una importante óptica en Zaragoza, en la que ofertaba, amén de una buena optometría, yoga visual también. Un conjunto de ejercicios que practicaban los yoguis hindúes para mejorar la visión de sus ojos, aunque paralelamente siempre estuvo de alguna manera involucrado con el deporte, con la juventud y con el ‘mens sana in corpore sano’. Por eso, su vida ha sido óptica y deporte. Para esto último entró en contacto con una asociación deportiva, con campo de fútbol, no lejos del pabellón Príncipe Felipe, donde educa y entrena a jóvenes, con su gran empatía y cariño, para que sean buenos deportistas, pero sobre todo para que sean felices en la vida. Mas todo en la vida no ha de ser milicia, nuestros escritores medievales ya alaban y ensalzan el arte del buen yantar y el buen beber, esta asociación deportiva lo oferta, y de eso también se hará cargo Sergio, es su ‘hobby’, de niño, a la vez que su madre, él se ponía un pequeño delantal para ayudar en la cocina.

Isidoro Berdié Bueno. ZARAGOZA

La biblioteca del anciano

El anciano, una vez jubilado, sentado a la mesa de su despacho, rodeado de estanterías repletas de libros, decide marcarlos con un sello en su interior, un exlibris personalizado y numerado que ha encargado hacer. Se propone la tarea de colocar los libros por orden alfabético de autores y por temas. Novelas, colecciones de premios (Nadal, Planeta, Pulitzer), eróticos, diccionarios, arte, naturaleza, enciclopedias. Su objetivo era que sus hijos heredasen en vida los libros de su amplia biblioteca según su criterio. Cuando terminó la ardua tarea, llamó a cada hijo conforme a sus gustos culturales. Quería saber sus preferencias. Todos sus hijos no se mostraron de acuerdo con el reparto. Los libros que no les interesaban, se iban amontonando en el despacho, con el asombro del anciano. Uno de los hijos le explicó que en el móvil o en la tableta, pagando una pequeña cantidad, tenían los libros deseados, que los libros ya no tenían que ocupar espacio en la casa y muchos eran un mero adorno. Al morir el anciano, buena parte de su biblioteca fue arrojada a los contenedores delante de la puerta de su casa por no interesar a ninguno de sus hijos.

Pilar Valero Capilla. ZARAGOZA

Queda la paz y la palabra

Quiero hacer una reflexión, en estos tiempos convulsos, recordando el poema de Blas de Otero ‘En el principio’, de su libro ‘Pido la paz y la palabra’. Creo, igual que el poeta, que no podemos permanecer al margen en esta sociedad. Tal vez esta y otras poesías sean un arma para cambiar el mundo, introduciendo un punto de esperanza, ya que a pesar de todo queda la palabra: la comunicación con los demás, la capacidad para denunciar las injusticias. Recojo el ‘Canto primero’: "Definitivamente, cantaré para el hombre. Algún día –después–, alguna noche, me oirán. Hoy van –vamos– sin rumbo, sordos de sed, famélicos de oscuro". Siempre, por difícil que sea todo, nos queda la paz y la palabra.

Gema Abad Ballarín. REUS

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

cartas@heraldo.es

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