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Cartas al director de HERALDO: La utilidad de los exámenes de septiembre

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  • Cartas al director
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 14/05/2022 A LAS 05:00
Clase a alumnos de tercero de la ESO en un colegio de verano
La utilidad de los exámenes de septiembre
ARANZAZU NAVARRO

La utilidad de los exámenes de septiembre

Todos querríamos tener unas habilidades extraordinarias para el estudio. 

Personalmente nunca he ido a ningún examen de septiembre, pero me resulta fácil ponerme en la mente de quien tiene dificultades para estudiar, y no escribo de dificultades por ineptitud, sino de esas dificultades que acompañan a ciertas personas con alguna discapacidad. Nunca lo pude imaginar, pero hay personas que en los periodos de primavera y de otoño lo pasan mal, o simplemente no pueden con seis exámenes en las mismas fechas porque su sistema neurológico revienta y caen en problemas de depresión. En cambio, se dividen las materias y con su amor propio –siempre admiro el tesón que muchas de estas personas ponen porque no sé cómo yo lo hubiera llevado– y los meses tranquilos de verano, en los que suelen pasar sus mejores momentos (y lo que escribo no es apreciación personal, estudios hay que lo avalarían) consiguen no solo aprobar sino obtener notas brillantes. Estudiar en verano es una adaptación que personas con problemáticas mentales pueden necesitar, y sin embargo nadie las contemplará. Nuestra inclinación a mirar con compasión subyace en la mirada al discapacitado y lo que es peor callar cuando la resolución de la discapacidad no interesa o exige un esfuerzo extra. Si el discapacitado se adapta a lo de todos, extraordinario; pero si no lo hace se piensa si no sería mejor para ellos que vivieran sin estar preparados como los demás, vamos, lo de los espartanos en el monte Taigeto. Imagino que habrá medidas a favor de las extraordinarias en julio, pero también se me ocurre pensar beneficios simulados, de lo que prefiero no escribir porque este pez que les escribe tiene ya sus escamas y no va a morir por la boca.

Javier Fatás Cebollada. ZARAGOZA

Déjense de juegos

"He aquí el tinglado de la antigua farsa, que alivió en posadas aldeanas el cansancio de los trajinantes", que dijera el viejo maestro Jacinto Benavente. "Mejor que crear afectos es crear intereses", proclama Crispín, uno de los protagonistas de ‘Los Intereses creados’. El Gobierno de España, con la inestimable colaboración del Congreso de los Diputados, ha transformado la sede de la soberanía nacional en un bazar donde se trapichea con la Constitución como si fuesen baratijas o especias y perfumes. Creo que no tienen consideración alguna ni respeto a la ciudadanía a la que representan y en realidad se ríen de nosotros. Mientras el pueblo español está pasando una crisis económica de grandes proporciones, nos entretienen con sus Pegasus y su retórica sofista, que solamente sirven para que aplauda la bancada correspondiente, pese a la vacuidad del discurso. El paro en la Eurozona es del 6,2% y el nuestro del 13,5%, con un paro juvenil escandaloso, el 37%. Nos sentimos bien o por lo menos bajo el efecto de la anestesia cuando podemos cabalgar el remolino de la mentira, siempre que los demás también lo hagan. Dejen de jugar con las cosas de comer. Basta ya.

Pedro Morán Salvador. ZARAGOZA

Que no se pare el sueño

Me pregunto: ¿Por qué tiendo a involucrarme en el asunto, sea el que sea? Quiero decir involucrar la mente y el corazón, porque más allá solo es privilegio de los propios actores del drama. Y también les pasa a otros; por ejemplo, a los columnistas de este y otros periódicos. En sus viajes, en sus sueños, en sus diatribas, enseñan el yo como si nos estuviésemos despidiendo de las mascarillas para volver a la vida de antes, la del contacto humano, la de las experiencias compartidas. Creo que ese tiempo ya no volverá, al menos en su forma natural; algo hemos perdido. Todo lo que nos está pasando ha cambiado la trayectoria humana. Ya sé que los detractores del ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’ no me van a perdonar, pero casi estoy por escribir un libro de quinientas páginas probando que así es. El mundo ha ido evolucionando a peor queramos reconocerlo o no. Generación en generación, de las guerras con espada hemos pasado a la amenaza nuclear, de la peste localizada a la peste mundial, de los gases de la mula a los del calentamiento global sin remisión, de la torta conyugal al asesinato, del amor al prójimo a ‘tú chupa mi humo y déjame en paz’, o ‘toma chumba chumba a todo volumen y que te den’. Por todo eso, no nos queda más remedio que pasar del pensar al soñar, y sin embargo el sueño con garantías de hacerse realidad está a disposición del pensante. Ya vais suponiendo que se trata de la fe en Dios; en Dios, no en las enseñanzas o tradiciones humanas. La definición popular de la fe es creer en lo que no se ve, pero la Palabra de Dios la define así: «Fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen» (Hebreos 11:1). Uno no ve el aire, pero nota su existencia, así notamos que la palabra, el aviso, la ayuda, el camino de escape está garantizado por la verdad (Juan 17:3,17) y además es coherente, natural… maravilloso. Ese es mi sueño y mi esperanza, cómo no compartirlo con vosotros.

José Luis Sancho Sánchez. ZARAGOZA

Los peligros del individualismo

Actualmente hay un individualismo exacerbado. Cuando algunos obran solo desde su propia voluntad y no cuentan con otras opiniones, al no admitir normas lógicas de compostura común dentro de la colectividad, entonces se deriva en un distanciamiento social importante. Es el clásico estás conmigo o sales fuera y vas contra mí. Prima la idea de ‘mi opinión es la buena’ solo por ser propia, sin percatarse la enorme carga que conlleva: el egoísmo más puro. El individuo nunca está por delante del grupo humano, es parte de su estructura. Digo esto, por tener la sensación de que nuestro mundo se dirige a ese tipo de situación social. La tendencia a lo individual está muy ligada a la prepotencia más cruel. Un ejemplo sería al andar por la calle. Duele cuando una persona frente a ti mira, te ve incluso, pero no se aparta, ni ademán hace para ello. Si chocas, es tu cuerpo el que ha de retirarse, no estabas atento y le has cortado su paso. Por supuesto, no hay disculpa, solo airada mirada que recrimina. Cuidado, si extrapolas estos detalles al arrasar con opiniones sin contrastar, sus garras arañan cuestiones aún mayores, afectando a temas muy importantes, como el individualismo con la familia, en la amistad, y en lo social. Seguramente viene de un deseo que muestre a ‘los demás’ eso de querer ser uno mismo, disfrazando la verdadera personalidad, sin darse cuenta de que para ‘ser’, hay primero que ‘existir’, y eso solo se recibe si esos ‘los demás’ lo admiten, es decir: el grupo.

Fermín Alonso López. ZARAGOZA

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

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