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Cartas: "Soria no se quema"

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Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 02/08/2022 A LAS 05:00
Los incendios forestales son una catástrofe ecológica.
Los incendios forestales son una catástrofe ecológica.
Oliver Duch

Soria no se quema

La Comarca de Pinares tiene unas ciento treinta mil hectáreas y se extiende por las provincias de Burgos y Soria, con pueblos tan conocidos como Navaleno o Covaleda. Los pinares son propiedad comunal y los ayuntamientos los administran para sus convecinos. Se ha dicho muchas veces que Soria no se quema y lo procedente es considerar el por qué. Hay varias razones pero todas se derivan del régimen de propiedad de los pinares: cada vecino sabe cuál es su pino y los beneficios que va a obtener de él y por ello lo cuida con esmero. Los montes sorianos están limpios, los caminos son anchos y en muchos casos asfaltados, cámaras termográficas ayudan a vigilar posibles focos de incendio y, además, hay torres de vigilancia en los puntos altos de los bosques de las que, en los veranos, familias de jubilados se hacían cargo, oteando el horizonte con unos prismáticos, pínula sobre círculo graduado de madera y emisora para, una vez avistado un humo o un fuego, dar aviso a la central, de manera que rápidamente se acercasen los equipos contra incendios. Así se conseguía, además de un eficaz control de la masa arbórea, que familias modestas obtuvieran unos ingresos; hoy no sé si las rígidas ordenanzas laborales permitirán estos empleos. En resumen, el fuego se apaga en invierno: hay que cuidar los montes, sean de propios o del Estado, con todos los medios humanos y técnicos disponibles, hay que limpiar los montes, sacar la madera y la maleza muertas y procesarlas. Es incomprensible que habiendo tanto parado no se ofrezcan estos empleos. La enormidad de la desgracia económica, social, ambiental y a veces humana que supone un incendio obliga a poner en marcha mecanismos para evitarlos. Y no menos importante es la educación en el respeto a la naturaleza. Soria no se quema, tomemos ejemplo para el resto de nuestros bosques.

Mario Giménez

ZARAGOZA

Dulcificar el final

Leí en la Tribuna de HERALDO del 7 de julio un escrito reprochando a una persona que solicite que se le aplique la eutanasia. Sin querer entrar en polémica, debo posicionarme frente a su autor. Igual que él, y que casi todos, yo también he perdido a personas cercanas y hubiera hecho cualquier cosa por evitarles sus últimos momentos. Me hubiera gustado que mi tía Obdulia no pasara varios días repitiendo la palabra ‘miedo’, así como que el cáncer que se llevó a mi suegra Pilar le hubiera vencido unos meses antes. La medicina ha conseguido que lleguemos a edades avanzadas, previene y cura males. Pero cuando se acerca el final, ¿qué hay de malo en dulcificarlo o en adelantarlo? Me parece gratuito que, tras una vida larga o corta, plena o vacía, a la medicina, que logra aplazar el fin, no se le permita acortar el sufrimiento final. No estoy cualificado para discutir sobre las condiciones bajo las que se puede aplicar la eutanasia. No puedo decir dónde poner el límite. Pero sí defenderé que hay situaciones en las que sería aplicable.

Carlos Gil Mongío

ZARAGOZA

Gigantes y cabezudos

Nos sorprendió Pedro Sánchez con el anuncio de un nuevo impuesto a la banca de un 8% de sus beneficios. Confiscación o algo así lo llamaron para que sonara más a Robin Hood. No es la primera vez que Sánchez anuncia a bombo y platillo medidas que o bien las impone Europa o ya estaban vigentes o son solo humo. Se han cumplido diez años del rescate a la banca perpetrado tanto por socialistas como por populares. Las cifras varían según la fuente, pero una que no debe de andar lejos de la realidad es que los españolitos de a pie aportamos unos 65.000 millones de euros para que el engranaje siguiera rodando y se pudiera seguir tomando champán en embarcaciones de recreo con más eslora que un portaaeronaves. Si quien paga descansa quien cobra, más. Bastaría, sobraría y honraría a un gobierno, no el poner un impuesto del 8% a los ricos (ya pagan el 45% en sociedades), sino uno que fuera capaz de recuperar lo esquilmado… y más en época de bonanza. «No son molinos, Sancho, que son gigantes». Y nosotros, señor, cabezudos.

Juan Carlos Valmaña Fortea

TERUEL

Prendas exclusivas

Los sastres, uno de los gremios más antiguos, parecen estar en peligro de extinción. Las sastrerías tradicionales casi pueden contarse con los dedos de la mano y sobreviven gracias a su calidad. Aunque el trabajo no les falta, la cruda realidad es que ni aquellos aprendices del pespunte y de enhebrar la aguja están dispuestos a continuar con este trabajo, ni los sastres disponen de tiempo para enseñar. En esta época de las prisas, lucir un traje hecho a medida –es decir, de alta gama– ha pasado a ser una suerte de distinción y grito contracultural, propio de clientes elegantes y ricos, que saben apreciar una prenda creada exclusivamente para ellos.

Miguel Sánchez Trasobares

ZARAGOZA

Aragón no es el juguete de nadie

Es común considerar al aragonés como persona sincera, humilde, leal, hospitalaria, noble, comunicativa y bastante dócil, lo que junto a nuestra clásica incapacidad para caminar unidos por un objetivo común ha permitido que seamos una autonomía fácilmente maleable para los diferentes gobiernos de la nación. A esto hay que añadir nuestro limitado volumen poblacional, que, en contraste con el de autonomías vecinas históricamente más atendidas por el Ejecutivo nacional, nos hace presa poco apetitosa para los depredadores de votos. Sobre esta falta de consideración gubernamental sobran los ejemplos, contándose entre los más recientes el acusado desequilibrio inversor en infraestructuras y comunicaciones en la Comunidad, del que Madrid hace gala, a pesar de nuestra posición estratégica, el nulo apoyo gubernamental en la recuperación de los bienes expoliados por la Generalitat, a diferencia del apoyo al asalto catalán del Archivo de Salamanca, o recientemente la burda farsa de la fallida candidatura conjunta Aragón-Cataluña para los Juegos de 2030, donde de las acusaciones a Lambán, por parte del presidente del COE, Generalitat, medios de comunicación y algún exdeportista catalán se ha pasado a descubrir, por investigaciones de la Guardia Civil, la existencia de reuniones secretas entre Blanco (COE) y primeros espadas del mundo independentista para configurar una candidatura catalana con beneficio para la causa independentista, dejando a Aragón como mero comparsa. Y todo ello con el beneplácito del Gobierno central. ¡Basta ya! Aragón no puede seguir siendo el juguete o el pagano de abusos que descaradamente benefician a otros, tenemos historia, capacidad y saber hacer, lo que debería permitirnos ser Comunidad puntera.

Miguel Ángel Moliner del Ruste Zaragoza

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