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la rotonda

La concordia fue posible

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 19/07/2022 A LAS 05:00
Adolfo Suárez, en imágenes
La concordia fue posible
AGENCIAS

Quise entrar en la catedral de Ávila en uno de mis recientes viajes para visitar el sepulcro de Adolfo Suárez y rendirle mi admiración y mi respeto. 

Y me impresionó ver el epitafio que reza en su tumba: "La concordia fue posible". Hermoso resumen de lo que fue el empeño que guió la acción política de aquel gran presidente. Me hizo pensar.

Adolfo Suárez se encontró con una España temerosa por cómo saldría de la dictadura y padeciendo una grave crisis económica caracterizada por una inflación galopante, bastante más elevada que la que hoy tanto nos preocupa. Y le vigilaban de cerca los ‘poderes fácticos’, mucho más peligrosos e inquietantes que los de ahora. Ante semejante y complejo panorama, se dio cuenta de que había que llamar a rebato a todos los españoles y contar con ellos para un esfuerzo y sacrificio común. Y para poner en marcha, también, una ilusión: recuperar la libertad, la democracia y la dignidad como nación. Tuvo la habilidad de convocar y reunir a todos hablando claro y dialogando y fue capaz de entusiasmar a todos en un ambicioso proyecto común.

Igual que en los años de la Transición, España se enfrenta hoy a unas circunstancias
muy difíciles

Pero la historia se repite. El momento que hoy vivimos me recuerda aquellos tiempo aciagos y preocupantes. También hoy está la sociedad española temerosa e inquieta, por la salud colectiva amenazada por pandemias, por el miedo a la guerra, por la crisis institucional, por cómo acabará la deriva del país; y también está afectada por una incierta situación económica, incluida una fuerte inflación. La historia se repite, sí, pero también ahora se puede salir, como se salió entonces. Sólo, y nada menos, se requieren dos cosas: un gobierno con las ideas claras y una voluntad común de compartir el esfuerzo. ¿Será posible?

Por eso son hoy tan necesarios el encuentro y el consenso, como entonces lo fueron, porque esos son los mimbres que tejen la concordia, aquella convivencia en paz y prosperidad que buscó con ahínco y con éxito el presidente Suárez.

Pero la España de hoy es más fuerte y si se aplicasen, como entonces, las herramientas del diálogo y el consenso, no sería difícil salir del marasmo

Sí, con éxito; porque consiguió que entre todos pudiéramos salir del marasmo. Con éxito, sí; por eso Suárez puede descansar en paz bajo ese epitafio que sintetiza lo que pudo ser la divisa de su noble tarea y recibir el homenaje agradecido y silencioso de cuantas gentes lo recuerdan o visitan su tumba.

Hay que vencer el pesimismo y la desesperanza que nos acechan y estar seguros de que han de venir tiempos mejores, y que se perfilan cambios en los modelos de afrontar las crisis; sin duda habrá nuevas ideas, nuevos gobernantes, nuevos consensos y podremos decir otra vez que la concordia fue posible.

Además, y contra lo que pueda pensarse, tenemos hoy una España mejor, más fuerte y más dotada, más sabia y más experta que aquella España gris y escuálida cuyo rescate histórico propició Adolfo Suárez. Su estilo y su talante deberían ser también tenidos en cuenta para entender por qué fue posible la concordia. Y el que quiera entender, que entienda.

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