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Cartas al director de HERALDO: Los servicios secretos y la filosofía

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Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 12/05/2022 A LAS 05:00
Paz Esteban, directora del CNI.
Los servicios secretos y la filosofía
Chema Moya/EFE

Los servicios secretos y la filosofía

He leído, confieso que con agrado, que la hasta el martes directora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban López, tiene su formación universitaria en la rama de Filosofía y Letras, concretamente en Historia Antigua y Medieval. 

Y me agrada, por un lado, por comprobar que unos estudios tan devaluados hoy en la consideración de algunos hayan sido la base de una trayectoria profesional como la de la Sra. Esteban, que ha llegado a dirigir uno de los servicios más importantes y más delicados del Estado. Y por otra parte, no lo niego, porque yo mismo soy también licenciado en Letras. Recuerdo que cuando estaba a punto de terminar el servicio militar –aquel Erasmus interior del tiempo de la España pobre–, fui a despedirme de un comandante, que, sabiendo que yo era de Filosofía, me dijo: tendrá usted buena trayectoria profesional en la vida civil, porque en una sociedad de especialistas como estamos, hace falta gente con una visión más general. Y, modestamente, debo decir que algo de razón tuvo aquel comandante. También he caído en la cuenta de que en las novelas de espionaje del famoso John Le Carré, el protagonista más habitual, George Smiley, y muchos de sus colegas no solo son titulados en Literatura o Lenguas –eso sí, ¡por Oxford, nada menos!– sino que han sido reclutados para los servicios secretos británicos precisamente por esa circunstancia académica. Lamento la destitución de la Sra. Esteban, que ha sido tomada por el Gobierno como cabeza de turco para aplacar a los separatistas, porque pienso que no había razón para zarandear así el servicio de inteligencia; y porque pienso que es una válida e inteligente funcionaria. Pero me queda el consuelo de constatar que su sucesora, Esperanza Casteleiro, también es de las nuestras, de las de Letras, licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación.

Víctor J. Mazón Uguet. ZARAGOZA

Revertir los recortes en educación pública

Profesorado de diversos centros educativos de la provincia de Teruel nos manifestamos para exigir el cumplimiento de la promesa de reversión de los recortes en la educación pública aragonesa y la mejora de nuestros derechos laborales, gravemente deteriorados en la última década. En 2012, el Gobierno de Rajoy (Ley Wert) impone, entre otros recortes, un aumento de las horas lectivas en Educación Secundaria y FP. Estas condiciones se nos vendieron como transitorias, en un momento de crisis económica. La Ley 4/2019 de 7 de marzo dejaba en manos de las comunidades autónomas el establecimiento de la parte lectiva de la jornada semanal del profesorado, si bien se recomendaba un máximo de 18 horas para Secundaria y de 23 para Primaria. Han hecho caso a dicha recomendación todas las comunidades excepto Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Murcia y Aragón. Es decir, la mayoría de las comunidades han revertido aquellos recortes, lo que supone agravios comparativos entre el profesorado según el territorio. Lamentablemente, Aragón, gobernada por el PSOE, es una de las pocas comunidades que mantiene la carga lectiva impuesta por el Gobierno del PP en 2012 faltando a su promesa de reducción de la misma y de reversión de otros recortes. El profesorado aragonés necesita que se reviertan los recortes, que se mejoren nuestras condiciones laborales –en cuanto a retribuciones, estamos en la parte más baja–, que se recupere la reducción de jornada retribuida para mayores de 55 años, que se vuelva a la jornada lectiva de 18 horas, etc. - Todo ello redunda, además de en la creación de puestos de trabajo, en beneficio de la calidad de la escuela pública, porque a mayor carga lectiva, menor tiempo para la realización de otras tareas docentes como la atención individualizada al alumnado, la formación, la innovación, la evaluación, etc. No es de recibo que en Aragón estemos varados, en unas condiciones de hace una década.

Fernando Pardos Barra y otros profesores de los IES ‘Valle del Jiloca’ de Calamocha, ‘Salvador Victoria’ de Monreal del Campo y ‘Gúdar-Javalambre’ de Mora de Rubielos

Las ciudades y la contaminación

Soy partidario de que las ciudades permanezcan no contaminadas y de que se pongan todos los medios habidos y por haber para que así sea. Sin embargo, deja entrever su diario que los ayuntamientos serán los encargados de hacer cumplir determinadas normas al respecto de la Unión Europea. En este punto discrepo, porque los ayuntamientos no pueden entrar en el patrimonio de las personas dando de baja un coche que tiene todo en regla: impuestos, ITV, carburante, y cuyo uso es ineludible para muchos trabajadores. Por eso es una labor difícil y comprometida y será difícil que los ayuntamientos la cumplan, aunque desde luego es necesario que las ciudades no se vean contaminadas.

Antonio Rodríguez Cabello. ZARAGOZA

El arte de escuchar

Se concede importancia al hablar y a la retórica o ciencia del discurso, pero el ‘arte de escuchar’ parece haber caído en desuso. En la educación, no se insiste en que la comunicación requiere que el interlocutor pueda hablar a sus anchas, y que hay que dejar de lado nuestros prejuicios para poder comprender el mensaje que nos transmite. El error ‘infantil’ de no escuchar la totalidad del mensaje y de centrarse en lo que se va a responder, cuando se presenta siendo ya adultos, trae mayores inconvenientes. ¡Escuchemos!

Miguel Sánchez Trasobares. ZARAGOZA

Complicidad vergonzosa

Me permito hacer una libre recreación del poema de Martin Niemöller alusiva a la situación social y política de España y la supuesta indiferencia culpable de los españoles. Primero secuestraron la verdad, pero como no era moralista me callé. Luego manipularon la historia, pero como no era historiador no me sentí concernido. A continuación menospreciaron el saber, pero como no era filósofo hice caso omiso. Más tarde politizaron la educación, pero como no era educador tampoco me inquietó. Después incautaron la Justicia, pero como no era juez no me alarmó. Posteriormente restringieron las tradiciones cristianas, pero como no era cristiano no me sentí aludido. Seguidamente desmantelaron las empresas, pero como no era empresario no me perturbó. Más adelante esquilmaron a los autónomos, pero como no era emprendedor lo pasé por alto. Con posterioridad blanquearon a ETA, pero como no era víctima de la banda no me conmovió. Detrás desactivaron los sindicatos de clase, pero como no era obrero me inhibí. Finalmente convirtieron España en el país de la OCDE con más desempleo, pero como yo tenía un trabajo no me angustió. Ahora vienen por mi libertad, pero no queda nadie que hable por mí. "Entre un gobierno que lo hace mal y un pueblo que lo consiente, hay una cierta complicidad vergonzosa" (Víctor Hugo).

José Antonio Gayarre Gómez. Zaragoza

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

cartas@heraldo.es

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