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Cartas: Sobre los orígenes del dance de San Lorenzo

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  • Cartas al Director
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 10/08/2022 A LAS 05:00
Actuación de los Danzantes en las fiestas de San Lorenzo de 2018.
Actuación de los Danzantes en las fiestas de San Lorenzo de 2018.
Rafael Gobantes

En esta semana tan festiva y esperada por los oscenses destaca sin duda la participación de nuestros queridísimos danzantes que nos emocionan todas las mañanas del 10 de agosto. 

Una tradición centenaria que si bien algunos consideran de origen céltico, su verdadera presencia no es cerciorable hasta bien entrado el siglo XVIII. Los bailes que componen su repertorio actual son musicalmente pertenecientes al siglo XIX, sin embargo sus coreografías pueden similarse a otros dances de gran recorrido histórico como aquellos tan sonados de Bulbuente representados desde el siglo XVI. Llegados a este punto me gustaría compartir un reciente y curioso descubrimiento en mis devenires doctorales que podría ser del interés de los lectores. Dice Felipe Roxo de Flores en el año 1793 en su ‘Tratado de Recreación instructiva sobre la danza’, que en el IV Concilio Toledano, celebrado en el año 633 de nuestra era, se intentó extinguir los bailes en las festividades de santos, los cuales eran llamados ‘Ballimachia’. Estas Ballimachias tienen la siguiente descripción: «Se ponían los Danzantes en cuerpo de camisa, con calzoncillos y pañuelos, capaz o máscara para cubrirse el rostro: se armaban de espadas blancas, dando con ellas muchas vueltas y una mudanza llamada la degollada, porque rodeaban el cuello del que los dirigida, y quando se ponían en ademán de querérselo cortar, se escurría de todas las espadas. Esta Danza se llamó entre los Griegos Xiphismos». ¿Podría sonarnos este Xiphismo o Ballimachia con mudanza degollada? ¿Tan antiguo es el baile de los nuestros que se remonta a los antiguos griegos? Con esta reflexión me despido no sin antes desear un feliz San Lorenzo para todos aquellos amantes del dance aragonés. Se despide atentamente, Doña Precisa.

Inés Turmo Moreno

HUESCA

El uso de la corbata

Hace unas semanas leía una noticia sobre los orígenes del diseñador americano Ralph Lauren, que comenzó diseñando un nuevo modelo de corbata cuando era ‘salesman’ en unos grandes almacenes, ello le llevó al éxito consiguiendo crear su propia marca de ropa. La corbata es un complemento mayoritariamente masculino, aunque no por ello dejan de llevarlo mujeres. Es habitual de altos ejecutivos, notarios, jueces o abogados, así como políticos, y en determinadas ocasiones, de deportistas de alto rendimiento. Hoy por hoy, somos un grupo minoritario en la sociedad quienes a diario (por gusto o por cuestiones protocolarias) la llevamos. Desde mi condición de estudiante, desde los tres años he acostumbrado a llevar este complemento, incluso en los meses más calurosos del año. De hecho, recuerdo cuando estudiaba en el colegio que llegó a recomendarse a los profesores el uso de corbata para dar ejemplo de que los estudiantes debíamos llevarla también. Es por eso que el uso de la corbata, ya sea en el ámbito laboral, escolar, universitario o de ocio, no solo es una formalidad, sino que también transmite seriedad. Dada mi explicación, cuesta entender que su ‘no uso’ suponga un ahorro energético en sentido estricto.

Alejandro Garijo

Zaragoza

Símbolos en las cimas aragonesas

Los Pirineos, Guara, el Moncayo, Javalambre, etc., son sierras de nuestro Aragón donde miles y miles de visitantes de todo el mundo suben sus picos, haciendo del turismo un motor de la economía. Muchos de nuestros picos están presididos por imágenes simbólicas, subidas por montañeros. El más famoso es el Aneto con su Cruz y la Virgen del Pilar. En 1956 Montañeros de Aragón de Barbastro, apoyados por los ayuntamientos de Zaragoza, Barbastro, Benasque, etc., y muchas autoridades aragonesas subieron la Virgen del Pilar al Aneto. El dinero que costó la imagen y su instalación se recaudó con una suscripción popular. En Benasque miles de personas recibieron a los héroes que la subieron. Otros picos, como, Moncayo, Tozal de Guara, Peña Oroel, Balaitus, etc., también tienen esculturas en sus cimas, que se han convertido en símbolos donde sus visitantes se hacen las fotos de rigor. La última conocida aparece en julio del 2017 en la cima del Monte Perdido: San Jorge en lucha con el dragón (no podían elegir mejor símbolo). No se sabe quién la subió, pero el esfuerzo debió de ser enorme, el costo económico también y alguien debió de pagarla, pero la repercusión que ha tenido en el mundo montañero ha sido bestial, solo hay que mirar los miles de fotos que circulan por las redes. El instalar estos símbolos en picos de nuestra Comunidad está atrayendo a muchos montañeros de fuera de Aragón, lo que es bueno para nuestro turismo. ¿Qué mal hace una escultura diseñada por un artista en cualquier pico? Respetemos y potenciemos esos símbolos que son santo y seña de nuestra identidad.

José María Gallego Duque, presidente de Os Andarines de Aragón

Nuestros recuerdos

Es una paradoja que gente relativamente joven pretenda recuperar hoy en día la memoria histórica ajena, especialmente la de los mayores, la de nuestra generación, la de los jubilados que vivimos los hechos en directo. Los recuerdos de por sí son subjetivos, por lo que el resultado que se obtenga será disperso y múltiple. Si se les añade lo de democráticos, obligado será que se negocie el resultado y se llegue a un texto común… pues va a ser que no. Los mayores no vamos a contar apenas . Pensando en plan futurista y simbólico el proceso será como una película de ciencia-ficción en la que se nos pondría un chute de alzhéimer para que se nos olvidara todo. Posteriormente nuestra mente, siempre interesada en saber, sería sometida a sesiones de aprendizaje en las que su vacío se rellenara con lo que interesara que supiera. Para los ciudadanos rebeldes, puestos a imaginar, se resolvería el problema con algún chip incrustado. Volviendo a la realidad, está pasando ahora que a nuestra generación nos quieren robar la memoria, es decir, aquello que con tanta inquietud vivimos y con tanta ilusión se aprobó y consensuó. Aquella fase de sensatez que pasmó y plasmó el reencuentro de personas radicalmente enfrentadas, muchos de ellos supervivientes de una guerra civil, desastre colectivo para ambos frentes, que entendieron, con lucidez, la importancia del respeto mutuo y el perdón: todo esto nos lo quieren robar. Los mangantes son pipiolos que ni leen ni preguntan sino que inventan y llevan a la práctica las ocurrencias que les surgen, protegidos por este Gobierno cuyo objetivo es sobrevivir, que se mueven con soltura en este ambiente. Algo, aunque sea poco, tendremos que hacer los de nuestra generación. Al menos, tratemos de mantener frescos nuestros recuerdos. Y cuando puedan... cuéntenlos.

Francisco Alós Barduzal

ZARAGOZA

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