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La mojiganga

Por
  • María Pilar Benítez Marco
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 23/09/2022 A LAS 05:00
Fiestas en Graus.
Fiestas en Graus.
Ángel Gayúbar / HERALDO

La ‘Mojiganga’ de Graus, que acaba de celebrarse dentro de las fiestas patronales en honor al Santo Cristo y a san Vicente Ferrer, es la única que sigue representándose en Aragón, aunque esta tradición dramática tuvo mayor extensión en el pasado.

 Como las pastoradas y las morismas son espectáculos populares y festivos. Con la pastorada comparte, además, la comicidad, si bien el esperpento y la sátira tienen un papel importante en la mojiganga. De hecho, se ha relacionado con la fiesta de las Saturnales romanas.

La senda recorrida para que la ‘Mojiganga’ de Graus haya pervivido no ha sido fácil. A finales del siglo XIX, estaba en decadencia y la comisión de festejos, para evitar su pérdida, la reorganizó en 1900 y 1901: se invitó a que todo el vecindario formara parte de su cabalgata, se suprimieron en ella algunas antiguas pantomimas, se introdujo un juicio bufo en la plaza Mayor tras el desfile y se publicaron los textos empleados para su puesta en escena, con el fin de que pudieran servir de modelo o de documento histórico. La dictadura de Miguel Primo de Rivera la prohibió, pero Graus no la olvidó y en 1979 recuperó su representación, que se realiza a partir de los escritos que redactan sus vecinos y que dan cuenta, en tono humorístico y satírico, de los sucesos ocurridos durante el año. Conocida es la fragilidad del patrimonio inmaterial. Por ello, la ‘Mojiganga’ de Graus es una muestra de cómo se puede conservar la cultura, la lengua y la identidad colectiva de un pueblo.

María Pilar Benítez Marco es profesora y escritora

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